domingo, 11 de agosto de 2019

Embajador de Venezuela en Chile: “Maduro ha evitado una tercera guerra mundial”



En el marco de una manifestación de solidaridad internacionalista en el país andino, el diplomático Arévalo Méndez, quien fue secretario privado de Hugo Chávez, dijo que, “En Venezuela existe un pueblo consciente, un pueblo politizado, un pueblo democrático. No vamos a dar un paso atrás. Ni para coger impulso”. 
Andrés Figueroa Cornejo
La solidaridad chilena una vez más se hizo presente en la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el país de Allende, señalada en la comuna de Providencia de Santiago. La convocatoria de la Unión Bicentenaria de los Pueblos y del Capítulo Chile del Congreso de los Pueblos de Colombia en ella, entre otras agrupaciones y personas, se hizo eco del llamado internacional de este sábado 10 de agosto, en contra del reciente recrudecimiento del embargo económico y financiero de Washington sobre la nación caribeña. La intensificación del bloqueo de Trump y su administración busca ahogar al Gobierno chavista con el fin de precipitar su caída y quedarse con las más vastas reservas conocidas de crudo a escala mundial. Sin embargo, hasta el momento, la Casa blanca sólo ha conseguido que los efectos de sus agresiones dañen al propio pueblo venezolano en materia alimenticia y sanitaria.
En medio de cantos antiimperialistas, el embajador de Venezuela en Chile, Arévalo Méndez, salió del recinto diplomático a saludar a las y los solidarios. Méndez fue secretario privado del fallecido Presidente Hugo Chávez, y es general de brigada (r), además de haber realizado sus estudios junto a Chávez en la Academia Militar.
-¿Qué pretende el Departamento de Estado de Estados Unidos con el incremento del bloqueo económico contra el pueblo y los dirigentes de Venezuela, y cómo evalúa la reacción del Presidente Nicolás maduro?
“Pareciera una exageración, pero si lo vemos en su verdadera dimensión y profundidad, yo afirmo que el Presidente Maduro ha evitado una tercera guerra mundial. Estados Unidos necesita mucho petróleo para detonar definitivamente una guerra en Medio Oriente y apropiarse los descomunales recursos energéticos que existen en esa región. Para esa guerra, Europa, la Europa segundona, la Europa rendida, pero que ha aceptado esa situación de avasallamiento estadounidense, requiere de mucho petróleo, también. Y ese petróleo ya no está ni en el Golfo de México ni en el Mar del Norte. Está en Rusia, Irán y Venezuela. La humanidad puede tener la seguridad de que, si llegan a derrocar al Presidente Maduro, no pasarán dos años y tendremos una tercera guerra mundial. Sólo acabando con nuestro Gobierno y su pueblo, Estados Unidos y Europa contarán con las reservas de petróleo venezolanas disponibles para esa locura. Se trata de una situación geopolítica que no sólo tiene que ver con la desesperación imperialista por el control del petróleo, sino que también del gas. Hay en Europa cinco grandes potencias petroleras ¡que no tienen petróleo! ¿Se lo van a quitar a los rusos, a los iraníes? No. Piensan en Venezuela. Pero se han equivocado permanentemente con Venezuela. En veinte años hemos aprendido, y no nos voltearán. En Venezuela existe un pueblo consciente, un pueblo politizado, un pueblo democrático. No vamos a dar un paso atrás. Ni para coger impulso.”
-¿Le sorprende la solidaridad chilena y del continente con la Venezuela bolivariana?
“Hay consciencia plena en Latinoamérica, muy al contrario de lo que piensan las élites y las huestes ultra conservadoras. Y revive en cada circunstancia en que el imperialismo ataca a nuestros sufridos pueblos. Y el pueblo chileno es uno enterado y muy distinto a cómo lo ve la extrema derecha. Yo lo comprendí cuando me adentré en los procesos políticos y sociales de Chile. Es mentira que América Latina está perdida. Nuestros pueblos tienen un espíritu democrático encendido.”
Por su parte, el Presidente de la Unión Bicentenaria de los Pueblos, UBP, Juan Cuevas, manifestó que “según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, es crimen de lesa humanidad, entre otros, ‘todo acto inhumano que cause grandes sufrimientos intencionales o atenten de gravedad contra la integridad física o la salud mental cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque’. Y eso es exactamente lo que Estados Unidos está haciendo contra el pueblo venezolano. Hermanados en la independencia definitiva de América Latina respecto de la tutela imperialista, una y otra vez acompañaremos al pueblo venezolano y a sus líderes frente a los ataques crecientes del matón de Washington”.

