miércoles, 17 de enero de 2018

Chile / Visita del Papa. Represión policial y detenidos en Marcha de los Pobres en Santiago

Andrés Figueroa Cornejo

Como ya es habitual en el Estado policial chileno, en el marco de la misa que el Papa Francisco realizó por la mañana en el Parque O’Higgins de Santiago el 16 de enero, la Marcha de los Pobres fue duramente reprimida por Fuerzas Especiales de Carabineros. Por lo menos 30 personas fueron detenidas.  
La Marcha de los Pobres fue convocada por un conjunto de organizaciones sociales y políticas con el fin de expresarle al Papa que “Han pasado 30 años desde que Juan Pablo II visito nuestro país, en plena dictadura cívico-militar, donde el pueblo chileno protestó para manifestarle al sumo pontífice que la democracia había sido pisoteada por la bota militar, asesinando, torturando y haciendo desparecer a cientos de chilenos y chilenas. Hoy con la venida de Francisco I, nuevamente protestaremos para evidenciar, que nada ha cambiado en estos 30 años, que continúa la pobreza en las calles, nuestros ancianos y ancianas viven con pensiones indignantes producto del sistema de AFP impuesto por la dictadura, con la complicidad del gobierno electo y que día a día los mata lentamente”.
Los manifestantes de la Marcha de los Pobres indicaron que “Los movimientos sociales de clase y en lucha, no somos parte del show de estos grupos de poder que se unen para demostrar su poder, no seremos partícipe de esta mentira que quieren hacerle ver al mundo entero, no queremos ser cómplices de estas falsas décadas que algunos le colocan como avances democráticos desde sus oficinas de gobiernos, centros de estudios y sus partidos políticos”.
La concentración de la Marcha de los Pobres, tal como lo informaron los convocantes, se agrupó en Avenida Vicuña Mackenna y Avenida Grecia, a unas 15 calles del Parque O´Higgins donde el Papa efectuó su liturgia en la capital del país andino. El objetivo de la Marcha de los Pobres era llegar hasta la misa. Sin embargo, una vez más, las Fuerzas Especiales de Carabineros reprimieron con brutalidad repetida a los manifestantes. Mientras eran golpeados, recibieron el baño químico de los gases lacrimógenos y los carros lanza-aguas, que lo menos que contienen es agua, toda vez que su composición porta elementos nocivos jamás informados a la opinión pública. Cuando los manifestantes recién lograron iniciar la marcha, alrededor de 30 personas fueron detenidas.
Perdón, pero no tanto
Durante la mañana en La Moneda el Papa se refirió a los innumerables casos de pedofilia clerical, indicando que “No puedo dejar de manifestar dolor y vergüenza por el daño a los niños por parte de los miembros de la Iglesia”. No obstante, un rato después, en la misa que ofreció en el Parque O’Higgins, Francisco I estuvo acompañado del mismísimo obispo de Osorno, Juan Barros, acusado probadamente de ser testigo directo de los abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima. De hecho, a la llegada del Papa a Santiago de Chile, el 15 de enero, el movimiento de laicos católicos de Osorno que luchan por la remoción del obispo Barros, junto al cura obrero Mariano Puga y comunidades de base de cristianos por la liberación, también fueron reprimidos en el centro de la metrópolis del país andino.
Lo de fondo
El Papa Francisco, con el objeto de mantener los equilibrios dentro del laberinto y pugnas intestinas de los grupos de interés en la Iglesia, y a contrapelo de la comunidad católica de la sureña región de Osorno, nombró como obispo de esa ciudad al sacerdote Juan Barros, quien ha recibido hasta golpizas de los feligreses por su complicidad en los abusos sexuales cometidos por el cura Fernando Karadima.  Al saber de su designación, uno de los principales denunciantes de los crímenes pedófilos de Karadima, Juan Carlos Cruz, señaló a la BBC  que “Juan Barros estaba parado ahí, mirando, cuando me abusaban a mí. No me lo contaron, me pasó”.
En esa misma línea, el ex arzobispo de Santiago, el archiconservador y derechista acérrimo, Francisco Javier Errázuriz Ossa, fue nominado por el Papa Francisco como uno de los poderosos miembros del Consejo de Cardenales, colaboradores directos en el gobierno del Vaticano. La situación privilegiada de Errázuriz Ossa respaldó la designación del antipopular obispo de Osorno en Chile y la garantía política requerida por el número uno de la Iglesia Católica en Chile, Ricardo Ezzati, para presentar sus querellas contra los sacerdotes jesuitas del país andino José Aldunate, Mariano Puga y Felipe Berríos, por su condición de ardientes militantes de la Iglesia de la opción por los pobres y del Cristo de los condenados/as de la Tierra.
Todavía el Papa debe visitar Temuco, en la región de La Araucanía. Allí, como en la región del Biobío, se encuentran las expresiones más intensas y orgánicas resistencias anticapitalistas del Pueblo Mapuche. La visita de Francisco a Chile aún no termina.

