viernes, 24 de octubre de 2014

Chile: ¿Qué significa y para qué sirve el verso de la inclusión social?

Ellos saben que la memoria popular es un acumulado histórico peligroso y que si llega a organizarse la rebeldía, esta fiesta triste y de palcos numerados comienza sus descuentos.

Andrés Figueroa Cornejo  


1. En plena fase del imperialismo financiero, de reordenamiento geopolítico mundial determinado por la guerra de mercados entre EE.UU. y China, y de depresión económica; en Chile –uno de los enclaves transpacíficos estratégico para los intereses del Estado corporativo norteamericano-, el relato dominante de la administración Bachelet o Nueva Mayoría, gira, como en tantas partes, en torno a la expresión-fuerza “inclusión social”.

2. Chile se encuentra en curso recesivo, rima con la caída del PIB junto al sistema regional y planetario, sufre las consecuencias de la baja del precio de los commodities, y las inversiones mineras se deslocalizan hacia territorios legislativos laborales y ambientales aún más “flexibles” como el peruano. En consecuencia, la administración gubernativa de turno repite con volumen de sordera y a través de todos sus poros institucionales que sus reformas vueltas papel mojado una tras otra (reforma tributaria, educacional, constitucional, laboral, etc.) tienen el objetivo progresista de la inclusión social.

3. ¿Qué significa inclusión social en el Estado policial chileno -esa franja que se explica económicamente por su dependencia del precio del cobre, la celulosa, media botella de vino tinto y un filete de salmón exportable; la bolsa, su plataforma financiera concentrada y que se llena la barriga sin pedir cuentas a sus dadores de sangre y dicta las cifras del precio del dinero que impone el Banco Central; los ahorros previsionales y el IVA-?
Aquí la inclusión social es el fetiche necesario de la totalidad capitalista que persigue la reproducción incesante del consenso y la cohesión imposible en una sociedad dividida en clases sociales de intereses antagónicos y en pugna permanente. La brutalmente inequitativa distribución del ingreso es apenas un síntoma, como el saqueo y la expoliación de humanidad y naturaleza, los modos desesperados mediante los cuales el capital nostalgia la tasa de utilidades de su época dorada.    

4. ¿Quién le explicará a los miles de trabajadores/as estudiantes que distraen una fracción de su salario mordido por los créditos, que la movilidad social prometida por la industria de la educación superior del país es un mito conveniente, irregulado y basado en la pura y dura ganancia privada? ¿Quién le explicará a los tantos/as que no son el muchacho/a-modelo-blanco, vestido casualmente para la ocasión y de sonrisa ganadora que tapiza los lugares públicos comprados  por cursos y carreras sin lugar en la plaza laboral? Allí también se rompe la cara de la inclusión social.

5. ¿Un bono es inclusión social, un programa social limitado y clientelar, un crédito simbólico para emprendedores y cuentapropistas cuando comienza a escasear el trabajo en relación de dependencia y los funcionarios públicos están tercerizados y en la frontera de su expansión?

6. ¿O inclusión social es, en medio de la dictadura capitalista con formato de chaqueta y corbata, tener el mismo derecho a cuotas para marearse con dos o tres celulares y televisores por cabeza, tanto en la calle como puertas adentro? ¿Por qué hay gente que aún cree que existen las “puertas adentro”? ¿No son las “puertas adentro” más que el puente imaginario de la consecución real de las relaciones sociales del sujeto expulsado de la política, pero integrado a la mansedumbre satisfecha y evasiva de tener a mano farmacias y botillerías?

7. ¿Inclusión social, cohesión social, unidad nacional expresada en los momentos de la discriminación, xenofobia, patriarcado, rabia postiza contra los/as migrantes y los jóvenes de fuera y dentro del país; doctrina del shock a la chilena, bombazos misteriosos con resultado de muerte, bombazos misteriosos con resultado de miedo, con resultado de pacificación social, de neocolonización mapuche, con resultado de “cada cual en su escondite”, toda vez que ya no existen escondites?

8. Entonces el recurso discursivo de la inclusión social es alienación, ideología, condición de la gobernabilidad inestable, control, promoción de la auto-vigilancia, de la auto-censura, del desplazamiento y oscurecimiento de las responsabilidades existenciales y colectivas (si es que existe una división genuina al respecto). Es fuerza e intentona de consenso por arriba, con promotores a sueldo por abajo.

9. “¡Ah”, dirán los funcionarios pagados y no pagados de la inclusión social, “otro que trabaja para la UDI, otro melancólico de la tiranía, otro que está contra el progreso infinito, contra nuestra condición de país ordenado, legalista y emergente; otro agente de la inteligencia del gobierno boliviano, otro resentido social incapaz de entender que este es el mejor de los mundos posibles”.
Pero los funcionarios de la inclusión social saben mejor que la mayoría que por el momento toma palco, que están condenados a adoptar medidas atropelladas, golpes de efecto, palizas y crímenes ejemplares y precautorios. Ellos saben que la memoria popular es un acumulado histórico peligroso y que si llega a organizarse la rebeldía, esta fiesta triste y de palcos numerados comienza sus descuentos. Con un cronómetro y calendario de agujas y tiempos volcánicos, desde abajo, desde la raíz fogosa de la Tierra. Ese lugar y esa hora donde las cámaras del poder son pupilas inútiles.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Universidad Arcis de Chile: La comunidad incombustible

Pese a la represión policial, la comunidad organizada de la institución en crisis cumple su agenda de movilizaciones y propuestas, y amplía la solidaridad activa de su causa.

Andrés Figueroa Cornejo  

El miércoles 22 de octubre de 2014 la comunidad de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales, Arcis, realizó una nueva manifestación que acabó con 21 detenidos y cientos de personas reprimidas por las Fuerzas Especiales de carabineros. La institución hoy pasa por una crisis que podría resultar terminal de acuerdo a los intereses de los poderes políticos y económicos contrarios  a la democracia, la educación y al conocimiento crítico y reflexivo en Chile.

Luego de un apretado historial de resistencias, búsqueda de la verdad, amenazas, violaciones de los derechos humanos -laborales, sindicales, académicos y estudiantiles-, persecuciones y agresiones concretas por parte de los dueños de la institución privada, la mayoría activa de Arcis sólo ha recibido golpizas, portazos y respuestas diletantes (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190316,http://www.rebelion.org/noticia.php?id=189963).