viernes, 2 de agosto de 2019

Chile. Presidente de Sindicatos de CCU: El gran empresariado quiere que trabajemos gratis y sin horario

Andrés Figueroa Cornejo
La Confederación de la Producción y el Comercio, gremio de los grandes grupos económicos, rechazó violentamente la posibilidad de modificar la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales y reafirmó el proyecto de ‘flexibilidad y adaptabilidad’ de Piñera 
El 24 de julio pasado, la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados aprobó en general la moción que busca reducir la jornada laboral a 40 horas semanales. Como era de esperar, a los pocos días, tanto el gremio que agrupa al gran capital en Chile, la Confederación de la Producción y el Comercio, CPC, como la administración Piñera, rechazaron al unísono, concertada y duramente, siquiera la idea de discutir la propuesta legislativa.
El ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, calificó el proyecto de “inadmisible” y el subsecretario de la cartera, Fernando Arab, señaló que “no está bien elaborado”.
Por su parte, el ex ministro de Hacienda del último gobierno de Michelle Bachelet, Rodrigo Valdés, apoyando al empresariado y al gobierno piñerista, dijo que, de aplicarse la medida, “los costos laborales (para el capital) aumentarían un 11 %”. Valdés no explicó los argumentos económicos de su sentencia.
El presidente del gremio de los grandes empresarios, Alfonso Swett, hizo suyas las afirmaciones del ex ministro bacheletista, replicando la cifra sin fundamentos sobre el “costo laboral” para el capital, mientras que el presidente de la corporativa Sociedad de Fomento Fabril, Sofofa, Bernardo Larraín Matte, aprovechó de insistir en el antilaboral proyecto gubernamental sobre “adaptabilidad o flexibilidad” en el trabajo. Matte Larraín repuso el objetivo lucrativo del gran empresariado de que cada trabajador, individualmente, “pacte” con su empleador la distribución de las actuales 45 horas semanales, en total asimetría de condiciones, donde, por razones de fuerza y poder, el empresario siempre lleva las de ganar ante el empleado.
Frente a lo anterior, el Presidente de la Federación de Trabajadores de la CCU, Rodrigo Oyarzún, quien expuso ante la Comisión del Trabajo los positivos efectos que comportaría el cambio de 45 a 40 horas de labor a la semana en materia de salud, manifestó que, “la reacción empresarial está basada únicamente en la defensa de su tasa de ganancia privada y en ningún caso en el bien común, ni en la más mínima preocupación por las condiciones de empleo y vida de las y los asalariados, lo que muestra una vez más el tipo de trato indigno que los trabajadores y trabajadoras chilenas debemos sufrir a diario”.
Rodrigo Oyarzún recordó que, “ya sabemos probadamente, de acuerdo a estudios nacionales e internacionales, que una rebaja en el horario laboral, aumenta la productividad, evita accidentes laborales, y disminuye el número de licencias médicas por dolencias físicas y mentales“, y añadió que, “ese 11 % del que habla el exministro Valdés y la CPC, de ser cierto, resultará más que compensado con el ahorro en las ausencias laborales producto de enfermedades ligadas al sobre tiempo en el trabajo, así como al subsecuente aumento de la productividad al contar con una jornada más humana. La rebaja de la jornada a 40 horas, tiene efectos multiplicadores en muchos ámbitos, que incluso van más allá del mundo del trabajo. Habrá más tiempo para el ocio, la recreación y el consumo responsable; más tiempo para los niños, la familia y el acceso a las artes y la cultura, lo que redundaría en mejoras en educación, bajas en la deserción escolar y baja en la delincuencia. Pero lo que pasa aquí es que los grandes grupos económicos están defendiendo solo sus intereses con dientes y uñas, y quieren cumplir su fantasía de que trabajemos gratis y sin horario”.
Oyarzún, máximo dirigente de las y los asalariados de la CCU, firma alimenticia y bebestible propiedad del poderoso grupo Luksic, indicó que, “los grandes capitales y su gobierno no están satisfechos jamás. No les basta con que las grandes mayorías carezcamos de derechos sociales elementales; que padezcamos pensiones de miseria con las AFP; que suframos a diario el aumento creciente del costo de la vida; que los trabajadores tengan que recurrir a endeudamientos de niveles históricos para mal llegar a fin de mes; que los gastos de salud nos obliguen a trabajar en más de un empleo; que el pago eterno por la educación superior de nuestros hijos sea la única herencia que les dejemos. Nos pagan un salario con el único fin de que volvamos a trabajar al día siguiente, y porque sin salario, perderían buena parte de sus ganancias en nuestro papel de consumidores”.