martes, 19 de diciembre de 2017

Chile. Trabajadores del Gas hacen efectiva huelga histórica

Andrés Figueroa Cornejo 

Pasados los cinco días de “buenos oficios” o “conciliación” entre los empleados y la gerencia de Recursos Humanos, la Asamblea del Sindicato Interempresa Gasco GLP (Gas Licuado de Petróleo) resolvió hacer efectiva la huelga frente a la nula oferta de la empresa. Al parecer, el “efecto Piñera” ya muestra su dentadura antilaboral.
Los trabajadores en huelga se encuentran ahora concentrados en el edificio corporativo de Gasco, ubicado en la calle Santo Domingo 1061, Santiago-Centro.

Por primera vez en los 161 años de existencia de Gasco, la principal comercializadora de gas de Chile, los trabajadores de esa empresa hicieron efectiva la huelga.
El pasado 7 de diciembre los asalariados rechazaron casi por un 100 % la impresentable propuesta de la compañía que se limitó a poner al día la inflación o Índice de Precios al Consumidor (IPC), correspondiente a un 0,7 % real, según el Instituto Nacional de Estadísticas.

Luego de aprobar la voluntad de huelga, de acuerdo a la legislación del país, una de las partes puede solicitar a la Dirección del Trabajo los llamados “buenos oficios”. Ellos consisten en un período de intento de conciliación de cinco días hábiles. En este caso fue la empresa la que los pidió a primera hora del lunes 10 de diciembre. Sin embargo, los “buenos oficios” no se utilizaron para mejorar la poca y ninguna oferta original, sino que para dilatar el proceso de movilización concreta de los empleados.

Y, posiblemente, para esperar a conocer los resultados electorales del reciente balotaje presidencial del 17 de diciembre, que entregó un segundo mandato en La Moneda al derechista multimillonario Sebastián Piñera. Por eso no es extraño que la última propuesta de la firma gasífera fuera igual a nada. Sobre todo si se considera que el asesor legal de la compañía es el ex Subsecretario del Trabajo de la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet durante los años 1983-84, el abogado Ricardo Canales Undurraga; y que el gerente de Recursos Humanos, Carlos Wulf Le May, fue funcionario de confianza del primer gobierno de Piñera.

“Ganaremos, por muy sencillos que seamos”

En estos momentos los trabajadores en huelga están concentrados en las afueras del edificio corporativo de Gasco, en la calle Santo Domingo 1061, Santiago-Centro.
Mientras se escribe la presente nota, con programada antelación la empresa ha cometido una serie de prácticas antisindicales con el fin de atemorizar a los trabajadores, sin éxito. Entre otras acciones, despidió el mismo día de la votación de la huelga a casi 30 empleados, mantiene sin salario a la presidenta del sindicato, Solange Bustos, desde hace tres meses; y, violentando la reforma laboral, ya está reemplazando ilegalmente a empleados en huelga.

En la asamblea que resolvió efectivizar la huelga hoy martes 19 de diciembre, uno de los trabajadores manifestó que, “aunque sabemos que enfrentamos los intereses de una minoría muy poderosa, cada uno de nosotros también sabe que nuestra lucha es justa. Si tenemos convicción y unidad, ganaremos, por muy sencillos que seamos. La empresa, que sólo nos mira como números o gente desechable, verá cómo nos hacemos gigantes en la huelga”.

