jueves, 29 de enero de 2015

La canción del saharaui Hassanna Aalia

Andrés Figueroa Cornejo   


En África del Norte, entre Argelia, el reino de Marruecos y Mauritania, hay un pueblo. De ese pueblo proviene un joven acusado con las penas del infierno por el  Estado marroquí, peón de los intereses del Pentágono, de Francia, del Estado de Israel. Ese pueblo en resistencia lleva el nombre del desierto más grande del planeta: pueblo saharaui, Sahara Occidental. Y el pueblo saharaui tiene hoy un nombre que condensa todas sus razones: Hassanna Aalia.

Perseguido, apresado, oprimido, torturado, Hassanna Aalia ahora es víctima de un mandato de extradición aprobado por la justicia española –justicia de clase, justicia de raza, justicia de la minoría en el poder- para que el joven luchador sea encarcelado legalmente y para siempre por la monarquía de Marruecos. ¿Qué tiene que ver España en este asunto? Que el Sahara Occidental fue colonia hispana. Por eso Hassanna se refugió allí. Más bien, en el País Vasco. Lo que ocurre es que fueron los tribunales del Estado español los que están facilitando un nuevo crimen.

Hassanna Aalia –no olvidemos su nombre que es el mismo que el nombre de su pueblo tantas veces mancillado y vuelto a empinarse como volcán amanecido- es acusado por resistir y denunciar la ocupación marroquí -con muro infame, kilométrico y minado como no existe otro en el mundo- contra su gente. La gente nuestra. El dolor y la injusticia sobre una sola persona son el dolor y la injusticia sobre toda la humanidad.

Yo soy un periodista de origen chileno. Hassanna también es periodista. Yo me la llevo marchando por los intereses de los pueblos explotados, expoliados, acriminados de aquí y de allá. No me interesan las banderas. Ni siquiera soy anarquista. Soy un agente bien poco secreto de los humillados/as. Por eso mi canción es para Hassanna Aalia y para los haitianos y los hondureños y los griegos y los palestinos y los kurdos y los colombianos y los mexicanos y los africanos y los indígenas y.

La arena anegada en sangre saharaui significa la prehistoria de los seres humanos. Marruecos y los poderes mundiales que dirigen sus municiones de última generación, significan la prehistoria. Hacer propio a Hassanna y su causa significa colaborar en la guerra contra la prehistoria. Y la prehistoria, inexorablemente, produce indignación rebelde. Porque para los rebeldes “la vida está en otra parte”. Y los rebeldes de cualquier plaza, cuando se reúnen y planifican, se transforman en combatientes. Amantes sin remedio, en acción y movimiento por la libertad y la igualdad. No se trata de bichos raros y un día llenarán la Tierra. Por necesidad histórica, que le dicen. Aunque lo que hagamos hoy, en el futuro insondable sea apenas una nota al pie del derrotero azul de la liberación.

La justicia española pretende extraditar a Hassanna el 4 de febrero de 2015. O sea, pretende arrojarlo a una celda perpetua muy pronto. El Estado español tendrá sus intereses y negocios con Marruecos, claro. Como el Estado chileno y otros. Pero el contenido de los Estados que tienen intereses ligados a Marruecos no es popular ni nada que se le parezca. Su contenido es capitalista. Esto es, esos Estados forman parte de la composición orgánica de la clase social dominante y minoritaria que engorda reventando al pueblo trabajador y a la naturaleza. El pueblo trabajador y la naturaleza son un todo. Entonces las clases dominantes y minoritarias engordan a costa de la apropiación privada de todo.

Yo soy parte en Chile del recién nacido Comité de Amistad Chileno con el Pueblo Saharaui (https://comitesaharaui.wordpress.com/). Aquiles, que también está en el Comité, me relató en una entrevista (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191429) que en el exilio de la tiranía de Pinochet los saharauis se ofrecieron para pelear en la resistencia chilena. Ellos sabían que en Chile hay un desierto –el más árido del globo- y manifestaron que tenían experiencia combatiente en ese terreno. La solidaridad enternecedora no alcanzó a concretarse por asuntos de la resistencia chilena. Pero la disposición de lucha sí existió. Es verdad que el internacionalismo militante es brillante y desinteresado. Pero este episodio deben conocerlo incluso los miembros de la antigua oposición contra Pinochet que hoy administran el Estado del país andino cuando sean emplazados a reconocer a la República Democrática del Sahara Occidental. Al menos por pudor: esa palabreja que por abandono premeditado, entre otras causas,  tiene al sistema político chileno en profundo  descrédito.