La coordinadora y asamblea triestamental de la entidad señaló a través de sus representantes que “queremos denunciar el autoritarismo y la violencia sistemática ejercida por la dirección de la universidad al querer mostrar una situación de normalidad en un contexto de renuncia masiva de profesores, de interrupción progresiva de las clases y de un probable colapso académico y administrativo en las próximas semanas. La total indolencia de las autoridades frente al desmoronamiento de los proyectos y sueños de cientos de familias es una actitud que provoca impotencia e indignación. Las autoridades han dejado que la universidad profundice su crisis al no reconocer la gravedad de los problemas académicos que ésta ha provocado al despedir en forma arbitraria a docentes y al proponer un espejismo de solución que profundiza el mercado, con más endeudamiento y cobro a los estudiantes sin haber entregado adecuadamente los compromisos académicos, y con una reestructuración inconsulta que no responde a ningún criterio formativo”.

La comunidad arciana también emplazó al Ministerio de Educación de la actual administración gubernamental, “que ha avalado las decisiones de una dirección ilegítima e ilegal y que hace vista gorda a la persecución político-sindical y la vulneración de los derechos laborales, así como el derecho de los estudiantes a su educación. (El ministerio de Educación no ha hecho sino) iniciar una investigación administrativa (cuando hoy tiene la posibilidad de) concretar el tan anunciado retiro del mercado en educación y fortalecimiento de la educación pública”.

Asimismo, las fuerzas triestamentales indicaron que “la crisis de Arcis es una manifestación de la crisis del modelo fundado en la dictadura, por lo que una nueva política debiera intervenir las crisis institucionales, no sólo para sanear o cerrar, sino que para transitar hacia el fortalecimiento de un nuevo sistema de educación que supere la concepción de bien de consumo. El resto es más mercado, es perfeccionamiento del modelo”.

Académicos, funcionarios y estudiantes han postulado una fórmula “que no implique estatización unilateral, sino como concordancia entre Estado y comunidad. Hemos propuesto complementariamente, una modalidad de propiedad mixta o bien la alianza estratégica con otra institución del Estado, pero nada de eso se ha considerado por la cartera de enseñanza.”

Represión y solidaridad

La sede central de Arcis está ubicada en la calle Libertad 53, a escasos metros de la Alameda. A diferencia de otras marchas con igual objetivo (llegar hasta las dependencias del Ministerio de Educación para exigir una entrevista con sus inquilinos), esta vez la columna universitaria se encontró inmediatamente con un escandaloso operativo de Fuerzas Especiales de carabineros que destruyó el orden de la manifestación a punta de carros lanza-agua, golpes y detenciones a discreción.  Así y todo, cientos de personas lograron reagruparse en las puertas del edificio ministerial, a media cuadra de La Moneda.

En la ocasión, la comunidad de Arcis estuvo acompañada por dirigentes de otras organizaciones, como la presidenta de la Confederación de Estudiantes de las Universidades de Chile (Confech), Melissa Sepúlveda, y el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago, Takuri Tapia, los cuales, además de solidarizar y concordar con las demandas de la coordinadora triestamental de Arcis, fueron víctimas también de la represión policial. 

domingo, 19 de octubre de 2014

¿Qué hay entre Giordano Bruno, Carlos Marx y el chileno Gonzalo Toro?

“Cuando este ángel surca el cielo, / no hay nada que se le asemeje. /  El fin de su apurado vuelo es la sentencia de un hereje. / No se distraiga ni demore, /  todo es ahora inoportuno. Va rumbo al campo de las flores donde la hoguera espera a Bruno.” 
Silvio Rodríguez, Cita con ángeles

Andrés Figueroa Cornejo  


El chileno Gonzalo Toro Fernández expone como un detective implacable, políticamente original, un arqueólogo de pupila atenta. Por eso su libro-tesis-ensayo, El drama de Sísifo, Origen y desarrollo del pensamiento revolucionario moderno, se inscribe lúcidamente en el combate entre el conocimiento que domina y el pensamiento que resiste, se recrea, se despliega sobre su propio movimiento histórico mundial desde y para la mayoría humana aún oprimida.

Arranca desde el filósofo italiano Giordano Bruno, en los albores de los primeros polos capitalistas de la modernidad y llega hasta la puerta nuestra, hoy, deteniéndose e incluyendo como inflexión superadora, a la obra de Carlos Marx.  Golpea con sólidas herramientas críticas Gonzalo Toro, ex militante de la izquierda revolucionaria chilena y con estudios en economía política en la Universidad francesa Paris 8 Vincennes- Saint Denis.

Plantea cómo Bruno, advenido de una vieja tradición ocultada por los poderes y el saber oficial, logra romper con el binomio idealista cielo/tierra cuando escribe que “Dado que los individuos son innumerables: todo es uno; y conocer esta unidad es el objetivo de toda filosofía y contemplación natural”.

El italiano produjo su obra –la misma que explica su atroz asesinato en la hoguera por la iglesia católica de la época- durante el Renacimiento, en medio de la pugna entre la burguesía y las relaciones feudales de producción.

Toro asegura que “Para la corriente renacentista que se expresaba a través de la filosofía natural, el conocimiento de los hechos vino a ser el conocimiento del lugar que ocupa este hecho en la totalidad de esa realidad y que procede del todo a las partes y de las partes al todo. Para la otra corriente, la que dará origen al empirismo y al positivismo moderno, el estudio de la naturaleza excluye cualquier presupuesto metafísico”.  

El drama de Sísifo rastrea el hilo conductor, contradictorio y complejo, del devenir del pensamiento rebelde, buceando en los gatillantes de la reforma protestante, las concepciones mistificadas de la dominación en Europa, sus filósofos y filosofías principales, hasta llegar a los antecedentes inmediatos que desembocaron en el comunismo revolucionario del siglo XIX.

Los materiales dialécticos

“El pensamiento de Bruno se desarrolla entre el ascenso, aún embrionario, de la nueva sociedad burguesa en confrontación con el modo de producción feudal y el antagonismo económico-social que la misma clase burguesa lleva en su seno (…) Es en las ciudades del norte de Italia donde el capitalismo apareció por primera vez bajo los rasgos del capitalismo comercial y bancario”, dice Gonzalo Toro, y añade que “Nicolás Maquiavelo, en El Príncipe, no hace más que describir y sistematizar lo que ocurría a su alrededor”.

Paralelamente al desarrollo comercial y financiero, la industria más significativa de todo el valle del Arno fue la textil.  El “Arte de la Lana” involucraba a una extensa parte de la economía de Florencia.

Entonces Toro, entre fiordos apenas visibles en la noche impuesta por el poder, pesquisa los senderos del pensamiento conocido entre el siglo XVI hasta el XX, sintetiza las relaciones concretas entre la filosofía, su productores, sus mutuas influencias, límites, historia, accidentes y tendencias, hasta descifrar de qué manera Giordano Bruno se convierte en precedente necesario del materialismo dialéctico.

La alquimia metafísica

“La filosofía alemana, de Leibniz a Hegel, es burguesa. Los límites que se auto impone son los límites de la burguesía; su horizonte es el horizonte del burgués (…) Reniega de la historia revolucionaria de Alemania y bebe en las fuentes más conservadoras de la filosofía inglesa, de la ilustración francesa y del misticismo alemán. La famosa originalidad y superioridad del pensamiento filosófico alemán está en su capacidad de transmutar, como los antiguos alquimistas, el materialismo en metafísica”, señala Gonzalo Toro.