domingo, 31 de marzo de 2019

Chile. Macha No+ AFP: 10 mil personas contra el robo sin fin y la miseria previsional

Andrés Figueroa Cornejo 
Alrededor de diez mil personas marcharon este 31 de marzo en Santiago de Chile, en contra del sistema previsional de capitalización individual, forzoso, privado y gestionado por el sistema financiero a través de las denominadas Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP.
Abundantes son las pruebas del fracaso social estrepitoso del modelo AFP impuesto por primera vez en el mundo en 1980, en el Chile de la tiranía de Augusto Pinochet, por medio del ultra liberal José Piñera, entonces ministro del Trabajo y Previsión Social, y hermano del actual presidente del país Sebastián Piñera. En su momento, ni siquiera el dictador accedió a que la fórmula del economista liberal ortodoxo José Piñera se implementara en las Fuerzas Armadas por el temor a provocar descontento en la “familia militar”. En los hechos, con las AFP, las y los trabajadores terminan con pensiones de hambre y que en el mejor de los casos, mensualmente alcanza a un tercio del último sueldo obtenido como empleado activo. De cada trabajador es obligatoriamente retirado de manera automática un 13% de su salario, del cual un porcentaje significativo se juega en el casino especulativo bursátil. De esta manera, los ahorros suelen perder su precio ante las sucesivas crisis financieras mundiales que han ocurrido desde 1980 hasta la fecha. Las decisiones sobre los recursos de las y los asalariados son adoptadas por los tecnócratas de las finanzas que hacen parte del personal de las distintas AFP, o corporaciones de capitales privados y transnacionales (dos de las AFP que más mercado concentran son estadounidenses). Especialistas de la salud mental, entre otras variables, han asociado el suicidio de las personas de la tercera edad a la depresión feroz causada por la miseria que sufren por los montos de sus pensiones. Y Chile, junto a Corea del Sur, son los países que ostentan las cifras récord en suicidio de ancianos a escala internacional.
“Estamos hablando de una catástrofe social”
Orietta Fuenzalida es dirigenta nacional de los empleados fiscales del país andino, agrupados en la ANEF, y pertenece a la Coordinadora No + AFP. La lideresa evaluó la jornada de protesta como “el hito inicial de 2019 que expresa nuestro rechazo a la propuesta previsional que el gobierno pretende realizar en el corto plazo y que favorece todavía más al capital en desmedro del trabajo. Las organizaciones sociales aquí reunidas no permitiremos que la reforma de la extrema derecha prospere. El Estado y sus administraciones de turno, sistemáticamente buscan arrebatarnos los escasos derechos que nos quedan. Sin embargo, no cejaremos en el objetivo justo de conquistar una verdadera seguridad social para nuestro pueblo, basado en un sistema previsional de reparto, solidario, público, y que incluso postula que los excedentes sean invertidos en industria productiva y economía real, que no en capital especulativo, financiero y ficticio”.
