jueves, 16 de abril de 2015

Santiago de Chile: Más de 100 mil corazones contra la corrupción

Andrés Figueroa Cornejo   

Rompiendo las expectativas de algunos/as y ratificando las de muchos/as, más de 100 mil personas marcharon por la avenida principal de Santiago de Chile, desde la Plaza Italia hasta la intersección de la Alameda con la calle Ricardo Cumming, a partir del mediodía del 16 de abril, bajo la común indignación causada por la corrupción del sistema político dominante y el empresariado que ha signado la contingencia en el país andino el 2015.

Todos los dolores sociales, todas las urgencias, todos los rostros. La convocatoria realizada por la Confederación de Federaciones de Estudiantes de las Universidades de Chile (CONFECH) superó con creces la sola reivindicación por una educación gratuita en todos sus niveles. Estudiantes secundarios y universitarios, profesores/as, jubilados/as, trabajadores/as de diversas áreas por un nuevo código laboral, pueblo Mapuche en resistencia, ambientalistas consecuentes, pobladores sin casa, agrupaciones antipatriarcales, artistas e intelectuales, y organizaciones sociales y políticas cuyo horizonte de sentido es la lucha anticapitalista y cambiar la vida, llenaron las calles durante demasiado tiempo vacías ante la colusión entre el capital y las expresiones político-partidistas de sus intereses en el gobierno, en el Congreso, en la justicia. Lo que hasta ahora parecía ser una crisis posible de cocinar mediante un escandaloso acuerdo entre los mandarines y el sacrificio de algunas piezas implicadas a modo de somnífero y catarsis para la opinión pública y los inversores, siempre a espaldas de la inmensa mayoría de la población que apenas representaba su indignación mediante las encuestas, el 16 de abril terminó con la estrategia del orden y la impunidad. La protesta de la juventud y el pueblo trabajador ya se transformó en una variable concreta durante el primer tercio del año de la corrupción en vitrina en Chile (http://rebelion.org/noticia.php?id=196686) .

En el escenario del acto central el vocero estudiantil de la privada Universidad Diego Portales señaló que “no queremos universidades privadas: queremos sólo universidades públicas, democráticas, con acceso digno. Saludamos a todos los trabajadores presentes con un fuerte abrazo y en especial al Movimiento de Pobladores UKAMAU (http://mp-ukamau.blogspot.com/) que hoy ha marchado firme junto a nosotros”.

La representante de los trabajadores/as de la Educación, Johanna Salinas, indicó que “estamos aquí porque el año pasado presentamos una propuesta completa para la educación que el país necesita, pero fue archivada en un escritorio por las autoridades”. Por su parte, Gloria Arévalo de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) manifestó que “basta de que la educación esté en manos de los ricos, de los poderosos, de los corruptos. La educación es un tema transversal: hoy nos están preparando en los colegios para ser mañana mano de obra barata. ¡Que se vayan todos!”.

El portavoz de la comunidad de la Universidad Arcis, Manuel Erazo (http://rebelion.org/noticia.php?id=193371) , dijo que “en la Arcis los trabajadores llevan 6 meses y medio sin salario, son reprimidos, los docentes críticos son despedidos y los estudiantes movilizados son llamados a tribunales de disciplina. ¿Dónde están hoy los que hablan de reformas? ¿Qué pasa con los ministros de Educación, del Trabajo, con el subsecretario de Previsión Social? La crisis de la Universidad Arcis es responsabilidad de los mismos políticos que actualmente están en el gobierno. ¿Cómo es posible que el Partido Comunista que saqueó nuestra universidad hable de reformas desde el Congreso? El caso Penta, el caso Caval, el caso Soquimich, el caso Arcis, son un mismo caso”.

La desobediencia necesaria

Así también se expresó el Movimiento por la defensa del Agua, Protección a la Tierra y  Respeto al Medio Ambiente (MODATIMA, http://modatimapetorca.wix.com/wwwwixcommodatimapetorca), a través de Rodrigo Mundaca: “Somos parte de una organización de hombres y mujeres sencillos que en la provincia de Petorca logramos visibilizar el conflicto por las aguas que existe en el país. No es posible que después de 33 años, el agua sea objeto de usura, lucro y exclusión. Desde Arica y Parinacota hasta Magallanes, las agrupaciones socio-ambientales que luchamos por la recuperación de los bienes naturales estamos protestando a pocas cuadras del corazón político y financiero de Chile porque la política ha sido colonizada por el dinero que compra diputados, senadores y ministros. Es necesario ser desobedientes cada vez que nos dan una orden que va contra el sentido común y la conciencia más elemental de los seres humanos. Nuestro mensaje es de subversión y revolución. El próximo 22 de abril en la Región de Valparaíso iniciaremos la Tercera Marcha Nacional por el Agua. Los invitamos a construir un solo puño para cambiar el actual orden de cosas”.

La Coordinadora 8 de Marzo realizó un llamado para alcanzar una “educación gratuita, laica y no sexista. No queremos que los corruptos decidan por la educación, por nuestros cuerpos y nuestras vidas. La democracia está en deuda con la mujeres, con todos y todas”.

El representante de los Pescadores Artesanales de Chile manifestó que “nosotros traemos un dolor en el alma porque fuimos los pocos que luchamos contra Pablo Longueira (http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Longueira) cuando se dictó una ley por parlamentarios comprados que favoreció a la gran industria pesquera. El “señor” Longueira no puede quedar impune. Es un sinvergüenza más. Por eso los pescadores artesanales estamos de pie. En mi ciudad de Valdivia los universitarios marchan junto a nosotros y ahora mismo tienen tomado el puente que cruza el río Calle-Calle, el puente de la victoria”.

Finalmente, la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Valentina Saavedra, hizo hincapié en el valor unitario de la masiva manifestación popular y dijo que “no tenemos a ningún empresario detrás: sólo nuestra unidad y convicción. La mayoría de la sociedad debe tomarse la política ya”.

Luego de terminado el acto central, mientras en distintas ciudades del país se realizaban protestas similares, se produjeron incidentes menores entre los asistentes y las fuerzas especiales de carabineros.