En un recodo de su obra, el chileno expone que “Lo que hizo tanto el mecanicismo como el idealismo a principios del siglo XVIII, es operar una transposición de la realidad económica y social capitalista, basada en el intercambio mercantil al ámbito de la ciencia y la filosofía. La cosmovisión de Newton no es más que la proyección al universo del capitalismo en ascenso. Para la burguesía todo ser humano es una partícula única e indivisible (una mercancía), que opera en un mundo de partículas únicas e indivisibles (el mercado), que se atraen y rechazan mutuamente. El vínculo cardinal entre estas partículas humanas, es el acto de compra  y venta que supone la acción conjunta de al menos dos personas autónomas que crean un compromiso recíproco, un contrato.”

Y Toro resume para completar que “el ocasionalismo de Malebranche, el paralelismo de Spinoza, el Dios de Newton y de los deístas (…) no es más que la imagen que se forja de sí misma la burguesía, su propia representación, que logra sintetizar en un todo único, la anarquía del mercado con la cohesión social”.

Kant, Hegel y la Revolución francesa

Más adelante, el artesano de El drama de Sísifo puntualiza que en 1784, ante la pregunta ¿Qué son las Luces?, el germano Immanuel Kant responde que “La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad (…) El mismo es el culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección del otro”. Lo anterior está enmarcado en los acontecimientos revolucionarios en curso en Francia y donde el alemán toma partido inmediato por la fracción más conservadora de la burguesía. De hecho, Toro argumenta que “El pensamiento de Kant captó mejor que ninguno los intereses de la burguesía, en tanto que permite disociar lo político como reino de la igualdad formal de lo social como reino de la desigualdad. (…) Kant se declara partidario de la revolución francesa, en tanto que expresión de la idea de derecho y de progreso y contra toda dimensión plebeya y radical de ésta”.

Ya refiriéndose al romanticismo alemán directamente, el ex militante del MIR chileno concluye que “El Romanticismo racionalista  considera a la conciencia, en su infinitud, como una actividad racionalregida por una necesidad absoluta. En los procesos de conciencia, la razón se mueve de una determinación a otra de un modo totalmente deducible a priori. Así, por ejemplo, en el sistema de Hegel, la Totalidad (la Idea, la Naturaleza y el Espíritu) deviene según una lógica (la dialéctica) que determina tanto al pensamiento como a la naturaleza y a la historia. Un rasgo característico de todos los románticos es su aspiración a la identificación de contrarios, en cuanto rompimiento de barreras y límites y reencuentro en lo Absoluto. El romanticismo racionalista pretende (y esto llega a su máxima expresión en Hegel) captar con la Razón el proceso y futuro de la “fusión””.      

Toro sentencia que Hegel “es el filósofo alemán de la revolución francesa. En sus cursos sobre Filosofía de la Historia, escribirá: “Jamás, desde que el sol está en el firmamento y que los planetas giran alrededor de él, jamás se había visto al hombre tomar por base su cabeza, dicho de otra manera, establecerse sobre el Pensamiento y ajustarse por él para construir la realidad (…) Todo lo racional es real y todo lo real es racionalidad””.

La praxis

Crítico radical al ideario hegeliano y metafísico, “en las Tesis sobre Feuerbach el materialismo y el comunismo ya no pueden ser un derivado  ni de Descartes ni de Locke: “El punto de vista del antiguo materialismo, escribe Marx, es la sociedad burguesa; el del nuevo materialismo, la humanidad socializada” (Tesis 10)””, aclara Gonzalo Toro, y agrega que cuatro años antes, en 1841, “Marx presentó en Berlín su tesis de doctorado, el primer trabajo que se le conoce, con el título deDiferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y EpicuroEste trabajo deja en evidencia que Marx nunca fue verdaderamente hegeliano. Desde el prefacio se declara materialista y ateo planteando la profesión de fe de Prometeo: “En una palabra, ¡yo odio a los dioses!”.”

Asimismo, y paralelamente, Toro informa que “El comunismo alemán tiene su origen , según relata Federico Engels, en París: “De la Liga de los Proscritos, asociación secreta democrático-republicana, fundada en 1834 por emigrados alemanes en París, se separaron en 1836 los elementos más radicales, proletarios casi todos ellos, y fundaron una nueva asociación secreta, la Liga de los Justicieros (…)”. La adhesión de Marx y Engels a la Liga de los Justicieros se da en la primavera de 1847. Marx impulsará el trabajo organizativo en Bruselas y Engels en París. En el verano de 1847, se celebró en Londres el primer Congreso de la Liga, donde se cambió su estructura organizativa  y el nombre, llamándose a partir de ahí Liga de los Comunistas.”

Gonzalo Toro sostiene que será “Feuerbach y no Marx, como se piensa habitualmente, quien volverá a poner sobre sus pies ese mundo que el romanticismo alemán hacía marchar sobre la cabeza (…) En sus Tesis preliminares sobre la reforma de la Filosofía (1843), parte en su análisis de que el hombre es la realidad primera y el pensamiento la realidad segunda: “La verdadera relación entre el pensamiento y el ser  es la siguiente: el ser es sujeto, el pensamiento es predicado. El pensamiento nace del ser, pero el ser no nace del pensamiento. (…). Dios es lo íntimo que se revela, la manifestación de la esencia del hombre; la religión constituye una revelación solemne de los tesoros escondidos del hombre, la pública confesión de sus deseos de amor (…). El hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos. Aquello que el hombre necesita y desea, pero que no puede lograr inmediatamente, es lo que proyecta en Dios (…) El comienzo de la filosofía no es Dios, no es lo absoluto, el comienzo de la filosofía es lo finito, lo determinado, lo real.” Sin embargo, es aquí donde se abre una brecha entre el pensamiento humanista e ilustrado que continuará en Feuerbach, por un lado, y el materialismo renacentista que tendrá su conclusión en Marx, por otro. ¿Por qué? Porque lo que analiza Feuerbach es un hombre sin dimensión histórica, que no pertenece a ningún momento histórico determinado. Para él, “la esencia” humana es una e inmutable. Feuerbach, dice Marx en su Tesis VII, que el hombre “es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad”. (…) Para Marx, el hombre representa una suma, un conjunto de relaciones sociales determinadas. En la VI Tesis sobre Feuerbach escribe que “…la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.”