Hassanna, vengo de un pueblo duramente golpeado. Sin embargo, te aseguro que aquí hay un puñado de corazones que hacen y sueñan por tu libertad justa.

sábado, 24 de enero de 2015

Chile: Las razones de la Coordinadora No Más Montajes

Entrevista con Dauno Tótoro (hijo), militante de la organización.

La Coordinadora No Más Montajes es una expresión más de la retaguardia necesaria de las luchas populares aún disgregadas, y constituye un eslabón en movimiento de la promesa de una sociedad post-capitalista.
 
Andrés Figueroa Cornejo     

El estudiante de Historia de la Universidad de Chile, miembro de la Coordinadora No Más Montajes y de la Asamblea de DDHH 10 de Diciembre, Dauno Tótoro (hijo del reconocido escritor y documentalista del mismo nombre, http://daunototoro.blogspot.com/), dio cuenta de un nuevo montaje (o fabricación de casos falsos) del Estado, esta vez contra 8 jóvenes universitarios y un trabajador el último mes de 2014.
El Estado policial chileno  y su poder ejecutivo de turno no dejan de promover un clima de intolerancia al disenso y fascistización en el país. Extrañamente y negando su propio discurso “inclusivo”, la institucionalidad política del capital continúa profundizando su descrédito social y organizando a golpes las condiciones de su propia fragilidad.
La causa de la Coordinadora No Más Montajes es una expresión más de la retaguardia necesaria de las luchas aún disgregadas del pueblo trabajador, del ambientalismo consecuente, del antipatriarcado, de la resistencia Mapuche, y constituye un eslabón en movimiento de la propia promesa de una sociedad post-capitalista.

Los detalles del montaje

-¿Cuáles son los hechos?

-“Todo se originó en una manifestación ocurrida en el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 2014, en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, UMCE (ex  Pedagógico). En la actividad hubo un enfrentamiento en la calle entre las fuerzas especiales de carabineros y los estudiantes. Paralelamente, al interior de esa casa de estudios los jóvenes descubrieron a un carabinero infiltrado vestido de civil, el teniente Camilo Ramírez Eyzaguirre de la Dirección de Inteligencia de Carabineros (DIPOLCAR), en cuyo teléfono celular había números de comisarías, de la Policía de Investigaciones (PDI), de sargentos, etc., e incluso fotografías de cómo fabricar una bomba (http://radio.uchile.cl/2014/12/17/estudiantes-de-la-umce-acusan-que-carabinero-infiltrado-portaba-celular-con-fotos-de-una-bomba) . Al agente policial no se le tocó un pelo. De hecho, se ocultó en una de las dependencias de la universidad, pero de algún modo dio el aviso a sus colegas de que fue sorprendido, lo que gatilló el inmediato e ilegal ingreso de los uniformados a la UMCE en tres oportunidades consecutivas, violando la autonomía universitaria.”

-¿En qué terminó la ofensiva uniformada?

“Se llevaron detenidas a 11 personas. 9 de ellas permanecieron en la comisaría 33 de la comuna de Ñuñoa durante 26 horas: 7 estudiantes de la UMCE, uno de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), y un trabajador de Coquimbo que había viajado a Santiago a ver un concierto de rock metálico y que iba caminando por la acera en ese momento (!). Me imagino que como llevaba pelo largo e iba vestido de negro, la policía lo consideró “un peligro público”.”

-¿Y de qué son acusados?

-“De robo con violencia, maltrato de obra a carabineros y secuestro. De acuerdo a la legislación, semejantes acusaciones hacen que los procesados por el 8º juzgado de garantía del centro de justicia arriesguen de 5 años de prisión a cadena perpetua. Finalmente fueron puestos en libertad condicional, con medidas cautelares correspondientes a una firma diaria en la comisaría en la que los mantuvieron detenidos, la que hace unos días se redujo a una firma semanal.”