Uno de los aspectos que llamó la atención tuvo que ver con la ausencia de aprovechar la oportunidad para plantear inmediatamente una nueva protesta ante la multitudinaria participación social que hizo eco al llamado del 16 de abril. La presente inauguración del ciclo de luchas populares no sólo reveló la emergencia de los de abajo por sus razones históricas y contra la corrupción estructural del singular sistema político chileno, sino que también demostró la necesidad de que la unidad en la acción directa cuaje en la unidad política de los trabajadores/as y el pueblo. Esto es, que el movimiento real de la mayoría social, con sus maneras y contenidos y de acuerdo a las presentes relaciones de fuerza entre capitalismo y humanidad, camine democráticamente hacia las formas de una original conducción política capaz de ofrecer cuerpo, armadura, frecuencia, estrategia, proyecto y objetivos independientes de los intereses de la minoría en el poder.

domingo, 12 de abril de 2015

Chile. La Negra Ester: “Bajo el capitalismo no son posibles los cambios profundos”

·        Entrevista con una de las más destacadas actrices de Chile, Rosa Ramírez Ríos, conocida ampliamente por su papel co-protagónico en la obra teatral de mayor popularidad del país, ‘La Negra Ester’.

·        “Para el próximo 11 de mayo estamos preparando un montaje dramático especial que está vinculado con el ex presidente Ricardo Lagos y su esposa Luisa Durán. Dará que hablar.”

“Soy un autor dramático. Muestro lo que he visto. Y he visto mercados de hombres donde se comercia con el hombre. Esto es lo que yo, autor dramático, muestro.”
Bertolt Brecht

Andrés Figueroa Cornejo  

En la Federación Industrial Ferroviaria de Santiago de Chile logro dar con Rosa Ramírez Ríos, la mítica ‘Negra Ester’ (http://es.wikipedia.org/wiki/La_negra_Ester)
. Allí la actriz representó el monólogo de su creación ‘El Despertar de una mujer’, en el marco de una actividad de jóvenes trabajadores/as, estudiantes y de la nueva generación de sindicalistas marcada por la independencia política del pueblo trabajador y que buscan recrear las relaciones históricas entre el teatro, el arte y los desheredados. Se trata de un ambicioso programa de promoción y formación cultural anticapitalista de la fuerza laboral más precarizada de Chile y que se une tras la destrucción del código del trabajo inmaculado desde la tiranía.
Luego del conmovedor monólogo de Rosa, contorneado por la dirección escenográfica de Alejandro Gutiérrez, otro actor del Gran Circo Teatro (www.grancircoteatro.cl/) ingresamos a un café al borde de la medianoche.

-¿Por qué el monólogo se llama ‘El despertar de una mujer’?

“Yo me apropio de la publicación ‘El Despertar de los Trabajadores’ de Luis Emilio Recabarren (http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Obrero_Socialista_%28Chile%29) para escribir y actuar ‘El Despertar de una mujer’, que tiene que ver con mi vida y la de muchas mujeres y hombres. Lo que quiero expresar en la obra es que todos/as tenemos la oportunidad de preguntarnos qué estamos haciendo cada uno/a para colaborar con las trasformaciones sociales urgentes en Chile.”

“Me angustia que exista un gran sector de la población de país que está sumida bajo una fuerte enajenación, siguiéndole el juego a un sistema lleno de trampas”, dice Rosa en el abril chileno de 2015, en mitad de la crisis oceánica de confianza en la institucionalidad por parte de la inmensa mayoría de la población ante la corrupción y colusión del sistema de partidos políticos dominante y el empresariado. Esta vez se trata de la revelación del tutelaje de los intereses del capital sobre el cabildeo político y las grietas de una democracia representativa agobiada y agotada, apenas soportada por un Estado policial, subsidiario, dependiente y delantera del liberalismo mundial. Lo anterior amueblado por los sospechosos incendios en el territorio Mapuche para beneficio de la industria forestal, y la tragedia natural en el norte del país que instaló en vitrina la miseria y la muerte, negación de la propaganda estatal para los inversionistas.

Enajenación y abulia social

-¿A qué te refieres cuando hablas de enajenación?

“Yo creo mucho en la responsabilidad propia, como en la creación colectiva. No puedo culpar a nadie por algo que yo dejo de hacer. Si yo he tenido la oportunidad de tomar conciencia de los graves problemas de la humanidad y del país -y no soy la mujer más documentada del mundo ni aterricé de Saturno, sino que soy una mujer común y silvestre, una que sabe por qué hace lo que hace-, es difícil comprender cómo tantos/as miran al costado en una sociedad donde somos reprimidos/as desde todos los puntos de vista. Reprimidos contra nuestros anhelos más íntimos hasta contra nuestros deseos de transformaciones históricas profundas. Ese es el centro del monólogo que represento.”

-¿Cuáles son los nudos más notorios que tú percibes de la enajenación de amplias franjas de la sociedad chilena?

“Mucha gente no se hace cargo de su propia historia. Yo considero que somos un país que tiene un camino de sometimiento, que somos medio ‘apatronados’. Siempre parece más fácil esperar e  ilusionarse con que otro/a resuelva los problemas: un dirigente, alguna autoridad, en vez que nosotros/as mismos/as. Y esa característica nos lleva a un estado de abulia social e individual que nos impide generar los cambios que en distintos momentos de nuestra historia, hemos estado a punto de lograr.”

La responsabilidad popular

-En el monólogo combinas tú vida con la toma de partido y una sencilla y honda dirección existencial…

“A mí me tocó vivir la Unidad Popular siendo ya una mujer. Nací en Tocopilla (Norte Grande), entre minas de cobre y de salitre, y me hice cargo de mí misma a los 17 años. Es difícil enfrentarse a esa responsabilidad. Una comete errores, es cierto, como es cierto que también una es capaz de modificar aquello que conduce al error. Sobre todo a través del trabajo en equipo. De ese modo es más breve el tiempo para darse cuenta de las reparaciones necesarias. Por eso creo tanto en la organización. Pero en la organización donde todos somos seres despiertos, participativos, protagonistas; sin transferirle las decisiones a un jefe.”