(…) “Desde 1845, para Marx “ser” significa acción (praxis) (…). La praxis para Marx es la actividad humana no separada del medio social, sino fundiéndose en él y, a su vez, creándolo en un continuo proceso dialéctico”, prosigue el chileno para certificar que “En el sentido filosófico dado por Bruno  y posteriormente por Marx, la praxis como actividad práctica, objetiva y subjetiva a la vez, es la unidad del sujeto y el objeto, de la materia y el espíritu, del ser y el pensar. La praxis no sólo es práctica, tampoco es sólo teoría. La praxis es la mediación entre ambas. La sola actividad práctica, sin subjetividad no es praxis, al igual que la sola teoría sin objetividad no es praxis.”

La alienación

Tomando a Marx de Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Gonzalo Toro ilustra que “La alienación aparece entonces “en el hecho de que mi medio de vida es de otro; que mi deseo es la posesión inaccesible de otro, como en el hecho de que cada cosa es otra que ella misma, que mi actividad es otra cosa (y sigue Marx)…En el modo de producción capitalista la forma fetichista adquirida por los productos del trabajo humano oculta, como categoría económica, el sustrato social real constituido por las relaciones entre los individuos, reducidos al papel de propietarios privados y al de mercaderes.””

De acuerdo a Toro, “El análisis de Marx puede resumirse de la siguiente manera: Toda mercancía tiene un valor de uso y un valor de cambio. El valor de uso no es otra cosa que la utilidad de la mercancía en cuestión. El valor de cambio corresponde a la “cantidad de trabajo socialmente necesario para la producción de esa mercancía”. En efecto, mediante la división del trabajo, los hombres se especializan en la producción de un solo producto o de una sola clase de mercancía, y por lo tanto, se ven obligados al intercambio. Toda la fuerza del análisis de Marx, tiene como objeto demostrar que este ‘valor de cambio’ se manifiesta históricamente en explotación y dominación. (…) Es fundamental precisar algo: todo sistema de producción de mercancías es un sistema de producción no socialista. En este sentido, cualquiera que en la hora actual pretenda conciliar socialismo y mercado, puede ser cualquier cosa menos marxista”.

El mercado, las crisis capitalistas, EE.UU.

Parándose sobre El Capital, Gonzalo Toro escribe que “Para conservar un capital hay que aumentarlo. Es por esto que el sistema capitalista  es una totalidad que se amplía por sí misma, se expande por su propio movimiento y se mantiene en crecimiento. (…) La división del trabajo es la condición de la existencia del mercado. La economía mercantil simple es la condición del mercado capitalista. Desde que las mercancías son producidas en masa por masas de hombres, todo sistema de producción es un sistema capitalista mercantil. El capitalismo no puede existir sin el mercado y sin esa mercancía particular que tiene la capacidad por sí misma de producir un valor agregado, la fuerza de trabajo humana. (…) En el tomo III de El Capital, Marx afirma que “El mercado tiene, por tanto, que extenderse constantemente, de modo que sus conexiones y las condiciones que lo regulan van adquiriendo cada vez más la forma de una ley natural, independiente de la voluntad de los productores, cada vez más incontrolable. La contradicción interna tiende a compensarse mediante la expansión en el campo externo de la producción.””

El chileno advierte que “el capitalismo sólo puede desarrollarse a través de crisis periódicas, pues “Si la expansión del mercado se hubiera desarrollado en proporción a la expansión de la producción, no habría saturación del mercado ni sobreproducción. Tan pronto como uno concede que es necesario que el mercado se expanda con la producción, se admite la posibilidad de la sobreproducción” (Marx, El Capital, tomo II); y (segundo), marca teóricamente el límite histórico del capitalismo, pues a la larga la continua expansión de éste, conducirá necesariamente a la imposibilidad de un desarrollo posterior de las fuerzas productivas. Ahora bien, este “límite histórico” sólo prueba que el capitalismo no es eterno históricamente. Aquí lo determinante es la subjetividad revolucionaria, la decisión política de derrumbarlo”.

A propósito de la relación entre la expansión capitalista y las guerras, Gonzalo Toro registra que, luego de la guerra mundial de 1914, “otra potencia imperialista emergente a inicios del siglo XX fue Estados Unidos. El último tercio del siglo XIX se caracterizó por el avance acelerado del capitalismo norteamericano. En 1840, EE.UU. era la quinta potencia industrial del mundo, en 1870 ocupaba ya el segundo lugar, después de Inglaterra; en 1894, se adelantaba a ésta, proporcionando la mitad de cuanto producían todos los países capitalistas juntos. Ese rápido desarrollo se debió a la ausencia de relaciones feudales, enriquecimiento como resultado de las guerras europeas, rápido progreso técnico y la más brutal explotación de emigrantes asiáticos, latinoamericanos y europeos (entre 1890 y 1900 emigraron a EE.UU. más de 14 millones de personas). La entrada de EE.UU. en 1917 en la primera guerra potenció aún más su crecimiento al suministrar a los aliados provisiones y pertrechos militares. Durante la posguerra su economía continuó a pleno rendimiento alcanzando su cenit en 1924 (…). La fase expansiva llegó a su punto máximo en la segunda mitad de la década de los 60, donde comienza a verificarse un cambio de tendencia. (…) las crisis de 1974-1975 y de 1980-1982, fueron de superproducción y una de las más profundas que el capitalismo haya conocido desde su nacimiento. “

Sobre el problema de la llamada “distribución del ingreso” y su “ilusión reformista”, Toro fundamenta que “nunca, en toda su historia, el capitalismo ha resuelto sus problemas a través de una redistribución del ingreso a favor de los asalariados, sino que únicamente a través de la ampliación del mercado interno y externo”.

En lo que fue la URSS, nuestro autor dice que “Desde que Stalin sentenció que mercado y socialismo eran compatibles, la URSS entró en un proceso irreversible en el cual las leyes de funcionamiento del sistema capitalista se desbocaron. (…) El colapso de la URSS es el colapso del “socialismo de mercado” y sólo puede ser explicado a partir de las relaciones de producción mercantil y capitalista que dominaban en ese país. No es, en definitiva, el colapso de un modo de producción, sino que el de un modelo específico de desarrollo capitalista”.

Gramsci, Lukacs y Rosa Luxemburgo

En su ensayo de casi 350 páginas, Gonzalo Toro se interna de lleno a la praxis revolucionaria en el presente período.