-¿Qué abogados están defendiendo a los jóvenes?

“La Defensoría Popular (http://www.defensoriapopular.cl/), con los abogados Rodrigo Román y María Rivera.”

Ampliar la retaguardia, multiplicar la resistencia

“A raíz de lo acontecido levantamos una coordinación entre los estudiantes y federaciones de la UMCE y la UTEM”, explica Dauno mientras se enciende el mediodía de fines de enero de 2015 en un café de la Alameda de la capital del país andino. “Rápidamente nos agregamos estudiantes de otras universidades y resolvimos llevar adelante una campaña de solidaridad ampliada para encarar la estrategia estatal de montajes contra todo el movimiento popular en lucha: estudiantes, trabajadores/as, Mapuche, y que el 2014 fue intensificada por la Nueva Mayoría.”

-¿Y en qué consiste esa estrategia del poder?

-“Básicamente en criminalizar a cualquier sector social en movimiento, en reprimirlo “precautoria” y selectivamente, y en la creación recurrente de montajes. Por ejemplo, en el campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, el estudiante Camilo Díaz el 8 de mayo de 2014 fue detenido en la calle y estuvo bajo prisión preventiva dos semanas en la cárcel Santiago 1 por falsa tenencia de molotov. Bryan Seguel fue tomado con el cargo de golpear a un carabinero el 1º de mayo en una actividad a la que ni siquiera asistió. El estudiante Manuel Erazo (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=193371) de la Universidad Arcis, hace poco fue sumariado sin fundamentos por la rectoría de esa institución. En suma, los casos se multiplican hasta convertirse en una clara política sistemática.”

-¿Qué papel ha jugado la Confederación de Federaciones de Estudiantes de las Universidades de Chile (CONFECH) al respecto?

“Todavía no se ha puesto a la cabeza de nuestra iniciativa como debería resultar natural. En la última reunión de la CONFECH el tema ni siquiera estuvo en el acta. Faltan muchos/as, en verdad, para la dimensión y gravedad que comporta el fenómeno.”

-¿Qué ha hecho la Coordinadora hasta el momento?

-“Actividades de denuncia pública y propaganda en las arterias principales de Santiago y en los tribunales de justicia; campañas de firmas y pegatinas.”

-¿Y por qué participas en la Asamblea de DDHH 10 de Diciembre?

“Porque estoy convencido de que es preciso hacer un frente común contra la represión, y en la Asamblea 10D hay una experiencia histórica acumulada contra la criminalización y represión estatal. Nos necesitamos solidariamente.”

La intensificación del carácter selectivo de la represión

-¿A qué achacas el comportamiento del Estado chileno?

-“Este Estado es parte de la herencia de la dictadura de Pinochet. Ello se observa en la reglamentación general de la vida de las personas, en su armadura legal antipopular, en la privatización de la salud, de la educación, de la seguridad social; en la precarización del trabajo. Para seguir así, el Estado requiere de una política represiva potente, siguiendo al pie de la letra la doctrina y la formación política y militar concreta dependiente de los intereses del Estado imperialista norteamericano. Como si fuera poco, todavía integran las fuerzas armadas y carabineros muchos violadores de derechos humanos, mientras otros tienen empresas de seguridad y corporaciones privadas. De hecho, se ha vuelto cotidiano el ingreso de fuerzas policiales a territorio Mapuche con armas israelíes de última generación. La represión contra el pueblo Mapuche es la escuela de guerra donde el Estado practica para castigar al conjunto de las luchas.”

-¿Qué piensas que pasa por la cabeza de los dirigentes de la Nueva Mayoría?

-“Mira, no me asombra que no hayan cumplido con las promesas de reformas que levantaron durante su campaña. Lo que sí me llama la atención es que el gobierno haya potenciado una línea de represión, criminalización, montaje y cooptación del movimiento popular, esta vez, mucho más selectiva, sin perder, al mismo tiempo, los golpes masivos a los que nos tenía habituado la administración anterior. Me parece que este tipo de medidas se inscriben en el complejo reordenamiento geopolítico y económico actual entre las potencias capitalistas del mundo, y en el cual Chile está subordinado al polo controlado inestablemente por Estados Unidos.”

miércoles, 14 de enero de 2015

Chile: “No existen cambios doctrinarios entre la Armada golpista de 1973 y la de 2015”

Entrevista con el Presidente de la Agrupación de Marinos Antigolpistas de Chile,  Víctor López.