-El mensaje es claro…

“Nosotros/as somos responsables de haber puesto a algunos señores/as en cargos públicos y que han terminado siendo traicioneros. Es decir, hoy estamos en un país donde la presidenta, rodeada por varios partidos políticos, es supuestamente ‘socialista’, cuando en realidad estoy segura que el modelo económico, social, cultural y político en curso no nos va a resolver ningún problema. Bajo el capitalismo jamás vamos a conseguir cambios profundos para los populares.”

-¿Qué ejemplo se te aparece más concretamente?

“En Chile los poderosos han creado una legalidad y una institucionalidad a su imagen y semejanza. Por eso ni siquiera hay royalty para el extractivismo minero, y se multiplican los desastres ambientales y vitales en un sinnúmero de pueblos, como la falta de agua. Desde que tengo memoria, desde niña, que producto de los relaves mineros, el agua tiene exceso de arsénico. Y nunca nadie se ha ocupado de modificar ese envenenamiento. Siempre los de arriba se han concentrado en el bienestar y la ganancia de las grandes compañías. De chica, por un lado el cobre era propiedad del empresariado norteamericano y por otro, los dueños del salitre eran los capitales ingleses. Los jodidos fuimos siempre las familias de mineros pobretones. Y es muy cómodo creer que otros/as van a transformar ese horror por nosotros/as. Es fácil ahora decir que la culpa es de ‘la vieja’ (Michelle Bachelet) o del Partido Comunista que se vendió, cuando toda la vida nosotros/as, el pueblo, hemos sido responsables de ello.
Si existe algo importante es que la clase trabajadora se dignifique, que se ponga sobre sus hombros y resolvamos cambiar un código laboral antipopular, terminar con las Administradoras de Fondos de Pensión (AFP’s), con la jubilaciones y sueldos de miseria.”

“Yo no quiero someter a nadie ni ser sometida por nadie”

-¿Qué es para ti el feminismo o ciertas versiones del feminismo?

“Yo no me estoy preparando ni soy una trabajadora del teatro con el fin de estar sobre los hombres. Está sociedad sólo será libre cuando las mujeres y los hombres seamos libres. Yo no quiero someter a nadie ni ser sometida por nadie. También nosotras las mujeres somos responsables de la reproducción de una cultura machista.”

-Mucha gente de teatro saca la voz desde una reflexión y quehacer crítico, pero la mayoría de los ‘rostros’ de la televisión chilena consideran que las cosas marchan muy bien…

“Es más fácil ser complaciente con el sistema, mentir y mentirse, hacer como que uno no sabe lo que ocurre; victimizarse y acabar haciéndole publicidad a una farmacia, como la cadena Cruz Verde, toda vez que al propio negocio farmacéutico, y no a las personas,  le conviene el consumo masivo de medicamentos. Yo no puedo hacerme la tonta; otros/as sí.”

La Negra Ester y Andrés Pérez

-Para el teatro del país existe un antes y un después desde la primera presentación de la obra ‘La Negra Ester’ a fines de 1988 ¿Qué ocurre con las huellas indelebles que dejó para la cultura chilena la figura del actor y director teatral Andrés Pérez Araya (http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_P%C3%A9rez_Araya) con quien sostuviste una relación de vida y creación?

“Todo ocurre. Las potencias de Andrés no pueden resumirse en una entrevista. Sus lecciones como artista y persona perdurarán durante mucho, mucho tiempo. De todos los aprendizajes que conservo y profundizo de él recuerdo que siempre nos dijo que nuestra labor era como un ferrocarril, con una locomotora y un conjunto de vagones marchando en el mismo sentido. Y lo más importante al respecto: que el papel de locomotora del tren era intercambiable, un día tú y al día siguiente otro/a. Nadie es imprescindible, pero sí todos/as somos necesarios y contamos con las capacidades para conducir el ferrocarril. Nada que ver con lo que ocurre en el plano de la política de los de arriba, donde se repiten hasta el hartazgo los mismos señores y señoras desde que tengo memoria, aunque ya está probado que no tienen dedos para el piano. Es un hecho que la misma ministra de Cultura del actual gobierno, Claudia Barattini, carece de sensibilidad para el cargo.”

-El próximo 11 de mayo de cumple un nuevo aniversario del natalicio de Andrés Pérez…

“Para esa fecha tenemos un montaje especial y que está vinculado al Centro Cultural del gobierno, Matucana 100 (http://www.m100.cl/), con el ex presidente Ricardo Lagos y su esposa Luisa Durán. Es una sorpresa que dará que hablar.”

-¿Para qué sirve el arte y el teatro en particular?

“Soy una convencida de que los cambios sociales pasan por lo intangible, por la capacidad creadora e imaginativa de un pueblo. Sin esos atributos, jamás seremos una sociedad liberada.”

-Una pregunta obligada y abusada: ¿Te molesta que la gente vea en ti a ‘La Negra Ester’ y no a Rosa Ramírez? (La pregunta se realiza mientras el dueño del café donde estamos la da un saludo de admiración y la llama ‘Negra Ester’.)

“No. Prefiero que me recuerden como ‘La Negra Ester’ a que me asocien a una estafadora, a una torturadora o que, simplemente, me olviden.”

viernes, 3 de abril de 2015

Chile: La lucha social armada, el pueblo y el MIR en la tiranía

  • La reciente publicación del libro sobre la Milicias de la Resistencia Popular del ex combatiente Eduardo Arancibia, alecciona a los luchadores/as del Chile actual.

·        “Los actos de constricción y los deseos de justicia son insuficientes para conocer lo que pasó en Chile”


“En la medida en que realmente pueda llegarse a "superar" el pasado, esa superación consistiría en narrar lo que sucedió.”
Hannah Harendt