Si en las Tesis sobre Feuerbach “Marx quiere reivindicar el lado “subjetivo” del materialismo, es decir, la actividad humana sensible, la práctica que quiere cambiar las cosas, cambiar la realidad, (por el contrario…), el marxismo tradicional nace en la incubadora del positivismo. La “resignación” constituye una clave en los escritos de Augusto Comte y deriva directamente de la aceptación de leyes sociales invariables. (…) La figura de Eduard Bernstein (influyente filósofo en el Partido Social Demócrata Alemán desde sus orígenes, en el último cuarto del siglo XIX) está estrechamente relacionada con la introducción del positivismo en el pensamiento marxista que conducirá en línea recta al nacimiento de la socialdemocracia europea. (…) Su pensamiento socioeconómico estará marcado por los del financista Kart Hochberg, por el tradeunionismo y por el romance entre los reformistas y los liberales, que no promovían la supresión del capitalismo, sino sólo la eliminación de sus excesos mediante un fuerte movimiento obrero. (…) En el pensamiento de Bernstein, el movimiento obrero no debía aspirar a instaurar el socialismo como resultado de una revolución, sino que debía convertirse en el heredero histórico del liberalismo y trabajar progresivamente para aumentar el perímetro del Estado liberal burgués, doctrina cuyo eco se escucha claramente en una parte significativa de la izquierda contemporánea”.

En otro momento, Toro se refiere al marxismo italiano, planteando que “No es casualidad que el concepto de praxis elaborado por Marx, después de ser ahogado por Bernstein y Kautsky, renaciera con el marxismo italiano, que intuyeron en Bruno y Vico, los antecesores de la filosofía de la praxis. Es Antonio Labriola (1843-1904) quien tiene el mérito de haber tomado el pensamiento original de Marx, inaugurando una corriente en el marxismo que incluye principalmente a Gramsci, y también a Lukacs y Rosa Luxemburgo y que expresan, después de Marx, la primera generación de esta corriente. Lenin mismo romperá a través  de un proceso difícil y prolongado, con la influencia aplastante de Plejanov en el marxismo soviético para afirmar finalmente que: “la conciencia no sólo refleja el mundo objetivo, sino que lo crea””.

Pero Gonzalo toro no se detiene allí. “Un hecho no menor que dice relación a la comprensión del núcleo mismo de la filosofía de Marx por la tradición marxista posterior, es que el marxismo se construyó como doctrina oficial, antes que los escritos filosóficos fundamentales de Marx fueran conocidos y después de más de un siglo de las más variadas interpretaciones. Aparte de las Tesis sobre Feuerbach, escritas en 1845 y publicadas en 1888, la mayoría fueron publicadas entre la segunda y tercera década del siglo XX. Su tesis doctoral Diferencia entre la filosofía de Demócrito y Epicuro fue publicada entre 1926-35, La Crítica a la filosofía del Estado de Hegel (1927-29), La ideología alemana (1932), los Manuscritos económico-filosóficos (1932); los Elementos fundamentales para la Crítica de la economía política conocida como los Grundrisse en 1903 y el texto completo en 1932. La mayoría de estas obras fueron dadas a conocer cuando David Riazanov, director del Instituto Marx-Engels en Moscú, las redescubrió al examinar el legado literario de Marx conservado en Berlín. Al momento de su publicación, Lenin ya había muerto, Rosa Luxemburgo había sido asesinada y Antonio Gramsci se encontraba en la cárcel, por lo que la tradición clásica del marxismo no conoció las obras constitutivas del pensamiento filosófico de Marx”.

Toro manifiesta que “En los Cuadernos de la cárcel, Gramsci escribe que “La reducción de la filosofía de la praxis a una sociología ha representado la cristalización de la tendencia errónea  ya criticada por Engels (…) que consiste en reducir una concepción del mundo a un formulario mecánico que da la impresión  de tener toda la historia en el bolsillo”. Gramsci percibe  en la década del 30 que la Revolución de Octubre de 1917 se ve amenazada: “El nuevo grupo social –escribe- que representa orgánicamente la nueva situación social no está a la altura de su función y se identifica al residuo conservador de un grupo social históricamente sobrepasado.””

Fanon, Guevara y la lucha

Luego de la segunda guerra mundial, Gonzalo Toro expresa que, pese al poder del libreto no revolucionario chino-soviético, y ante la evidencia de un proceso revolucionario mundial en las guerras populares contra el colonialismo en África, Vietnam, Cuba, se advierten “dos hombres que destacan como intérpretes de esta nueva fase de lucha: Frantz Fanon y Ernesto Guevara. (…) Fanon no defiende ni un nacionalismo negro ni un nacionalismo africano. Su lucha es por una “nueva humanidad”. Es de la revolución socialista de lo que se trata. Escuchémoslo: existe para el negro dos caminos igualmente cerrados, alienados, uno es ambicionar llegar a ser blanco, otro es exaltar su negritud: “Para nosotros el que adora a los negros está “enfermo” como el que los execra. Y al revés, el negro que quiere blanquear  su raza es tan desgraciado como el que predica el odio al blanco (…) y en verdad de lo que se trata es de desamarrar y soltar al hombre”. (…) Hay algo nuevo en Fanon que sacude con brutalidad los dogmas del marxismo tradicional y que inspirará, partiendo de la experiencia de la revolución argelina, un nuevo sentido a la lucha: la violencia como praxis revolucionaria. La revolución deja de ser un problema de forma para transformarse en un problema de contenido. (…) El enemigo y el objetivo: “La explotación capitalista, los truts y los monopolios son los enemigos de los países subdesarrollados. Por otra parte, la elección de un régimen socialista, de un régimen dirigido a la totalidad del pueblo, basado en el principio de que el hombre es el bien más precioso, nos permitirá ir más rápidamente, más armónicamente, imposibilitando así esa caricatura de sociedad donde unos cuantos poseen todos los poderes económicos y políticos a expensas de la totalidad nacional”.

“Todo lo anterior  lo escribía Fanon en 1961, en su obra Los condenados de la tierra. Dos años después, justamente en Argel, en julio de 1963, en una entrevista realizada por el periodista Jean Daniel para la revista L’Express, el Che Guevara decía: “El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero luchamos al mismo tiempo contra la alienación. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el interés, el factor “interés individual” y el lucro de las motivaciones psicológicas. Marx se preocupa tanto de los factores económicos como de su repercusión en el espíritu. Llamaba a esto “hecho de conciencia”. Si el comunismo se desinteresa de los hechos de conciencia, podrá ser un método de distribución, pero no será jamás una moral revolucionaria”. (…) También en Argel, el 24 de febrero de 1965, en ocasión del segundo seminario afro-asiático, el Che es explícito en sus críticas contra la URSS: “Los soviéticos mercantilizan su apoyo a las revoluciones populares en provecho de una política extranjera egoísta, alejada de los grandes objetivos internacionales de la clase obrera”. Posteriormente, atacando los acuerdos económicos establecidos con la URSS, dice: “¿Cómo se puede hablar de beneficio mutuo cuando se vende al precio del mercado mundial las materias primas producidas por el sudor y el sufrimiento sin límite  de los países pobres, y que se compra a precio del mercado mundial las máquinas fabricadas por las grandes fábricas automatizadas modernas? Si tal es el tipo de relaciones que se instaura entre los diferentes grupos de naciones, es necesario concluir que los socialistas son, en cierta medida, cómplices de la explotación imperialista.””