“Cayó el rayo en los mares, cayó la estrella”
Patricio Manns

Andrés Figueroa Cornejo   

El sábado 17 de enero, a las 11.00 hrs., en el Cementerio General de Santiago, se trasladarán hasta el Memorial del Detenido Desaparecido y Ejecutado Político  los restos del “compañero Ernesto Zúñiga Vergara, miembro de la Resistencia armada contra la tiranía; un marino antigolpista que se la jugó durante el gobierno de Allende y después, siempre junto a su pueblo”, informa el Presidente de la Agrupación de Marinos Antigolpistas de Chile, Víctor López, y añade que “Ernesto fue ejecutado el 16 de enero de 1982 por la Central Nacional de Informaciones (CNI, policía política de Pinochet) en una emboscada sufrida en la comuna de la Quinta Normal de Santiago.”
De acuerdo al abogado de la causa judicial por el homicidio de Ernesto Zúñiga (Rol 305-2010), ya están siendo procesados los agentes de la policía  Martiniano Arias Fernández, Manuel Tibaldo Flores Jorquera y José Hernán Huaquimil Uribe, responsables del crimen político ejecutado hace más de 30 años.

La Armada o la mano ajena del Imperio

Víctor López alcanzó el grado de marinero 1º y fue parte de la promoción de 1969 de la rama castrense más penetrada por los intereses del imperialismo norteamericano entonces y hoy en el país andino: la Armada.
“De altamar arribamos a Chile en 1970 y en septiembre, para las elecciones presidenciales, nos percatamos por primera vez que el país había cambiado. Debes entender que nosotros ingresamos a la Marina a los 15 años, sin tener idea de política”, dice Víctor.
“Nosotros éramos marinos de una Escuadra que estaba conciente de que se estaba urdiendo una conspiración para derrocar al gobierno de Salvador Allende. Ello muy paradójicamente, considerando que la Armada era la institución de las fuerzas armadas más clasista, de mayor identificación con la derecha y con el imperialismo norteamericano. En ese contexto, nosotros nos dimos cuenta de que somos parte de un pueblo, tan excluidos y precarizados como ese mismo pueblo. Nos identificamos plenamente con los intereses de las clases sociales más desfavorecidas”, sentencia Víctor López, y agrega que “Incluso, al contar con un gobierno popular, los más empobrecidos de la Marina, la tropa, la gente de mar, levantamos nuestras propias reivindicaciones. Queríamos una escuela de formación única que no diferenciara entre grumetes y cadetes, entre tropa y oficialidad. ¿Por qué teníamos que alimentarnos con comidas diferentes y en un comedor distinto al de los oficiales? En suma, la lucha de clases era mucho más marcada en la Marina que en el mundo civil. Todo eso nos llevó a dar un salto cualitativo en nuestra forma de pensar. Además, desde 1971 los oficiales comenzaron a dictarnos recurrentemente charlas en contra de las políticas que implementó el gobierno de Allende. Por ejemplo, recuerdo perfectamente una exposición que nos dieron sobre la nacionalización del cobre, en la cual la oficialidad nos señaló que esa medida era lo más nefasto que podía ocurrir porque si se le expropiaba el cobre a las grandes compañías norteamericanas, entonces ¿quién nos vendería armas, Coca-cola y cigarrillos Marlboro? O cuando se implementó el medio litro de leche diario para cada niño y niña, los oficiales nos dijeron que eso era un ‘despilfarro del erario nacional’, porque los chicos del pueblo no estaban acostumbrados a tomar leche (!).
No nos quedó otra alternativa que ubicarnos en la vereda contraria al alto mando, y por simple intuición. Ni siquiera ponderamos que, por pura lógica, estábamos propugnando una transformación radical de la institución. Nos sentíamos trabajadores con uniforme.”