Contacto dirigentes: +56 9 7764 7045 / +56 9 4438 9828

domingo, 17 de diciembre de 2017

Chile. Gana abstención y Piñera es presidente

Andrés Figueroa Cornejo 

Nuevamente triunfó la abstención en las elecciones presidenciales 2017 con más de un 50 % de personas habilitadas para sufragar que no lo hicieron. Chile reafirma su liderazgo de menor participación electoral en América Latina, y segundo en el mundo luego de Madagascar.

De acuerdo al último informe emitido por el Servicio Electoral de Chile, Servel, escrutado el 92 % de los votos, sólo 6.325.858 de un universo de 14.308.151, sufragaron. Esto es, un 44 %. De la minoría que votó, un 54.5 % se inclinó por el candidato liberal ortodoxo en lo económico y ultra conservador en el campo 'valórico', y ya presidente en el período 2010-2014, Sebastián Piñera Echeñique. Sólo un 45.5 % de la minoría lo hizo por el candidato de Nueva Mayoría (ex Concertación), Alejandro Guillier Álvarez.

Sebastián Piñera, hermano de José Piñera, uno de los más acérrimos colaboradores civiles de la tiranía de Augusto Pinochet, no solamente es uno de los individuos más ricos de Chile y el planeta (con una fortuna 'oficial y legalizada' cifrada en más de 2 mil millones de dólares, según la revista Forbes), sino que se encuentra directamente comprometido con delitos de corrupción bancaria, financiera, dineros en paraísos fiscales y colusión corporativa, entre otros ilícitos.

Republicanos y demócratas

El Estado chileno, vanguardia y ejemplo capitalista mundial de las estrategias políticas antipopulares, de los llamados ajustes estructurales y de la guerra en contra de cualquier opresión social organizada que se exprese como disidencia activa, cuenta con un sistema político institucional similar al de los EEUU de Norteamérica. En otras palabras, Sebastián Piñera encarna al Partido Republicano, mientras que Alejandro Guillier, el social liberalismo del Partido Demócrata. Un duopolio de matices invisibles que ha administrado y profundizado los intereses y la dictadura del capital desde el 11 de septiembre de 1973, siendo continuidad intensificada desde 1990 de las transformaciones orgánicas impuestas mediante la violencia criminal de la tiranía pinochetista a lo largo de sus 17 años.

El problema no es la votación voluntaria

Llamada casta o clase política (por su impermeabilidad y constitución estructural como grupo de interés específico), una y otra componenda en el Ejecutivo, aparentando 'cambios' a los que muy pocos dan crédito, se han turnado para beneficio del capital sobre todo en sus momentos financieros y extractivistas. Humanidad y naturaleza, explotación y expoliación, son las dimensiones que han pagado los costos de una lucha feroz y sin tregua ante los intereses de las y los trabajadores y los pueblos (mestizos e indígenas).

En Chile no se trata únicamente de la hegemonía, aún sin contrapesos, de un régimen nepotista e incestuoso. Los asalariados y populares del país deben hacer frente a un tutelaje civilizatorio que ha convertido todas las relaciones sociales en valor de cambio y mercancía. Asimismo, en el país se presentan desde las más brutales hasta las más sofisticadas formas y estrategias de alienación y disciplinamiento social. Esto es, la reproducción simbólica incesante de la espectacularización y el fetiche de la mercancía, manifestadas en las familias, los colegios, el trabajo, los medios masivos de comunicación, las tecnologías, el modo de la organización urbanística, la relación campo / ciudad, la deidificación de la propiedad privada, y la cultura en general.