Gonzalo Toro releva que el Che “durante su estadía en Tanzania y Praga, entre 1965-66, escribe una serie de notas que serán exhumadas del silencio después de 40 años, las que fueron publicadas con el nombre de Notas críticas al manual de Economía Política de la URSS. En ellas dice: "Las últimas resoluciones económicas de la URSS, se asemejan a aquellas que adoptó Yugoslavia cuando eligió el camino que la habría llevado al retorno gradual hacia el capitalismo (…) Todo comienza con la concepción errónea que busca construir el socialismo con los elementos del capitalismo, sin cambiar efectivamente, el sentido. En consecuencia, se llega a un sistema híbrido que termina en un callejón sin salida””.

La primera publicación del chileno Gonzalo Toro Fernández no sólo es rigurosa y valiente. Arroja luces limpias y eficaces sobre el “ahora mismo”, contra la fatalidad, la confusión, la desesperación de todos/as aquellos/as que, sufriendo la noche capitalista en curso, luchan-buscando la armadura política para transformar una realidad insoportable.

El libro está a la venta a través de los correos electrónicos dramadesísifo@latinmail.com, oeditorial@quimantu.cl

lunes, 13 de octubre de 2014

Chile: Nosotros y la imaginación política

Andrés Figueroa Cornejo  


1. Nosotros/as sabemos que la administración de la llamada Nueva Mayoría del Estado-vanguardia-capitalista en Chile, no es nueva y ni es mayoría. Que su vago programa de reformas es un amortiguador de papel imprenta, un disfraz de fiesta improvisado hecho de retazos de ocasión. Propaganda y lifting.

2. Sabemos que en la estrategia general de los subordinados/as, exigir y esperar algo del Estado chileno y su concesionaria en el Ejecutivo no sólo es inútil, sino que un contrasentido cuando necesitamos modificar radicalmente las actuales relaciones sociales y de poder. Sabemos que únicamente contamos con nuestras propias fuerzas y que nuestras propias fuerzas se realizan en el ejercicio concreto de la socialización conciente donde nos encontremos, sea cual sea la oficina, el pueblito, el barrio, el Wallmapu, el sindicato, el liceo, la universidad y el volcán que humea y aguarda su hora para desembarazarse de su raíz incandescente.

3. Sabemos que nunca es de mala gente (pero sí de iniciativas sin matrices políticas colectivas, ausentes de fecha y horario, más abstractas que salidas del permanente análisis concreto de la realidad concreta) que tendemos a confundir el asistencialismo con el denominado poder popular. Y tendemos a confundir el poder popular con casi todo, como en la Unidad Popular de hace tres generaciones atrás. Como si las aguas del río fueran las mismas que transitan los actuales ríos sin agua.

4. Sabemos que los brotes fascistoides a escala mundial y chilena funcionan como una mega corporación delincuencial que atraviesa banderas y grupos de interés formalmente contradictorios. Y sabemos que el antifascismo y el anticapitalismo son razones y movimientos necesarios, pero insuficientes para el triunfo de la humanidad. Es decir, sabemos que toda resistencia descamisada siempre es urgente, pero que por sí sola no crea las conducciones políticas de los intereses del pueblo trabajador. Esto es: no es posible una vanguardia sin retaguardia, ni es cuestión terminada la pura existencia de una retaguardia que no es capaz de observarse así misma como tal. Sin la comprensión de la totalidad capitalista, no hay comprensión de las partes y roles de las resistencias dinámicamente imbricadas.             

5. Sabemos que la actual crisis capitalista mundial es efecto del retardo y contención premeditada dela no valorización del valor que se expresa en la  sobreacumulación, la sobrecapacidad  y la superproducción de mercancías en el marco general de la hegemonía del momento financiero de la reproducción de un sistema integral e inestable que genera miseria y rebeldía como grifo descontrolado, eufórico. Que la competencia y concentración del capital a escala planetaria tras la persecución del fetiche de la tasa de ganancia y del dinero es el modo en que se organiza el siglo XXI entre los polos centrales del capitalismo y sus Estados corporativos -los cuales monopolizan la generación del conocimiento y la técnica-, mientras que un enorme territorio de economías dependientes son víctimas del saqueo de materias primas, commodities, recursos sin repuesto. Sabemos que el llamado capital ficticio y especulativo está disociado de la generación de valor sólo creado por el trabajo humano, y que sus maneras están emparejadas carnalmente con la industria de la deuda infinita. Sabemos que estamos en medio de una guerra económica, social, política y militar entre EE.UU., Alemania, China y sus respectivos aliados. Que el Medio Oriente es la plaza donde se condensan las pugnas intercapitalistas hoy.
Sabemos que la dimensión inédita de la presente crisis se intenta resolver con la aniquilación de comunidades enteras, destrucción de fuerzas productivas, con el patriarcado, el crimen y la criminalización contra los indígenas; el negocio inmobiliario, la sobreexplotación del trabajo humano, las democracias sin pueblo, los sistemas políticos desacreditados, el partido único ornamentado de duopolio, las leyes antiterroristas, la propaganda multimediática y todopoderosa –artífice del miedo, del consenso, de la alienación, del sentido común dominante-. Que los programas sociales para el control de la mayoría empobrecida y la autoafirmación ideológica de la minoría son un medio para la dotación de cierta capacidad de endeudamiento familiar tanto para el consumo de mercancías, como para la apariencia de inclusión social y la represión de la organización de los trabajadores/as. Sabemos que los Estados están al servicio del capital y que el libremercadismo es pirotecnia de manual ortodoxo, en tanto el crédito, el IVA y los fondos de pensiones alimentan los fiscos que salvan repetidamente al puñado que oprime.
Sabemos que, tanto como estamos hechos de agua y tiempo, la era de una sociedad postcapitalista está a la orden del día. Mucho más sabemos, en realidad. La cuestión es cuál será la doctrina, el proyecto, la estrategia y la madeja táctica necesarias para enfrentar al enemigo colosal de la humanidad. O sea, al menos tenemos las pistas nucleares del desafío histórico para la realización de los intereses de los oprimidos/as y la socialización de la vida.

6. En medio de esta historia feroz no existen los atajos. No hay posibilidad siquiera de dar combate sin una conducción estratégica y un pueblo en lucha.
Sabemos que los viejos estandartes que sangraron antes son apenas átomos hermosos, inolvidables y aleccionadores en la historia de la rebeldía humana. Y que, sin embargo, aquello que ahora late, pero que aún no existe, no tiene que ver con la recreación política, orgánica y simbólica de los mires y los frentes populares y los lautaros y los socialistas y los nacional-desarrollistas y los patrióticos  y una buena cantidad de empeños menos visibles. Ni siquiera basta con su fusión por muy virtuosa que parezca. La cuestión no es aritmética, sino que matemática. O dialéctica y no positivista.
Sabemos que la imaginación política es indispensable como el aire. Que aquello nuevo no es jamás completamente nuevo, como tampoco es eficiente “retomarlo en donde lo dejamos”. Que los remedos acaban en desastre, como volver al primer amor en un tango.
Sabemos que no existe la pureza y  que es con todos/as y cada cual en su sitio.  

jueves, 9 de octubre de 2014

Venezuela bolivariana: “El gran peligro ahora es que la derecha pueda convocar a un referéndum revocatorio el 2015”

Entrevista con al intelectual, periodista y militante revolucionario, Modesto Guerrero.