Andrés Figueroa Cornejo  

El 11 de septiembre de 1973, Eduardo Arancibia Ortiz era un adolescente de 16 años. Vio como las balas militares asesinaron a sus vecinos/as de la Población La Victoria. Entonces Eduardo se agregó a las Milicias de la Resistencia  político-militar y luego de ser capturado por los servicios de Inteligencia de la dictadura, se convirtió en un prisionero político durante 11 años (1981-91), acusado de recuperar la bandera de la Independencia Nacional de Chile (http://www.casosvicaria.cl/temporada-uno/donde-estuvo-la-bandera-robada/), “a mucha honra”, a fines de marzo de 1980, además de asaltos bancarios, etc.
“Soy un sobreviviente entre mis compañeros. Charles Ramírez murió (http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_R/ramirez_caldera_charles_danuncio.htm), , Hugo Ratier murió (http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/checompadre.htm) , Víctor Zúñiga murió (http://institutanosydictadura.blogspot.com/2008/01/victor-zuiga.html), a Nelson Herrera lo mataron en Concepción. Ellos eran un poco mayores que yo. Su ejemplo me emplazó a persistir en un proceso que me llena de orgullo hasta hoy”.
El autor del libro ‘Las Milicias de la Resistencia Popular, el MIR y la lucha social armada en la dictadura 1979-1984’, Eduardo Arancibia, me dice momentos antes del lanzamiento de su obra el pasado 27 de marzo de 2015, que “yo siento que existe un vacío de la gente que desarrolló todo un proceso silencioso de lucha durante la tiranía y que ha sido sistemáticamente negado por los propios cómplices del proyecto dominante profundizado por los gobiernos civiles. Muchos quedamos al margen de la realidad oficial. Los actos de constricción y los deseos de justicia son insuficientes para conocer lo que pasó en Chile”, y añade que “Desde 1978 comienza a crearse un tejido social que le ofrece continuidad a lo que fueron los cordones industriales mientras que las coordinadoras de organizaciones populares iniciaron un quehacer que arranca desde lo reivindicativo, pero que se va politizando paulatinamente. Ya en los años 76’, 77’, conocí a Manuel Vergara, padre de Eduardo y Rafael (http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_del_joven_combatiente) en la Vicaría de la Solidaridad. Él ya estaba en el empeño de las agrupaciones populares y su radicalización.”

-Muchos historiadores afirman que las protestas contra la dictadura comenzaron en 1983 y que el retorno de los gobiernos civiles se logró con un papel y un lápiz (plebiscito del Sí y el No de 1988)…

“La combatividad de las protestas de 1983 fueron el resultado de la resistencia y organización de los años anteriores. Mi libro tiene que ver entonces con la lucha social armada del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), sus políticas de Resistencia y el impacto que tuvieron en nuestro pueblo para perder el miedo.”

“Cómo el MIR sacrificó a sus mejores cuadros en un esfuerzo táctico que luego permitió la irrupción de las jornadas de protesta nacional”

Claudio Pérez Silva, académico de la Universidad de Humanismo Cristiano y profesor-guía de la tesis de grado de Eduardo Arancibia transformada en libro, indica que “Esta fue la primera vez que me toca dirigir una tesis de un ex militante que busca historiar su testimonio. Eduardo sintetiza a un historiador de su propio pasado, rompiendo así un mito historiográfico que intenta relegar este tipo de trabajos a la que llaman ‘historia militante’, con el fin de quitarle valor y rigor. Así, el libro fue terminado alrededor de 2010, cuando interesadamente se observaba la resistencia de la izquierda revolucionaria como pura martiriología, llanto, derrota, delación, falta de proyecto político. Académicamente, Eduardo es capaz de situar la historia del movimiento popular y del MIR en otro plano, ya no desde el paternalismo o la caridad, sino que recolocando los ámbitos de la lucha de clases, la estrategia y la táctica, el proyecto histórico, el socialismo y el poder. Y una de sus hipótesis centrales se refiere a  las tensiones de la dirección del MIR entre los roles de la fuerza central político-militar, por una parte, y el papel de las milicias de la resistencia, por otra, con el fin de comprender uno de los factores importantes de la derrota de ese partido. A su vez, el autor logra relevar la lucha en los marcos de una fuerte represión, la Operación Retorno (http://www.puntofinal.cl/550/neltume.htm), la emergencia de las protestas y la rearticulación del movimiento popular. Además, Eduardo instala su material en tiempos de una desventaja enorme para las perspectivas revolucionarias que se ve nítidamente reflejada en la academia.”

-¿A qué intelectuales te refieres?

“A los protagonistas de la cruzada posmodernista, el culebreo intelectual, los conversos teóricos.”

-¿Cómo crees que se expresó esa renuncia en lo político?

“En los 90’ y en el 2000 se manifestó una efervescencia del basismo sin sentido, sin perspectivas, que permitió el grito absurdo de ‘El pueblo unido avanza sin partido’, colaborando funcionalmente a sacar la política de los proyectos históricos. En ese contexto surgen las primeras páginas de la producción de Eduardo Arancibia.”

-¿Qué elementos del libro consideras sustantivos para las luchas actuales del pueblo?

“Cuando Eduardo logra definir el carácter de la milicias que tienen como emergencia la reivindicación rupturista de las masas y el complemento miliciano y militar en la estrategia política. Asimismo, el texto alcanza a describir la legitimidad de la violencia jamás separada de la lucha de masas y de la lucha por el poder. Desde allí, el libro se aleja de una izquierda pasiva y melancólica que tiene que justificar permanentemente ante la declaración de los derechos humanos el empleo de la violencia. En ese sentido, también Eduardo inscribe la incorporación del pueblo trabajador y los jóvenes a la lucha radical contra la dictadura en medio de las “modernizaciones” capitalistas. Así, el libro explica cómo las acciones milicianas colaboraron contra el terror impuesto por la tiranía sin contrapeso hasta 1979. Ello tiene que ver con una nueva disposición de combate del movimiento popular, y cómo el MIR sacrificó a sus mejores cuadros en un esfuerzo táctico que luego permitió la irrupción de las jornadas de protesta nacional y la masificación de la lucha miliciana y militar con la incorporación posterior de otros destacamentos populares, como el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el MAPU-Lautaro.”