Al respecto, como el ahorro forzoso del trabajador que impone la AFP es valor realmente producido y acumulado, toda vez que corresponde a una fracción del salario devenido luego del plusvalor apropiado privadamente por su empleador, entonces funciona como soporte concreto de valor para los dueños de las AFP. Por ello ese ahorro pueden transarlo en las principales bolsas internacionales. Si los ahorros de los trabajadores no representaran valor genuino, no tendrían capacidad de transformarse en valor de cambio, esta vez metabolizado por el momento financiero del capital, el cual no produce valor real ni se reinvierte en trabajo productivo desde hace décadas (de hecho, en Chile prácticamente no se producen mercancías terminadas). O sea, las AFP no invierten los ahorros en industrias de alto valor agregado que amplifican la demanda de empleos seguros y bien pagos, y la fabricación de tecnología productiva. Las AFP usan los ahorros de millones de personas en la compra de acciones e instrumentos financieros de alto riesgo y según su sola “intuición” bursátil.
Orietta añadió que “en el sector público, que es mucho más estable que el privado, independientemente de su creciente precarización y subcontrato, compañeras de carrera que jubilan tras 40 años ininterrumpidos de labor, perciben una pensión menor a un tercio de su último salario. Y es la edad en que más nos enfermamos y más gastos de salud y cuidados tenemos. En igual sentido, con este sistema los jóvenes tienen un futuro negro y además deberán mantener a sus padres. Se verán impedidos de realizarse personal y familiarmente. Estamos hablando de una catástrofe social.”
-¿Y las mujeres?
“Somos las más perjudicadas. Recuerda que el trabajo doméstico no es reconocido laboral, previsional, legal ni socialmente. ¿Cuánto debería recibir de sueldo una dueña de casa por todo el trabajo que hace? ¿Quién es la primera que despierta en los hogares y la última en dormirse? ¿Y qué pasa con las mujeres que trabajan varias jornadas, les pagan a honorarios; que no tienen derecho a enfermarse, ni a pre ni a pos natal? La lucha en contra de las AFP es una tarea del feminismo de clase.”
Rodrigo Oyarzún, Presidente de la Federación de Trabajadoras y Trabajadores de la CCU, industria de bebestibles del grupo económico Luksic, el más poderoso del país, dijo que “aunque vino bastante gente, faltaron muchos. Que sea domingo no es excusa. Y si algún activista social cree que el combate en contra de las nefastas AFP no tiene que ver con su ‘frente de lucha’ está muy equivocado.”
-¿Cómo así?
“Ocurre que el capitalismo y sus poderes, su sentido común y su propaganda, han convencido a muchas personas, incluso luchadores sociales, de que los movimientos sociales tienen ‘identidades’ tan específicas y propias que no son compatibles con otros ámbitos. Por ejemplo, un sector del ambientalismo consecuente no se mezcla con el feminismo activo, o algunas luchas mapuche no se involucran con las protestas de los sin casa. Y pasa que el enemigo es el mismo y se llama régimen capitalista. Se trata del viejo ‘divide y vencerás’, pero ahora con la estrategia que utiliza el poder para que creamos que la lucha de cada cual es más importante que la del otro, cuando son expresiones del mismo capitalismo.”
¿Qué hacer, entonces?
“Articular las luchas, combinar las demandas y las batallas por los derechos humanos, sociales y económicos que consideran todos y cada uno de nuestros empeños. Si nuestro objetivo es cambiar la vida para que prime el bien común y los intereses de las grandes mayorías, entonces hay que destruir lo que nos separa artificialmente. Echar por tierra las falsas diferencias entre las distintas opresiones.”