“La humanidad tiene que hacerse guerrera en estos tiempos que corremos para no ser exterminada”
Bertold Brecht, El compromiso en literatura y arte


Andrés Figueroa Cornejo  


El luchador social y político venezolano, Modesto Emilio Guerrero (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=186222), va y viene entre su país de origen y su quehacer académico en Buenos Aires, Argentina. El autor de "¿Quién inventó a Chávez?" (2007) y su extraordinaria crónica "Reportaje con la muerte" (2002), entre muchísimos títulos y artículos imprescindibles para comprender el proceso bolivariano e internacional, acaba de obtener otro reconocimiento, esta vez otorgado por el Consejo Municipal de Caracas con el Premio Luis Britto García. Después de un sencillo almuerzo, Modesto me invita a su departamento, esa verdadera biblioteca blindada del más alto pensamiento humanista de todos los tiempos y el lugar donde se abren los fuegos. 

-¿Cuál es la situación actual del gobierno encabezado por Nicolás Maduro y las tendencias posibles de avizorar en el inmediato y mediato plazo?

“El gobierno de Maduro continúa transitando por ese período traumático que va del sistema político armado en torno a Chávez y un nuevo sistema político que está en gestación. El trauma del vacío político  y de liderazgo tan complejo dejado por Hugo Chávez no puede ser llenado en tan breve tiempo, salvo que ocurra un acontecimiento gigante que ponga a prueba a Maduro.”

La transición

-¿Cuáles son las señas de la transición que mencionas?

“En menos de un año la administración Maduro ha sufrido el asesinato de 63 personas por la derecha. Casi triplica a los muertos durante los 14 años del período chavista.  Ahora bien, con bastante inteligencia ha ido reconstruyendo el proceso, aunque todavía no está estructurado. ¡Allá la gente que lo crea! Prueba de ello es que surgió una rebelión militar dirigida por un grupo filo-fascista y referenciada por Leopoldo López y María Corina Machado cuyo objetivo fue tumbar a Maduro. Afortunadamente fracasó. En Venezuela ha brotado una corriente fascistoide que jamás había existido en su historia. El problema es que el gobierno no se preparó para los hechos, pese a que estaban previstos. Y dirigir es prever.”

-¿Y en las proximidades?

“Está operando una nueva asonada. Hay en curso una campaña más o menos bien orquestada, dentro y fuera de Venezuela, con el fin de justificar acciones de calle.”

La crisis del chavismo y la innecesaria negociación con la derecha. Una explicación.

-¿Qué ocurrirá desde tu análisis?

“Yo considero que Maduro saldrá bien parado, independientemente de que nuestros enemigos intentarán siempre hacernos trizas. Ellos también son militantes. No pueden realizar un golpe de Estado porque carecen del partido militar y ya no les resultó una guerra civil. Ojalá que no me equivoqué. De todos modos, lo que se está organizando como tendencia es la crisis del chavismo. Luego de los acontecimientos de febrero de 2014, el gobierno institucionalizó las negociaciones con sus adversarios sin necesidad de hacerlo. Fue un reconocimiento gratuito, un verdadero regalo.”

-¿Por qué lo hace el gobierno?

“Porque se niega a aplicar “el golpe de timón” y el “programa de la patria” legados por el propio Hugo Chávez. Se niega a acelerar las transiciones segmentarias que conducirían al post-capitalismo. Lo dice, pero sólo realiza gestos. Claro, se nombró el Consejo Federal del Poder Popular, pero por arriba y no estructural. No se trata del movimiento social en la calle por el poder popular. El movimiento existe, pero el gobierno no lo lidera y prefiere compartir el programa con la oposición golpista. Así y todo, el gobierno sigue siendo un compuesto de izquierda que administra un Estado burgués en crisis. Por eso buena parte de la economía actual está al servicio de la acumulación capitalista y no al contrario. Los cambios en el gabinete (salida de dos ministros revolucionarios) fueron para protegerse de las corrientes internas del chavismo, de sus críticas, de los propios movimientos sociales, para defenderse como sistema de poder. Esas son las formas y contenidos actuales de la transición.”

Las críticas al gobierno desde el pueblo en disposición de combate

-¿Cuáles son las críticas fundamentales al gobierno que provienen del pueblo organizado y auto-conciente?

“La burocracia gubernamental, que es más que la corrupción. Comporta una situación sintomática de una arquitectura gangrenada que puede dañarlo todo. Del Banco Central, que no controla la CIA, fueron girados entre 22 a 29 mil millones de dólares a la banca privada para importaciones que no llegaron, y si llegaron, se fueron para Colombia. Las cifras que digo provienen de informes oficiales.
Asimismo, está la corporización (“emprendimientos no santos”) al interior del Estado por la orilla de la burguesía que no está dentro del gobierno. A su vez, la “boli-burguesía” se encuentra en los intersticios de la burocracia estatal. Y junto con la vieja burguesía forman un solo cuerpo orgánico. La diferencia es que la “boli-burguesía” vive de la renta petrolera directa a través de contratos y arreglos, mientras que la burguesía anti-chavista, el gran capital, sigue siendo rentista indirectamente. ¿Por qué? Porque no controla PDVZA. Esas burguesías combinadas lograron fisurar al Estado mediante múltiples mecanismos: el dólar, la deuda, los préstamos, los créditos industriales. De hecho, la economía que más ha crecido es la privada y no la estatal.
Un tercer reclamo popular tiene que ver con la mala administración. No se recoge la basura (salvo Caracas), por ejemplo. En alrededor de 200 alcaldías chavistas no colectan los desperdicios.  Sí, en efecto, la gente todavía tiene tolerancia y deferencia frente al desastre. Al decir de Borges, “nos une el espanto”. Sin embargo, no se puede hacer política estratégica con esa fórmula.”

De todos los peligros, el peligro mayor

-¿Cuál es el peligro central, entonces?