“Nuestro pueblo vivió fue una secuencia de luchas contra el miedo”

La ex militante de la Milicias de la Resistencia, Rita Peña, expresa que “Me costó contestar las preguntas de Eduardo para su libro porque cuando yo caí detenida en 1982, como un mecanismo de defensa, dejé muy guardado en mi memoria mi papel en las milicias. Todos los contenidos del texto de Eduardo han sido tratados de borrar por el conjunto del sistema actual, en un intento de blanquear la lucha contra la dictadura y de caricaturizarla como un fenómeno espontáneo e inorgánico. La verdad es que usamos la violencia política y su desarrollo, y sí tuvieron sus frutos en las grandes protestas de la primera parte de los 80’. Lo que nuestro pueblo vivió fue una secuencia de luchas contra el miedo. Y se dice bien que en el punto de arranque, en 1975, el MIR contaba con una fuerza de alrededor de medio centenar de militantes apenas, producto de la represión feroz contra todo el pueblo consciente” y añade que “uno de los factores esenciales nuestros fue el rescate de algo que hoy parece no existir: el valor de la ética en el quehacer político. Nosotros/as actuábamos sin recursos y con la convicción de que era necesario lo que estábamos haciendo. Nuestro objetivo era demostrar que se podía resistir. Por supuesto que contábamos con el apoyo de personas sin las cuales, entre muchos/as, yo misma no habría logrado sobrevivir. Nuestras primeras acciones fueron de propaganda armada. Rayábamos paredes con apoyo armado. Comenzamos a colocar bombas de ruido en los bancos. Luego ya pudimos interceptar radios vecinales. A mí me tocó participar en las milicias en el período 1979-80, cuando todavía teníamos muy pocas bases. Entonces actuábamos como grupos operativos del MIR. El libro describe muy bien las contradicciones entre lo que nosotros/as hacíamos y las demandas del partido para las tareas estratégicas de las guerrillas rurales de Neltume y Nahuelbuta (http://www.lashistoriasquepodemoscontar.cl/neltume.htm). En 1982 yo fui una prisionera política más en la cárcel de mujeres de San Miguel (populosa comuna de Santiago de Chile). La verdad es que no perdimos nunca el miedo: aprendimos a dominarlo. Luego ese ejemplo permeó al pueblo y a los partidos políticos antidictatoriales.”

-¿Existe algún reto político que extraes del libro?

“El desafío que nos plantea la obra de Eduardo, luego de una cruda y ruda autocrítica, son las lecciones que debemos adquirir para adelante. Tenemos frente a nosotros/as a un tremendo enemigo que no hemos vencido y que ha tenido muchos aciertos. En el Chile actual, el enemigo incluso puede darse el lujo de mostrar más o menos tranquilamente el vínculo entre el poder político y el económico, y su corrupción. Cada vez que asisto a alguna asamblea o reunión, todos se quejan de lo dividida que están las fuerzas antisistema. Allí veo una de las grandes victorias de nuestro enemigo. Al respecto, creo que nos sentimos muy caciques (jefes), que nos falta humildad, que aún no estamos dispuestos a reconocer que cada uno de los granos dispersos contra el capitalismo son necesarios. Considero que se crece potenciando cada una de nuestras posiciones concretas en la lucha, así como cada lucha concreta. Y por sobre todo, debemos confiar en las fuerzas del pueblo, en sus capacidades colectivas”.

“El pueblo haciendo política”

Robinson Silva es académico de la Universidad Austral y dice que “el libro es parte de un debate absolutamente actual y que tiene que ver con la violencia política, cuestión que se rehúye con frecuencia. Hannah Harendt (http://es.wikipedia.org/wiki/Hannah_Arendt) habla de la ‘banalidad del mal’ para referirse al terrorismo de Estado, al aparato burocrático que constituye la maldad, la maldad que reprime, que mata, que exilia, que aprisiona a las personas que buscan la liberación. Eso fue exactamente lo que ocurrió en Chile durante la tiranía. Los agentes estatales no se cuestionaron sobre la ética de su ‘trabajo’.”

-Hay innumerables casos de la ‘banalidad del mal’ en el país…

“Por supuesto. Por ejemplo, Rosauro Martínez Labbé (http://es.wikipedia.org/wiki/Rosauro_Mart%C3%ADnez), asesino de los fusilados del intento de guerrilla en Neltume y que fue diputado hasta el año pasado cuando fue desaforado.”

“El Estado es violento en sí mismo”, declara Robinson Silva, “tiene su origen en la violencia. Por eso la legitimidad de la violencia de los oprimidos se encuentra en la misma genética del Estado.”

-Tú indicas que el libro de Arancibia se entronca con una herencia de lucha…

“Desde que el MIR nace, pone temas que hasta ese instante resultaban intocables. El electoralismo de la izquierda tradicional, el poder popular como un proyecto histórico. Nosotros como pueblo queríamos ser y no que nos dijeran cómo debíamos ser. La ética política para la acción. En esta línea, la obra de Eduardo recrea los comandos comunales, las asambleas populares de los 60’ y comienzo de los 70’ y los liga a las milicias de la resistencia. Existe un puente entre la experiencia política pre-golpe de Estado y el posterior combate radical contra la dictadura.”

-¿Cuáles son los pilares del texto que riman con la actualidad?

“La disputa por la soberanía nacional ante la recuperación de la bandera de Chile donde se jura por la Independencia. Esta y otras muchas acciones nunca fueron reconocidas por el centrismo de aquel entonces. La R en la bandera simboliza esa lucha. Ahora bien, a la represión dictatorial le interesaba aniquilar y desarticular a las milicias. Al gobierno de hoy le interesa invisibilizar las luchas de nuestro pueblo, arrancándolas de la historia oficial. Desde el retorno de las administraciones civiles, la propaganda gubernamental ha hecho todo lo posible para instaurar que a la tiranía se le venció ‘con un lápiz y un papel’, y eso no es verdad. También está el debate entre las iniciativas guerrilleras de Neltume y Nahuelbuta y el quehacer de las milicias sobre lo cual hay que contextualizar política, social y territorialmente los hechos. Carecemos de muchos análisis al respecto. Estudiantes universitarios ya están investigando cómo los procesos de reforma agraria fueron distintos en el sur que en el resto del país. Por otro lado, la categoría analítica de territorialidad de las milicias permite reconocer al pueblo como el constructor de la historia. Eso propone el libro. Y eso explica el carácter territorial de las grandes protestas populares bajo la tiranía. Las milicias y la protesta a escala nacional configuran al mismo pueblo haciendo política. Nada que ver con la estrategia del centrismo político, la Alianza Democrática y los gobiernos de la Concertación después.”

La unidad revolucionaria

El militante popular de la generación de fines de los 80’ hasta ahora, Abner Vega, plantea “que el segmento revolucionario de la izquierda chilena se encuentra en una lamentable situación de fragmentación, lo que no nos permite dar cuenta de una serie de tareas pendientes”.