La marcha terminó con las palabras de los voceros de la Coordinadora No + AFP, y presentaciones artísticas, entre las cuales se destacó la de Francisco Villa y Patricia Carmona que junto a los miles reunidos entonaron el legendario himno “El Pueblo Unido”.

sábado, 23 de marzo de 2019

Chile. Violenta represión contra disidencia social de Prosur o convenio latinoamericano de extrema derecha

Andrés Figueroa Cornejo
¿De qué manera continúo aislando a Venezuela y Bolivia, suelos ricos en energías fósiles y minerales que me urgen buenas, bonitas y baratas para producir mercancías competitivas en la guerra económica con China, y al mismo tiempo me reposiciono geopolíticamente como dueño absoluto de Latinoamérica?, se preguntó el Presidente Donald Trump, y uno o muchos de sus asesores le respondieron que, por ejemplo, sería buena cosa terminar de una vez con la Unasur e inventar una especie de concierto funcional de extrema derecha que podría llamarse Prosur.

Así fue que entre el 21 y 23 de marzo arribaron a un Chile que administra Sebastián Piñera, el multimillonario pinochetista, los mandatarios de Brasil, Jair Bolsonaro; de Colombia, Iván Duque; de Argentina, Mauricio Macri; y otros de menor tonelaje, pero que adornaron las jornadas disfrutando de la polución de Santiago, metrópolis de la Capitanía General, en el lugar 20 de las ciudades más contaminadas del planeta.
Por su parte, medio millar de personas se autoconvocaron en el Paseo Bulnes, a unos 200 metros frente al Palacio de La Moneda, el mismo que fue vuelto escombros por el ataque militar conjunto de cielo y tierra que también destruyó de golpe los únicos tres años de democracia que ha vivido Chile en toda su historia, el 11 de septiembre de 1973.
“El prontuario de Bolsonaro es conocido y de terror”, dijo el líder de la comunidad LGBTTI, Víctor Hugo Robles, ‘El Che de los Gay’. “Por este brasileño, como por Piñera, que toda la disidencia sexual del mundo nos muriéramos lo antes posible.”
-¿Por qué?
“Los Estados de Brasil y Chile son capitalistas, patriarcales, racistas, homofóbicos, misóginos y odian a todos quienes no son iguales a ellos. En Chile, por ejemplo, la epidemia de VIH entre los jóvenes gay es de tal gravedad que las alarmas han sido encendidas por la OMS de la ONU. Sin embargo, el Estado y sus administraciones de turno, podridos en su conservadurismo de doble moral, no han movido un dedo para evitar la progresión del flagelo. Deben considerar que es el “castigo divino” que nos merecemos por vivir una sexualidad distinta.”
Por su parte, el Presidente del Sindicato de Bomberos de Shell-Copec, Juan Caripán, señaló que todos y cada uno de los presidentes reunidos “se caracterizan por aplicar políticas antilaborales en contra del pueblo trabajador. Bolsonaro admira el ultraliberalismo chileno y quiere vender hasta la Amazonía por metro cuadrado a la empresa privada. Impondrá un ajuste estructural en contra de las y los asalariados. Iván Duque es una suerte de narco-mafioso y fiero extractivista, enemigo de la naturaleza y las comunidades. Mauricio Macri tiene a la Argentina desnutrida. Y Piñera quiere acabar derechamente con cualquier tipo de organización de los trabajadores. Compiten entre ellos para ver quién saca el premio a negrero del mes”.
De igual modo, el Presidente de la Federación de los Trabajadores de la CCU, Rodrigo Oyarzún, destacó, “las comunes direcciones que comparten esas cuatro administraciones gubernativas para acabar con los derechos humanos, sociales y económicos de la gente de trabajo. Asaltan los ahorros previsionales, hunden el precio del trabajo, multiplican el endeudamiento doméstico y ponen por completo al Estado al servicio de los intereses de la minoría social que forman los grandes grupos económicos”.
La manifestación social en contra del llamado Prosur (Pronorte, en realidad), denunció la convergencia fascista con sede en Chile. Junto con los clásicos gritos, carteles y pancartas, la protesta fue pacífica. Lo que no tuvo nada de pacífico fue el violento despliegue policial protagonizado por las Fuerzas Especiales de Carabineros los días previos al evento, el cual se intensificó en sobremanera los días 21 y 22 de marzo. No sólo se empleó la tradicional exposición de amedrentamiento por presencia que ha convertido a Chile es un Estado policial en toda norma, sino que además se agregaron drones y helicópteros que vigilaron lo que no ocurrió.
De hecho, cuando se congregó medio millar de personas para expresar su absoluto desacuerdo con la cumbre de extrema derecha y subordinada a los intereses del imperialismo estadounidense, en la Plaza Bulnes a eso de la 19.00 horas del 22 de marzo, nadie siquiera alcanzó a tocar la calle, cuando la policía militar descargó gases lacrimógenos a granel y agua tóxica, además de tomar detenidos ‘por sospecha’. De acuerdo a Verónica Brito, responsable del Observatorio de Derechos Humanos Sutra-Chile, Convenios Internacionales, Derechos Individuales, al cierre de esta nota se habían registrado diez adultos detenidos que permanecen en la Tercera Comisaría de Santiago Centro, y dos menores de edad que se encuentran en la Comisaría 48.
Producto de la represión policial, un escolar menor de edad fue arrollado por un coche particular mientras huía de los carros blindados de carabineros.