-De ese modo se desarrolló rápidamente su politización. ¿Advertían los peligros?

“El mayor riesgo que constatamos fue que como tropa de la Marina, usábamos armas. En consecuencia, si la oficialidad se salía con la suya, nosotros, la tropa, tendríamos que salir a masacrar a gente inocente y desarmada. No queríamos, definitivamente, cumplir esa función criminal. De allí surge nuestro pensamiento antigolpista.”

-¿Crees que desde la Marina que tú conociste hasta la de hoy ha habido cambios significativos en la ideología y doctrina de su alto mando?

“No hay cambios entre la Armada golpista del 73 a la de hoy en Chile 2015. Y basta evidenciarlo cuando la oficialidad de la Marina sigue rindiendo homenaje al miembro de la junta militar de la dictadura, el almirante José Toribio Merino (http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Toribio_Merino), frente a una estatua de ese sujeto que está levantada en un paseo público de la ciudad de Valparaíso. La Concertación no sólo no le negó el permiso a la Marina para tributar a uno de los principales golpistas, sino que le facilitó todos los medios para hacerlo. Y estamos hablando de un oficial que fue un hombre de los norteamericanos, un oficial de la Armada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial, un tipo que siempre estuvo al servicio de una potencia extranjera. De hecho, el 11 de septiembre de 1973 el comandante en jefe de la Armada era el almirante Montero que ese mismo día Merino encarceló para usurpar el mando, autoproclamándose comandante en jefe. ¿Qué mérito tiene un hombre así para ser tratado como un ‘héroe’ de Chile? ¿Quién entiende a un país que pone una estatua de un golpista y, como si fuera poco, autoriza su homenaje oficial? ¿Por qué tenemos que expresar nuestra protesta presencial los 11 de cada mes en la calle 21 de mayo de Valparaíso los marinos antigolpistas y ex militantes de la Resistencia antifascista mientras se ‘recuerda’ a Merino con bombos y platillos? Esta misma indignación ante un absurdo completo se lo hemos representado al presidente y al vicepresidente de la cámara de diputados, al subsecretario de Defensa, y a la presidenta de la República, Michelle Bachelet. Pero ahí sigue la estatua.”

La tropa de clase se auto-organiza

-¿Cómo enfrentaron la intriga golpista?

“A la par que el mando naval ya se preparaba para destruir a la Unidad Popular desde 1971, nosotros estructuramos una organización clandestina al interior de la Marina en todos los buques de la Escuadra nacional, como en las reparticiones de tierra a lo largo de toda la costa chilena. Teníamos dos objetivos bien claros: denunciar que en la Marina se gestaba un movimiento golpista para derribar a Allende, y crear una fuerza suficiente para detener el golpe de Estado.”

-¿Qué tipo de estructura formaron?

“Una eminentemente operativa y capaz de tomarse un buque.”

-¿Cómo procedieron a denunciar la conspiración?

“Realizamos una labor de recolección de datos de distintas partes para confeccionar un mapa seguro del complot en curso. Sólo lo informamos cuando consideramos que estaba absolutamente generalizado en la oficialidad de la Armada. Por ejemplo, en la división de Electrónica del crucero Prat donde yo me encontraba, el 80% de la gente no estaba por dar ningún golpe de Estado. Y en el conjunto de las naves las relaciones de fuerza eran más o menos similares. En fin. Hicimos las denuncias correspondientes en varias oportunidades, pero nadie nos creyó. De hecho, nos criticaron por andar ‘conspirando’ contra las fuerzas armadas que, según la Unidad Popular (UP), ‘en Chile tenían una tradición democrática’. Incluso, yo sostuve una reunión con la dirección regional del Partido Comunista donde nos aseguraron que lo que nosotros afirmábamos ‘es imposible que ocurra en Chile’. Claro. No podían darme crédito porque en aquella época la política del PCCh era ‘No a la guerra civil’. Era una postura pacifista en la cual la realidad que nosotros planteábamos no calzaba, y si no calzaba, en consecuencia, para ellos no existía. Fueron muy frustrantes nuestros vínculos con el mundo civil. Hasta nos acusaron de locos. Así también comenzó nuestro temor de que fueran a denunciarnos.”