-¿Cuáles son las claves de la unidad?

“Reconocer el pasado, recobrar la memoria. Hacernos cargo de los combatientes que cayeron y de los sobrevivientes; de los errores que se cometieron en algunas decisiones y no sólo mostrar lo positivo de esa gesta. El libro de Eduardo refleja muy bien que la lucha del pueblo es integral. El problema ya no es discutir sobre el uso de todas las formas de lucha, sino de los contextos que permiten tomar una u otra decisión política al respecto. La unidad de los revolucionarios/as no es una cuestión rápida, instantánea. Es un proceso que nos demanda mucho tiempo y generosidad. En los últimos años ha comenzado a transitarse parte de ese proceso complejo mediante la articulación práctica de los distintos empeños políticos existentes. Dentro de sus ejercicios y objetivos ha estado referenciarnos como izquierda revolucionaria a nivel nacional. Es preciso perseverar en la práctica de las iniciativas políticas conjuntas. El mismo Eduardo en su libro da cuenta de que sin la vocación unitaria de la Resistencia, no habría sido posible su existencia.
Ahora bien, no siempre todo es válido en aras de la unidad. Para aclarar los aspectos esenciales de la unidad es importante relevar el carácter y la disputa de las conmemoraciones, de la historia, de las iniciativas políticas en construcción. Tampoco los revolucionarios/as deberíamos alentar los aventurerismos electorales que sabemos que en las relaciones de fuerza actuales, nacen derrotados. Y no es una cuestión de principio, de que la lucha electoral jamás sirve. Pero en los presentes contextos, la lucha electoral lo único que nos ha reportado es un mayor desarme de lo poco que hemos conseguido en materia de organización. Tampoco podemos validar cualquier forma de violencia. La violencia política sin contexto ni objetivos también es cuestionable. En el período actual, nuestros esfuerzos están concentrados en la lucha por la sobrevivencia, por los derechos conculcados, contra las injusticias y, estratégicamente, con terminar definitivamente con la dominación y la explotación. Asimismo, nos corresponde colaborar con las formas de lucha violenta de los pescadores artesanales, de los estibadores portuarios, de los estudiantes, de los mapuche. De lo contrario cometemos otro error. La historia mundial de los pueblos nos señala que las mayorías oprimidas avanzan de manera multidimensional, pero colocando siempre en el centro sus intereses históricos independientes de las clases dominantes.”

*Libro publicado por el director Miguel Soto de la Editorial Escaparate, Colección Rojo y Negro.

sábado, 28 de marzo de 2015

Chile y África: La historia de la luchadora internacionalista chilena María Cristina Pacheco en Mozambique

Entrevista con la ex militante del MIR chileno, MariCris Pacheco, en territorio del sureste africano.

“Quem luta nem sempre ganha, mas quem não luta perde sempre”
(Quien lucha no siempre gana, pero quien no lucha pierde siempre)

Andrés Figueroa Conejo  

María Cristina Pacheco fue militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) durante la Unidad Popular. De arteria solidaria y sin fronteras, y de profesión publicista, se convirtió en luchadora internacionalista entre 1981 y 1985 cuando participó en el proceso independentista y revolucionario que entonces vivía Mozambique, en la costa del Océano Índico, junto a África del Sur y frente a Madagascar.
Su palabra serena y segura se torna certeza y reserva poliética en tiempos donde la corrupción del sistema político dominante en Chile atiborra los medios de comunicación de arriba y de abajo y su credibilidad se derrumba ante la población nacional (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=196686).
La siguiente entrevista se ofrece en el marco del foro ‘La Mujer en la lucha Anticolonialista y Antiimperialista, a 40 años de la invasión marroquí al Sahara Occidental, ¿qué pasa en África, Chile y Venezuela?’ que se realizará el martes 31 de marzo, a las 18.00 hrs, en la Librería Le Monde diplomatique, calle San Antonio 434, en el centro de la ciudad de Santiago de Chile (https://www.facebook.com/events/1412794939028739/), donde entre otras mujeres, expondrá María Cristina Pacheco.

-¿Cómo una chilena termina colaborando con la transición al socialismo en Mozambique?

“Fue el cumplimiento del sueño de participar en un proceso de construcción socialista. En la segunda parte de los años 70’, los compañeros del MIR resolvieron que una buena cantidad de militantes que estábamos en condiciones de semiclandestinidad saliéramos de Chile, estuviéramos un tiempo fuera cobrando una mayor madurez política –yo era muy joven- y luego retornáramos a la lucha contra la tiranía.  Mi destino partidario fue Canadá donde debería permanecer un par de años cumpliendo algunas tareas. Al poco andar me sentí emplazada a marcharme a Nicaragua a la Escuela Cultural Sandino. Pasa que las contradicciones me matan. No soportaba la idea de permanecer en un país capitalista y tan ligado al imperialismo como Canadá. Pero aconteció que conocí al amor de mi vida, otro compañero chileno, y mediante un compromiso mutuo partimos a Mozambique.”

-¿Conocías lo que ocurría en África en general y en Mozambique en particular?

“Sinceramente, no. Arribé a un país donde recientemente había triunfado el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) mediante la guerra de independencia contra el colonialismo portugués. Los combates se libraron al norte de Mozambique, en Tanzania. Yo me informé lo más que pude sobre lo ocurrido, pero la literatura no tenía una relación ajustada a la realidad. Ahora bien, yo provengo de una familia muy empobrecida y la situación en Mozambique no me resultó ajena personalmente. Me reencontré con mi propia identidad y origen. Allí me enamoré de esa tierra y de ese pueblo.”

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones?

“De asombro ante los vestigios vivos del colonialismo. Por ejemplo, todavía quedaban en las puertas de algunos hoteles de Maputo, la Capital, letreros que decían ‘No se aceptan perros, mascotas ni negros’. También me encontré con instrumentos de tortura propios de la esclavitud. No hay que olvidar el contexto en el cual se produce la independencia de Mozambique. En Portugal se realizó ‘La revolución de los Claveles’ el 25 de abril de 1974 (http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_los_Claveles), que terminó con la dictadura salazarista en ese país europeo. Entonces los nuevos gobernantes negociaron con el FRELIMO – que había nacido en 1962 y era de inspiración comunista- la salida del ejército portugués de Mozambique cuya independencia se declaró el 25 de junio de 1975. Allí asumió la presidencia Samora Moisés Machel, quien había luchado en la guerrilla. El problema fue que entre el 74 y el 75 hubo un año de tregua en el cual los portugueses contaron con el tiempo suficiente para quemar y destruir Maputo. Y yo llegué a la ciudad sólo cinco años después.”