Por la mañana del 17 de diciembre de 2017, antes de conocerse el resultado electoral, la actual presidenta Michelle Bachelet, quien debe abandonar La Moneda en marzo de 2018, señaló estar arrepentida de haber aprobado el voto voluntario y la inscripción automática. Nuevamente la derrota de la Nueva mayoría sería responsabilidad "del sillón de don Otto". Bachelet para intentar explicar la crisis de la democracia representativa y antipopular chilena, sólo establece como variable determinante la implementación del voto voluntario y la inscripción automática. O sea, tal cual las consideraciones clásicas de la oligarquía histórica de Chile, la inmensa mayoría de la sociedad es catalogada como “inmadura e ignorante” a la hora de votar por los mismos candidatos y programas desde hace 27 años, impuestos por arriba y sin ninguna participación popular. Bachelet no quiere reconocer que los pueblos en Chile simplemente no van a votar porque después de cada elección no cambia en nada su vida concreta. Y tampoco la mandataria da cuenta del fenómeno de la corrupción que recorre prácticamente todas las instituciones del país. Al parecer, a Bachelet sólo le molesta “lo feo que se ve” Chile ante el contexto internacional.

En fin. Mientras se escribe atropelladamente la presente nota, para las y los empobrecidos, los asalariados, la autodenominada "clase media", los endeudados, los indígenas, las antipatriarcales, los jóvenes sin porvenir, el ambientalismo consecuente, la vejez en la miseria, la disidencia sexual y los pueblos sin derechos sociales que habitan Chile, tendremos que continuar bregando, como desde hace tanto, para volvernos una sola mano. Porque la mano reunida es la condición necesaria del puño blindado capaz de destruir el zapato del amo y superar un modo de existencia inhumano.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Chile. Trabajadores del gas se van a la huelga con un 97 % de aprobación para luchar

Andrés Figueroa Cornejo 

Por primera vez en los 161 años de existencia de Gasco que los empleados toman la principal medida de fuerza con que cuentan los asalariados del mundo para conquistar sus derechos. Por su parte, la empresa utiliza una batería de prácticas antisindicales para atemorizar sin éxito a los trabajadores, entre ellas, el despido masivo.

El viernes 7 de diciembre, históricamente, un 97 % de las trabajadoras y trabajadores de la principal empresa de gas que opera en Chile, Gasco GLP (Gas Licuado de Petróleo), aprobó la huelga y rechazó la última oferta de la firma. Es primera vez en los 161 años de vida de la compañía que los asalariados toman la decisión de recurrir a la única herramienta con la que cuentan para mejorar su magro salario y las condiciones laborales en las que se desempeñan, toda vez que la oferta empresarial se limitó a la puesta al día de la inflación oficial (0,7 %).

La inflación o Índice de Precios al Consumidor (IPC) consiste en una encuesta que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sobre la variación mensual de precios de una canasta de productos y servicios. Sin embargo, en la realidad el IPC no da cuenta del alza constante del costo de la vida, y menos se refleja en el precio de los salarios. Esta es una de las causas por las cuales la población chilena es la más endeudada y morosa de América Latina. Como al trabajador no le alcanza para llegar a fin de mes, entonces se ve obligado a endeudarse con el sistema financiero para adquirir los bienes de primera necesidad, como la alimentación, el transporte, la salud, la vivienda y la educación.

Siempre hay una primera vez

En sus 161 años de existencia, el grupo Pérez-Cruz, propietario de Gasco GLP, jamás había enfrentado una huelga, hoy resultado de la disconformidad y el hartazgo de los empleados ante los bajos salarios. Si bien la firma es la número uno en el rubro de la industria gasífera en el país andino, existe una poderosa competencia que puede sacar dividendos del conflicto. Por otra parte, Gasco GLP, según su propia contabilidad, obtuvo en el 2016 un EBITDA, o utilidades que quedan “para el bolsillo”, de $ 8.348.000.000 de pesos (13 millones de dólares). Pero para los trabajadores, “no alcanza”.