martes, 19 de febrero de 2019

Chile. Federación Sindicatos CCU de Luksic: “Nuestra misión es crear consciencia crítica”

Entrevista con Rodrigo Oyarzún, Presidente de la agrupación de asalariados del grupo económico más poderoso del país 

Andrés Figueroa Cornejo

Rodrigo se desempeña hace 21 años en la planta de la Compañía Cerveceras Unidas de Chile, CCU, de Quilicura, la más grande del país y donde se realiza todo el proceso de producción de la cerveza, desde la mezcla de granos hasta su distribución. Desde el 2004 es dirigente sindical y preside la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la CCU-Heineken hace 5 años.

-Tú trabajas y lideras una Federación de trabajadores de una de las empresas más importantes del grupo económico Luksic, que a su vez es el principal holding del país y cuyos intereses e inversiones se extienden, al menos, a varios países de la región. Según la revista Forbes 2018, el grupo Luksic representado por Iris Fontbona se ubica en el lugar 80 de las más abultadas fortunas mundiales, con un patrimonio de 16.300 millones de dólares. ¿Qué significa este contexto en tu condición de representante de la parte de los intereses del trabajo?

No hago muchas diferencias entre ser presidente de una organización de trabajadores de un conglomerado corporativo gigantesco, o serlo de una empresa menor. Las y los dirigentes sindicales tienen una responsabilidad enorme en el lugar donde se encuentren. En términos estructurales, la misión del representante de los asalariados es la misma: no sólo mejorar las condiciones salariales y laborales de la clase social históricamente explotada, sino que la tarea de aportar al mejoramiento del conjunto de la sociedad.

-¿De qué se trata una sociedad mejor?

De acuerdo al actual estado de las relaciones de fuerza entre opresores y oprimidos, siempre fluctuante y en movimiento, no creo que esté a la orden del día la posibilidad inmediata de construir un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Pero al menos podemos actuar hacia la creación de una realidad donde exista una mejor distribución de la riqueza (o del excedente socialmente producido). En la actualidad mundial 26 personas acumulan la riqueza equivalente a la distribuida entre la mitad de toda la humanidad. Resulta muy difícil aspirar a la superación del modo de producción dominante de un día para otro. Lo que sí podemos hacer es luchar por los derechos sociales que nos corresponden, como un trabajo digno y seguro, no tener que endeudarse para comer, una salud, educación, vivienda, recreación, medioambiente, igualitarios y de excelencia para todos.

El problema del endeudamiento en Chile es especialmente grave. Más de 4 millones y medio de personas están en morosidad, y según el Banco Central, los hogares deben distraer alrededor de un 70% de sus ingresos en pago de deudas. En los supermercados se puede ver gente comprar pan con tarjetas de crédito. Y el fenómeno del increíble endeudamiento en el país es transversal, no existen diferencias entre los empleados que ganan más y los que ganan menos.

La compañía vive diciéndonos que nosotros estamos sobrepagados respecto del mercado. Sin embargo, se trata de una distorsión de la realidad. Un asalariado que obtiene por la venta de su fuerza de trabajo un millón de pesos (1.500 dólares mensuales), no significa que vive en medio de lujos. De hecho, debe endeudarse para vivir, endeudarse si es que alguien de su grupo familiar sufre una enfermedad seria. Un millón de pesos no alcanza para nada en Chile. Aquí es muy fácil caer en la pobreza. Estamos refiriéndonos a un país donde todo es mercancía comerciable, todo hay que comprarlo. El salario es la medida de todas las cosas porque no hay derechos sociales garantizados. El 60% de los trabajadores gana alrededor de 450 mil pesos mensuales (680 dólares). Ir un par de veces al mes al supermercado para abastecerse de la alimentación básica equivale a unos 200 mil pesos (300 dólares). Sin contar los dividendos hipotecarios, ni los servicios básicos (agua, electricidad, gas, telefonía) que están privatizados y son de los más caros del continente junto con el transporte público.

El precio del salario lo determina el mercado, la competencia entre empresarios y la lucha social

-¿Qué ocurre entonces con los argumentos que usa la CCU para ‘conformarlos’ a ustedes?