“Que el chavismo en su crisis en curso, explote, se divida. Y puede ocurrir si parte de su base social trabajadora y comunal, urbana y rural –que está muy molesta, con incertidumbre, insegura-,  comience a protestar en el ámbito público y el gobierno ya no pueda contenerla. Ante un escenario así, la derecha tiene una fecha “cantada” que puede usar: el 2015, cuando ella puede convocar a un referéndum revocatorio.
En el plano táctico y cotidiano, el gobierno hace cosas buenas. Pero en el largo plazo no consigue acumular para el “golpe de timón”, o sea para destruir al Estado burgués. Es como si el gobierno no quisiera liberar las fuerzas sociales para realizar la revolución socialista, sino que únicamente las quisiera administrar. Y ello pasa en la hora crítica donde producto del desencanto y el propio desgaste de la figura de Chávez, fragmentos del pueblo se recogen en la alienación individualista, el consumismo, el abandono de la militancia. Si no reconocemos que en Venezuela podemos sufrir una derrota, ¿cómo podemos construir los factores de la victoria?”

-¿Qué pasa si cae el gobierno bolivariano?

“Habría una derrota política con traducción inmediata hacia una derrota social, pero no aplastante si es electoral. Si es militar, basta observar lo sucedido en Chile en 1973. Y si gana la derecha, lo más probable es que no acabaría de una sola vez con los avances populares. Usaría las mismas misiones para desmontarlas. Es decir, la desarticulación del chavismo sería acompasada y “democrática”. Y una derrota así significaría un retroceso histórico que tendría ondas expansivas hacia el resto del mundo, en particular, en países del Medio Oriente, en la izquierda europea y, sobre todo, en América Latina. Se facilitaría la derechización a escala regional. Y esto es relevante: procesos revolucionarios como el venezolano, al llegar a un punto de conciencia política elevada del pueblo por medio de conquistas concretas, tal como ocurre en gran parte del mío, no puede devolverse. Ahora bien, si cae Venezuela, ¿a quién culparán? A la mal llamada “ultra izquierda” (como en el caso chileno, de nuevo). Toda vez que, en verdad, la responsabilidad  política sería del propio gobierno debido a que se habría vuelto paulatinamente funcional al capitalismo, drenando sus soportes sociales (como en el caso del sandinismo en 1989).”

“Hay que dar la vida por una organización nacional del poder popular” 

-¿Cuál es la diferencia del proceso que atraviesa Venezuela hoy que la lleva a parecerse más a Chile de 1972-73 o a la Bolivia del 1974, que a la Nicaragua de 1989, a la Guatemala de 1956 o a la Argentina de 1955?

“El factor diferenciador es el poder popular.  Menos urbano y politizado que en Chile, donde su clase trabajadora tenía un peso superior política y culturalmente. En Venezuela, la cultura política de las clases subalternas tiene otra conformación y carece de la tradición chilena y boliviana. En Venezuela el poder popular se expresa como poder comunal. Hace menos de tres años sólo existían tres comunas organizadas: ahora se cuentan 380 y alrededor de 3.800 consejos comunales, más otros organismos como los comités de agua, de tierra urbana y rural, las milicias bolivarianas, las cooperativas, los comités de vida en las empresas, los nuevos círculos bolivarianos. Hablo de más de 60 tipos de agrupaciones de las fuerzas de todos aquellos que viven de su trabajo, tanto políticas, como político-militares.”

-La categoría “poder popular” (PP) suele resultar difusa a la hora de refrendarla con la realidad…

“En Venezuela  el PP representa un recurso contrario  a lo que prevemos como derrota. Es decir, estamos frente a una iniciativa popular auto-reproductiva y con capacidad de modificar el metabolismo capitalista. Y Chávez legó un programa político para el PP. Aquello que se logró germinalmente en Chile y no en Argentina. Aquel movimiento que combina el antiimperialismo con formas de socialismo.”

-¿Y la conducción política necesaria de acuerdo a las condiciones específicas del territorio-país?

“Tienes el sujeto social, el sujeto político y sobran las vanguardias, al revés de lo que opinan muchos intelectuales de Argentina, pro-chavistas a lo sumo.”

-¿De dónde saca esa conclusión gran parte de la intelectualidad de la izquierda argentina amiga del gobierno venezolano?

“Es producto del desprecio y la incomprensión, a la vez, de cómo la historia modela sus vanguardias.”

-¿Qué falta entonces?

“Una dirección, un estado mayor, un partido, etc. Es preciso centralizar, modificar su actual naturaleza y establecerlo a escala nacional y no solamente local. Que sea independiente del Estado sin ser anti-gobierno. No hay contradicciones graves que justifiquen una posición contraria al gobierno. Esto es completamente diferente a lo ocurrido en Nicaragua. Y para ello necesitamos tiempo porque la fabricación de la vanguardia avanza más lenta que la crisis política del chavismo y que la urgente necesidad del enemigo de liquidarnos. Contradictoriamente la generación de la vanguardia demanda formación, teoría revolucionaria, madurez histórica y paciencia. Su desafío es superarse así misma.”

-¿Cuál sería la responsabilidad política e histórica de la vanguardia condensada, del conjunto de cuadros político-militares que tienen puesta la cabeza y el empeño en acción para la revolución socialista?

“El problema en Venezuela –y su devenir amerita otra entrevista- es que las vanguardias están molecularizadas, acaudilladas, son voluntaristas y aún no logran incorporar a amplias franjas del pueblo tras un proyecto unitario convincente y potentemente movilizador. Las agrupaciones revolucionarias tienen una historia de flaquezas al respecto que no facilitan la emergencia de una vanguardia superior a la existente. Históricamente en Venezuela estamos frente a una izquierda que nació estalinista y nacionalista. Antes de Chávez, y salvo excepciones menores (las guerrillas de 1958), sólo existía una izquierda que se prohibía la tarea de transitar hacia el socialismo, en dos versiones. La frente-popular de conciliación de clases y la guerrillera-nacionalista. La segunda tiene el valor de haberse enfrentado directamente al enemigo, y está muy bien, pero su formación se tradujo en que “si hay un líder, lucho, y de lo contrario, no lucho. O sólo lucho si la relación de fuerzas es buena”. En este sentido, Chávez fue siempre heterodoxo (“si las relaciones de fuerzas son desfavorables, las cambiamos”), contra toda desviación, en último término, positivista.”

-¿Qué solución adviertes ante el panorama descrito?

“Hay que dar la vida por una organización nacional del poder popular asentado en las comunas, de abajo hacia arriba, no institucionalizada ni cooptada, de la manera que sea y como se llame. Con un día de reunión, una periodicidad, una sistematización veloz de su propia experiencia y un programa político. Por lo demás tiene a su favor a la página www.aporrea.org que ostenta una cantidad extraordinaria de visitas y un poder mediático al cual el enemigo le teme más que a las vanguardias dispersas, y no se presta a comparación ni competencia a escala mundial. La represión estatal en el plano policial y militar no es sistemática, salvo hechos acotados, e incluso cuentas con gran parte de ese aparato de tu lado. ¿Qué más quieres? Uno tiene derecho a tener el optimismo de la voluntad.”