El castigo empresarial sólo ha fortalecido a los trabajadores

El proceso de negociación entre el sindicato y Gasco GLP ha estado marcado por las represalias en contra de los empleados. El mismo día en que el sindicato celebró la asamblea para dar a conocer la última oferta ofrecida, la empresa despidió a casi 30 trabajadores con el claro objetivo de amedrentar a los socios de la organización. Fue así que el 6 de diciembre pasado, la gerencia de Recursos Humanos de una de las reparticiones de la compañía, “llevó engañados a una supuesta ‘reunión de trabajo’ a los funcionarios. Pero la ‘reunión de trabajo’ no fue más que una trampa antisindical. Uno por uno los trabajadores, que obtienen por su trabajo el sueldo mínimo (413 dólares), debieron encarar a un irregular equipo empresarial, donde se les notificó en ese mismo instante que estaban despedidos y que debían firmar el finiquito. Sin acordarlo previamente, los empleados no firmaron nada y junto a la directiva sindical acudieron a la Inspección del Trabajo a entablar una demanda colectiva en contra de la empresa”. El personal despedido luego de cinco años de trabajo, acusó a la firma de la vulneración de sus derechos mínimos, “de abuso de poder y de atropello a la dignidad y respeto que nos merecemos como personas”. Una de las trabajadoras resumió el hecho, indicando que “fuimos tratadas como un grupo de corderitos camino al matadero”.

No obstante, los socios del sindicato en vez de atemorizarse por la acción de la empresa, cobraron más coraje y decisión de luchar por sus derechos. “Si la empresa nos quería meter miedo con los despidos de los compañeros, le salió el tiro por la culata. Ahora conocemos mejor con qué tipo de gente tratamos. Y también sabemos cuánto más valor tiene nuestra condición humana y de trabajadores comparado con su violencia y crueldad”, expresó uno de los empleados con más de una década vendiendo su fuerza de trabajo a la gasífera.

Como si fuera poco, y a modo de castigo, la firma no ha cancelado el sueldo de la presidenta del sindicato, Solange Bustos, desde hace tres meses.

Con estas conductas, la empresa no ha logrado más que acumular demandas legales por prácticas antisindicales en los Tribunales del Trabajo.

De todos modos, no resulta extraño el comportamiento de la compañía, toda vez que el principal asesor legal de la empresa, el abogado Ricardo Canales Undurraga, fue Subsecretario del Ministerio del Trabajo y Previsión Social entre 1983 -84, en plena dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Todo por ganar

La votación de prácticamente el 100 % de los socios del sindicato a favor de la huelga histórica en Gasco GLP, de acuerdo a la ley laboral chilena, debe ser refrendada legalmente por la Dirección del Trabajo el 11 de diciembre. Si la empresa no solicita “los buenos oficios” para ofrecer aumentos salariales y mejores condiciones laborales al sindicato, los trabajadores pueden efectivizar la huelga inmediatamente.

Contacto dirigentes: +56 9 7764 7045 / +56 9 4438 9828

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Chile. Trabajadores v/s principal compañía de gas: La lucha por el derecho a huelga

Andrés Figueroa Cornejo 

Las empresas Gasco S.A., líder de la industria gasífera en Chile, obtuvo en el 2016 un EBITDA, o utilidades que quedan “para el bolsillo”, de $ 8.348.000.000 de pesos (USD 13.189.840), según la propia memoria anual de la compañía. La entidad aumentó notablemente sus ganancias respecto de años anteriores. Sin embargo, a los trabajadores sólo se les ofreció el reajuste de la inflación, aprovechándose de la prohibición de la huelga que supone para la legislación actual el rubro del gas.

Como Gasco S.A. es calificada de “empresa estratégica” por la ley, sus trabajadores carecen de derecho a huelga y para mejorar sus salarios y condiciones laborales únicamente cuentan con la figura del “arbitraje”. Haciendo uso de ello, el Sindicato Interempresas de los Trabajadores del Gas negoció con la firma sus reivindicaciones durante 45 días, inaugurando ese procedimiento de la Reforma Laboral en Santiago, capital del país andino. El proceso venció el reciente 17 de noviembre de 2017, sin llegar a ningún acuerdo. ¿Por qué? Debido a que Gasco S.A. se limitó a ofertar el reajuste de la inflación o Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuyos números en ningún caso reflejan el alza del costo de la vida en el país, ni menos tienen que ver con las estratosféricas utilidades declaradas por la propia empresa. De igual forma, la compañía, pretendiendo eliminar los beneficios de los trabajadores ganados durante sus 161 años de vida, y contraviniendo la nueva Reforma Laboral que asegura las condiciones del contrato anterior, recurrió a los Tribunales del Trabajo con el objetivo de impedir la negociación colectiva reglada con el sindicato.