Respondemos que no es que nosotros estemos tan bien pagados, sino que la mayoría de los trabajadores están muy mal pagados.

Por eso laborar en uno de los grupos económicos más poderosos a escala nacional, regional e incluso mundial, no es tan distinto de lo que ocurre en otros holding de menor tonelaje en materia de capital e inversiones. En otras palabras, el precio del salario no está determinado por el tamaño de la empresa, sino que por el mercado, la competencia entre empresarios y la lucha de los trabajadores.

-¿Y cómo es la relación formal con la empresa CCU?

Tratamos de mantener un diálogo lo más fluido posible, independientemente de que tengamos posiciones contrapuestas. Existen, por supuesto, muchas dicotomías entre las cosas que se dicen y las que se hacen. Por ejemplo, que los trabajadores tercerizados carezcan de los beneficios de los empleados de planta, no nos parece adecuado. Yo en la planta de Quilicura convivo con trabajadores que rentan el sueldo mínimo (435 dólares), y se ven obligados a realizar dos turnos continuos para obtener un poco más. Ello pone en riesgo su seguridad laboral, su salud, sus relaciones familiares y su misma productividad.
Al igual que en el resto del país, la empresa ha intentado aumentar la tercerización y el subcontrato laboral, pero hasta el momento hemos logrado frenarla.

La responsabilidad social de los trabajadores

-¿Qué ocurriría si no existieran los sindicatos base y la Federación?

No podríamos negociar colectivamente, sin contar que sus resultados son mejores que el promedio. Como nuestra tasa de sindicalización es de alrededor de un 60% -altísima respecto del promedio nacional-, hemos conseguido importantes reajustes salariales. Y no se trata sólo de la cantidad de asociados. Con el tiempo hemos conquistado el diseño de una agrupación fuerte, sólida, respetada. Por lo demás, somos trabajadores que nos desempeñamos en la industria alimenticia y de bebestibles, o sea, somos conscientes que nuestra labor está asociada a la salud pública, y en consecuencia trabajamos con un alto sentido de la responsabilidad social. Nosotros, los asalariados, producimos los bebestibles y alimentos que luego nuestras familias, vecinos, las grandes mayorías van a consumir. Cualquier error que cometamos tendrá un impacto en la ciudadanía. Allí se concentra nuestro compromiso principal.

“La relación conflictiva entre capital y trabajo es una lucha permanente”

-Una tasa de sindicalización de un 60% supera con creces la media del país.

En efecto. De hecho, según qué entidad la contabilice, el promedio sindical en Chile está entre un 10 a un 15% de toda la fuerza de trabajo en relación de dependencia. Y de esos porcentajes, es mucho menor la cantidad de sindicatos que pueden negociar colectivamente. Ahora bien, para nosotros, más allá de las negociaciones formales, tenemos la política de negociar permanentemente. La Federación, que es reconocida por la firma, asesora a diario a los sindicatos que la componen, aunque no tengamos siempre éxito.

Para nosotros la relación conflictiva entre capital y trabajo es una lucha permanente. No aparece y desaparece con la apertura y el cierre de las negociaciones colectivas.

“A la concentración empresarial, unidad de los asalariados”

-Tú además eres consejero nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT. Con el bajo nivel de sindicalización que existe en Chile, desde afuera es difícil entender que existan otras tres multisindicales más. ¿Por qué?

Para mí es un despropósito. Como también es un despropósito que en la compañía CCU existan tres federaciones de trabajadores y más de 50 sindicatos. En nivel de atomización es enorme, así como ocurre en el resto del país. La proliferación de sindicatos pequeños, sin fuerza, no hacen más que incrementar la desigualdad de la distribución de la riqueza. En estas condiciones, el capital hace lo que quiere con los asalariados. Si quiere nos destruye, si quiere nos mantiene.

En la CCU, las gerencias nos han repetido hasta el cansancio que la prueba de que la empresa no es antisindical, es, justamente, la gran cantidad de sindicatos que hay. Lo que no dicen es que con la inmensa dispersión sindical, la potencial fuerza de los trabajadores para obtener beneficios, se diluye.