Las tensiones al interior del Frente de Liberación de Mozambique

-¿Cómo evaluaste el FRELIMO?

“Mientras transcurría mi estadía y mi trabajo, un conjunto de compañeros/as advertimos que ya existían algunos síntomas de descomposición respecto del proyecto original, socialista y marxista. Al interior del Frente convivían sectores revolucionarios con otros no revolucionarios. En aquella época hegemonizaba la fracción revolucionaria y el que la lideraba era Jorge Rebelo, el principal comandante del Ejército de Liberación.”

-¿Y el pueblo?

“En el pueblo existía un sentimiento generalizado de mucha esperanza, alegría y deseos de participación. Sin embargo, me di cuenta de que la gente no alcanzaba a dimensionar el proceso que estaba viviendo.”

-¿Por qué?

“Porque fue una transformación radical y fulminante. Había mucha información que después de tanto tiempo de desinformación era muy difícil de decodificar, de reflexionar a esa velocidad de cambios. Lo cierto es que el pueblo estaba feliz de haberse independizado de los blancos. La independencia se produjo en un solo momento junto a la revolución. Lo que ocurrió tiene que ver con que la guerra de liberación se dio en el norte del país. En el centro y centro-sur la población permaneció prácticamente incomunicada durante ese período. Hay que pensar que en Mozambique convivían 32 lenguas, de las cuales dos eran las más usadas; que se trata de una sociedad compuesta de muchas tribus que en total sumaban entre 10 a 11 millones de personas, mayoritariamente campesinos/as. La ciudad de Maputo no fue territorio de guerra y fue levantada para los blancos. A su alrededor existía un cordón de miseria que antes de la liberación estaba formado por esclavos para el servicio y explotación de los 600 mil portugueses que vivían en la Capital.”

“Como en Chile nos habían mutilado con la dictadura, en Mozambique viví mi recomposición”

-¿En qué te desempeñaste y cómo era el trabajo en las condiciones que describes?

“Muy difícil. Sobre todo en materia de formación política. Como muchos/as internacionalistas, la izquierda chilena y de otros países se incorporó a distintas empresas del gobierno, según sus profesiones y oficios. Ahora bien, no todos/as eran pagados directamente por el Estado de Mozambique. De las aproximadamente 200 familias chilenas, muchos de sus miembros recibían altos salarios en dólares de la FAO (http://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_de_las_Naciones_Unidas_para_la_Alimentaci%C3%B3n_y_la_Agricultura) y otros organismos dependientes de las Naciones Unidas.
Yo trabajé en la única empresa de publicidad y propaganda del Estado que dependía del Ministerio de Información. Me remuneraban poco y con moneda local. Era algo equivalente a 30 dólares mensuales. Yo lo entendía perfectamente, además de que las motivaciones que muchos/as teníamos eran profundamente guevaristas. Solidaridad, mucho trabajo y austeridad. Allí laboré junto a un cineasta argentino que era Montonero. Como buen argentino, el compañero era un futbolero de primera y llegó a ser el entrenador del equipo Costa de Sol, el más popular del país. Se trataba de uno de los revolucionarios más buscados en el mundo por la dictadura cívico-militar de Argentina.”

-¿Qué tareas recuerdas con más aprecio?

“Trabajamos en la confección de estadísticas para las exportaciones del país, que entonces eran básicamente algodón, azúcar, té, cajú. Claro que hoy se explotan minerales preciosos. También publicamos una revista para sensibilizar a la población sobre el cuidado de los pocos bienes que se producían, como los neumáticos. Todo Mozambique estaba empeñado en la producción, el trabajo, la construcción. Y debido a la enorme cantidad de lenguas que había, creamos  afiches visuales.
Me tocó estar allá para el IV Congreso del FRELIMO. De ese modo comprendí la importancia de la labor de publicidad y propaganda. A esa altura, como a nosotros en Chile nos habían mutilado con la dictadura, en Mozambique viví mi recomposición. Entendí plenamente que la razón de un revolucionario/a es el género humano, sin importar la geografía y el puesto en el que te toque combatir. Nuestro compromiso y el ejercicio de nuestra libertad rebelde no nos permitían otra posibilidad. Me tocó Mozambique y no fue casual. En ese territorio se luchaba por la creación de un proyecto colectivo socialista, por una identidad y horizonte nuevo y popular. Allí se concentró mi amor y lo mejor de mí. Yo me reencontré con la marginalidad en la que nací. Con la mediagua (habitación frágil de madera barata), con mi historia, con los recuerdos de ver a mi padre trabajando todos los días del año menos el 1º de enero, con mi pregunta infantil de por qué no conocía el mar.
En el marco del IV Congreso del FRELIMO yo solicité una pared para pintar un mural de la historia de Mozambique: desde la esclavitud y la colonia, hasta las marchas de liberación popular, y me dieron una muralla en la avenida principal de Maputo por donde pasarían las comitivas y delegaciones del país. Pero no quise hacer el mural yo sola. Lo pintamos colectivamente, con miembros del Comité de la Izquierda Chilena constituido de militantes del PCCh, el PSCh, de la Izquierda Cristiana, etc. Luego el gobierno me pidió las diapositivas sobre las que yo había trazado el mural para pasarlas en el cine. Hay que recordar que carecíamos de mucha tecnología, no teníamos fotografía en colores, así es que pinté cada diapositiva con plumones que había llevado conmigo desde Canadá. En fin. Un tiempo después fui a ver una película al cine y en la publicidad proyectaron mis diapositivas. Delante de mí unos mozambicanos comentaron que ‘Está bonito, pero el mural es muy latinoamericano’. Me quedé sin palabras.
Ahora, uno de los desafíos para los internacionalistas (‘cooperantes internacionales’) en Mozambique era que cada uno/a, desde su especialidad, formara a cinco mozambicanos/as. En nuestro caso, logramos formar a cuatro técnicos medios en artes gráficas.”