Cuestión de codicia

A pesar de las ganancias siderales de Gasco S.A., la codicia con que la empresa suele obrar en contra de sus denominados “colaboradores”, la hizo optar por un arbitraje forzoso antes que negociar directamente con los trabajadores mediante el directorio sindical. De esta modo, eligió gastar recursos en un millonario staff de abogados con el fin de no invertir en mejoras para los trabajadores. ¿Es un mal precedente que los asalariados lleguen a tener una vida más digna? ¿Trabajarán más y mejor los empleados si no prosperan sus condiciones de existencia? ¿Será más fácil para los trabajadores “ponerse la camiseta” de Gasco S.A. con una conducta empresarial mezquina?

Persecución sindical

Por otro lado y como estrategia para debilitar psíquica, moral y anímicamente a la directiva sindical, desde hace tres meses que la Corporación de Bienestar de los Trabajadores del Gas (COBEGAS), afectando a la Presidenta del Sindicato y de la Federación del Gas, Solange Bustos, no ha cancelado sus horas de labor sindical, cuyo pago es un derecho que dictamina la ley.

Debido a la flagrante violación de derechos, la Directiva Sindical interpuso una demanda en contra de la empresa en la Inspección del Trabajo. Esa institución estatal realizó una fiscalización al respecto, luego de la cual dictaminó como una ilegalidad del empleador el no pago de la remuneración íntegra a la Presidenta del Sindicato. La acción de la empresa está tipificada legalmente como “práctica anti-sindical”.

El pasado 17 de noviembre se efectuó una mediación obligatoria entre la Directiva Sindical y la administración de la COBEGAS. Como ya es costumbre, no se llegó a acuerdo por la negligencia de la COBEGAS. Debido a ello, la propia Dirección del Trabajo cuenta con cinco días hábiles para interponer acciones judiciales por prácticas anti-sindicales.

¿Cuáles fueron los detalles de la mediación que no permitieron arribar a un acuerdo y que ilustran nítidamente la conducta de la empresa respecto de los trabajadores? En medio de la mediación y mientras el funcionario estatal (mediador) explicaba los procedimientos legales, abruptamente el secretario ejecutivo de COBEGAS se levantó de la mesa, exclamando que “no firmaré nada”, y abandonó la oficina de mediación.

El Directorio Sindical interpretó la actitud del representante de los intereses de Gasco S.A. como parte de la estrategia anti trabajadores de la empresa en el contexto de la negociación colectiva en curso.

La Federación del Gas junto a los trabajadores de Gasco S.A.

Paralelamente, la Federación del Gas, y el Sindicato en ella, el 18 de agosto de 2017 interpuso una demanda en los Tribunales del Trabajo en contra de los ministerios de Defensa, de Economía y del Trabajo, a causa de la clasificación de Gasco S.A. como “empresa estratégica”, concepto que impide el uso por los trabajadores de la única herramienta de presión efectiva e histórica para obtener mejores salarios y condiciones laborales: el derecho a huelga.

Inmediatamente se hicieron parte de los demandados la empresa y el Consejo de Defensa del Estado. Frente a esta acción legal, hasta ahora no hay fecha para la audiencia.

La lucha no termina

Para el Directorio Sindical resulta claro que la causa principal de los múltiples procedimientos utilizados en contra de sus reivindicaciones está en “el no derecho a huelga”. O sea, si los trabajadores de Gasco S.A. tuvieran derecho a huelga, la empresa no se comportaría con la arrogancia con que lo ha hecho hasta ahora.

Sin embargo, la pugna aún no acaba. Además de las demandas interpuestas en contra de las malas prácticas de la compañía, existe la voluntad soberana de los trabajadores de seguir luchando, como se expresó democráticamente en la asamblea de socios.