Mira, el diagnóstico sobre lo mal que nos hace la atomización sindical, al interior de nuestra Federación la hicimos hace mucho tiempo. Lo que resolvimos fue pasar a la acción. De este modo, de un tiempo a esta parte, hemos propiciado y conseguido la fusión de sindicatos, al menos por unidades de negocio. Lo que hay detrás de esta práctica es una lógica muy sencilla: ante la concentración del capital, respondemos con la concentración de los empleados.

-Los de arriba tienen sus intereses clarísimos. El problema está abajo…

Y es político. Demasiados trabajadores se sienten parte del actual orden de cosas, parte de un régimen que consideran natural, normal, y que creen que es imposible de modificar. Y por tanto, se resignan a sobrevivir en él. Al respecto, en una ocasión un compañero sentenció que ‘el sistema nos doblegó’. Y estamos otros compañeros que consideramos que sí se puede, que es duro hacerlo, pero no nos rendiremos.

Asimismo, existen otros problemas, como el caudillismo, la práctica de muchos dirigentes que se pretenden dueños de sus parcelas, aceptan prebendas personales por sobre el bien común. Pero pasa que cuando tenemos encuentros con las bases sindicales, con los asociados, en espacios horizontales, los trabajadores plantean que hay que tener una sola organización. Esto es, los socios comunes y silvestres tienen más conciencia de sus intereses como clase social que varios dirigentes.

“Combinamos lo político con la ética”

-¿Y qué está haciendo la Federación para ir superando la resignación y el doblegamiento sistémico?

En concreto, escuelas sindicales y de formación para dirigentes. El objetivo es ofrecerles un conjunto de saberes teóricos y prácticos, distribuidos en módulos de economía, oratoria, teatro, historia del movimiento obrero, para aportar a los procesos que requiere un dirigente integral, combinando lo político con lo ético. Hasta ahora la escuela nos ha dado resultados satisfactorios. Hoy contamos con dirigentes que, efectivamente, realizan el ejercicio de la consciencia crítica. Y el propósito inmediato es que los dirigentes, a su vez, colaboren en la formación de la reflexión y la práctica crítica de los socios. En este sentido, todavía hemos tenido efectos relativos porque entendemos que se trata de procesos largos. Ahora sí, esta tarea es estratégica.

-¿Por qué?

Porque a la hora del relevo de los dirigentes, necesitamos socios con consciencia de clase, que se la jueguen por los intereses de los trabajadores y no defiendan, consciente o inconscientemente, a los capitalistas. Ello tiende a evitar la burocratización y la dependencia de la organización en los mismos de siempre. Mientras más participativa se vuelva la democracia interna, menos delegativa y cada socio se transforma en un protagonista de su vida social, en este caso en el sindicato. Es un cambio cultural complejo en un régimen capitalista como el chileno.

“Los trabajadores deben ligarse con el conjunto de las luchas sociales”

-¿Cuáles son los desafíos inmediatos de la Federación?

Además de la escuela y la negociación permanente, está el antiguo desafío de la unidad al interior de los trabajadores de la CCU. Y eso lo trasladamos a la CUT, tratando de llegar a los mayores acuerdos con el mundo social, independientemente, de las distintas perspectivas políticas, tipos de organización y estilos que allí existen. Hoy la mayoría social enfrentamos un alto riesgo en relación a quién está gobernando y para qué lo está haciendo. El Estado chileno es capitalista y sabemos muy bien que está al servicio del empresariado. Por eso tenemos que conquistar la más amplia unidad de las fuerzas sociales, como el ambientalismo, la lucha por la igualdad de género, la solidaridad activa con la resistencia del pueblo nación mapuche, etc. Ese es uno de los fines del llamado a Paro Nacional Activo que hizo la CUT para el próximo 11 de abril.

Nuestra Federación es político sindical. No lucha sólo por los salarios. El sindicalismo que practicamos es político y está por la independencia de los intereses de la clase trabajadora.

-Como tienen opinión política, tú, como presidente de la Federación, ¿qué piensas de la crisis en Venezuela?

Allá ocurre que los Estados Unidos están buscando por todos los medios quedarse con los recursos naturales de Venezuela. Y lamentablemente hay gobiernos de países que se prestan para los objetivos norteamericanos, probablemente por algún tipo de interés económico no declarado. Pero es el pueblo venezolano quien debe definir su destino.