-¿Los conflictos internos del Frente se expresaban en tu lugar de trabajo?

“Sí. El director de la empresa donde yo me desempeñaba era un mozambicano blanco y contrarrevolucionario, el ‘Señor Morgadinho’. El argumento que se nos ofreció fue que faltaban cuadros (profesionales) para enfrentar la grave situación del país. El gobierno tuvo que aceptar quedarse con gente que lo único que estaba esperando era que se derrumbara la revolución para recobrar sus privilegios.”

-¿Y las relaciones habituales con el FRELIMO?

“Los internacionalistas teníamos derecho a voz. Sin embargo, las reuniones con nuestro encargado del Frente en mi base de la empresa publicitaria rara vez se realizaron. Eso comenzó a preocuparnos al compañero Montonero y a mí. En vez del responsable del FRELIMO, el ‘Señor Morgadinho’ dirigía las reuniones cada lunes de la semana. Al igual que en tiempos de la esclavitud, los trabajadores/as teníamos que esperarlo de pie en su oficina. No podíamos sentarnos hasta que él nos lo indicara. El compañero argentino y yo nos sentábamos de todas formas. ‘Yo vengo de un país donde hay otro tipo de esclavitud’, le expliqué ante su prepotencia. Entonces el sujeto se dedicaba a hablar de todos los problemas que había en el país, pero no en términos constructivos y para motivarnos, sino que para menoscabar al propio gobierno revolucionario. Ante su comportamiento sedicioso, yo comencé a tomar apuntes de cada cosa que decía. En una ocasión, el tipo en cuestión fue a la sala de trabajo a intentar colocar a nuestros hermanos mozambicanos en nuestra contra, tildándonos de ‘cooperantes aprovechadores del país’. A mí me llamó ‘rata de alcantarilla’. Fue el límite soportable. Partí a denunciarlo a la comandancia máxima del Ejército de Liberación. Yo pensé que era posible que simplemente fuera expulsada del país. No obstante, el segundo hombre de la fuerza militar mozambicana me lo agradeció. Dijo que si cada uno/a de los cooperantes internacionalistas notificáramos sobre las irregularidades ‘avanzaríamos un poco más rápido’. Posteriormente, mi amigo Montonero tuvo una discusión con el director contrarrevolucionario, quien cuestionó su condición de perseguido por la dictadura argentina, cuestionó las torturas que había sufrido y remató acusándolo de que él estaba en Mozambique con el fin de ‘llevarse nuestras riquezas’. El compañero argentino saltó de la mesa en la que se encontraba y se desgarró la camisa para mostrar las marcas imborrables de la tortura. Se le iba a ir encima al director, pero lo detuve por el riesgo de que fuera echado del país. Finalmente, el ‘Señor Morgadinho’ lo expulsó de la empresa. Después de que el compañero vagó de tumbo en tumbo por la ciudad, tuvo la fortuna de que justo en esos momentos se fue abajo la dictadura argentina y por fin pudo retornar al país donde nació el Che.”

Las mujeres de Mozambique por la monogamia

-¿Cuál era la situación de la mujer mozambicana?

“Inclusiva en las instituciones del Estado. Como los hombres, ellas tenían la obligación de cursar la primaria escolar completa y podían acceder a la política, agrupándose en la Organización de la Mujer Mozambicana, donde se congregaban mujeres de distintas tribus. También se formaron las aldeas comunales con el objeto de terminar con el tribalismo. En las aldeas se realizaba el trabajo común en el campo y al amparo de la reforma agraria. Empero, y al igual que en Chile y la mayoría de los países, por el mismo trabajo las mujeres recibían un menor salario que los hombres. Más allá de lo anterior, es preciso rescatar la figura épica de la guerrillera Josina Machel (http://heroinas.blogspot.com/2013/07/josina-abiatar-muthemba.html) que murió a los 25 años de edad, el 7 de abril de 1975. Todos los 7 de abril se conmemora el Día de la Mujer en Mozambique.”

-¿Y cuál era la demanda fundamental de las mujeres?

“Que los hombres fueran monógamos. Por tradición cultural y de acuerdo a la cantidad de tierras que poseía, el mozambicano podía casarse hasta con ocho mujeres. Las mujeres me explicaron muy francamente que cómo un hombre tenía derecho a tener hasta ocho mujeres si sólo contaba con un pene. ‘Si tuviera dos, podría tener dos mujeres’, me dijeron. La violencia contra la mujer se expresaba en esta clase de prácticas que significaban la destrucción de la autoestima y la dignidad elementales de una persona. El hombre hacía de macho reproductor y las mujeres, una tras otra, iban convirtiéndose en unidades económicas de trabajo agrícola. La monogamia era la lucha fundamental de la mujer mientras se sucedía una enorme migración del campo a la ciudad que multiplicaba los asentamientos urbanos en condiciones precarias.”

“El desafío de la emancipación humana de los pobres de la Tierra permanece intacto”

“En 1986, el Presidente Samora Moisés Machel sufrió un ‘accidente’ mortal en avión y asumió en su lugar Joaquim Alberto Chissano, de línea socialdemócrata. Su gobierno duró hasta el 2005. Fue el camino hacia el fin del proyecto socialista que estaba en el corazón de la guerra revolucionaria de los 60’ y comienzo de los 70’, y la imposición de políticas del liberalismo feroz que tan bien conocemos en Chile”, relata María Cristina.

-¿Y el Ejército de Liberación?

“Es una fuerza esperanzadora para los revolucionarios/as. Sin embargo, ya muchos que participaron de la guerra independentista y socialista fueron paulatinamente dados de baja, jubilados.”

-Tú partiste de Mozambique en 1985, ¿qué conclusiones sacas de esa experiencia?

“Me fortaleció en la convicción de continuar la lucha contra el capitalismo depredador y la dictadura financiera que se ha impuesto en el planeta. Hoy mi disposición cotidiana contra un sistema productor de miseria es más fuerte. El desafío de la emancipación humana de los pobres de la Tierra y de la construcción de una sociedad justa permanece intacto.”