La duda que mata y que muere

-¿Y los denunciaron?

“Finalmente, sí. La última cita que mantuvimos fue con el secretario general del Partido Socialista, Carlos Altamirano (http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Altamirano_Orrego), los primeros días de agosto de 1973, a poco más de un mes antes del golpe. Ocurrió que el grupo que había tenido la reunión con Altamirano, al abordar después sus respectivos buques, fue detenido. Y casi todos los que teníamos mayor visibilidad de nuestra fuerza, caímos prisioneros entre el 5 y el 8 de agosto. Como habíamos acordado previamente, todos negamos nuestra participación en la denuncia antigolpista. Pero al parecer ya el mando de la Armada contaba con algunas informaciones que intentó forzarnos a confesar mediante la tortura, y que tenían que ver con qué dimensión de relaciones teníamos con los partidos políticos de la UP. Pese a nuestras negativas, la oficialidad inventó una suerte de infiltración político partidista entre nosotros. Recién a mediados de agosto de 1973 nuestras familias y el mundo civil se enteraron de que había marinos presos y torturados. En ese momento comenzaron a constituirse los primeros comités de solidaridad con los marinos torturados que tenían el fin de que el Presidente Allende nos ofreciera la libertad dado que nuestra causa empalmaba con la defensa de la UP. Sin embargo, entre los titubeos del gobierno transcurrieron dos semanas más y se precipitó el golpe.”

-¿Qué pasó con ustedes?

“Nosotros permanecíamos recluidos en recintos militares. Cuando ocurrió el golpe nos cambiaron la acusación: nos convertimos en sediciosos y traidores a la patria. La mayoría estuvimos presos entre tres y 5 años. Yo estuve prisionero durante tres años y recorrí la cárcel de Concepción, de Talcahuano, la Penitenciaría, la cárcel pública de Valparaíso. A un grupo de los nuestros se lo llevaron a un campo de concentración de Ritoque donde, mediante trabajos forzados, fueron obligados a construir un nuevo campo de concentración. Como resultado de los malos tratos, yo me enfermé de tuberculosis y fui trasladado a la cárcel de Limache y luego al sanatorio Peñablanca. En 1976 la embajada de Noruega me rescató y me llevó  a ese país. Sin embargo, otros compañeros nuestros, después de salir en libertad, resolvieron quedarse en Chile a tratar de organizar la Resistencia contra la tiranía, porque estimamos que nuestro trabajo no se había terminado. No pudimos detener el golpe de 1973, es cierto. Pero sí asumimos íntegramente la hora de colaborar militarmente con la liberación del pueblo chileno. Es decir, nuestro objetivo fue combatir a la dictadura con su propio lenguaje: las armas. Lo anterior ocurrió hacia fines de los 70 y continuó en los 80 del siglo XX.”

La lucha por el reconocimiento

-¿Cuáles son los propósitos de la Agrupación de Marinos Antigolpistas?

“Nuestra asociación corresponde a una reagrupación creada al inicio de los gobiernos civiles para exigir un reconocimiento público por parte de las administraciones de la Concertación (hoy, Nueva Mayoría). Queremos que el país y el mundo sepan que no todos los uniformados fueron golpistas, que también hubo muchos que combatimos contra la dictadura, muchos que caímos en ese empeño; que nosotros también existimos. Luchamos por verdad, justicia, memoria, reparación y reconocimiento.”

-¿Y cómo les ha ido?

“Mal. Hasta ahora no se han realizado nuestras demandas.” 

viernes, 9 de enero de 2015

Chile: ¿Qué es una línea política para la transformación social?

“…no es grave cometer un error. Todo el mundo lo comete. Lo grave es persistir en él, agrandarlo y justificarlo.”
Mario Roberto Santucho

Una línea política justa es una construcción y pedagogía colectivas que se desenvuelve como un solo momento respecto de los detalles de la estrategia global, sus movimientos tácticos y el balance de las relaciones de fuerza locales e internacionales entre la minoría gran propietaria y el pueblo trabajador ampliado.

Andrés Figueroa Cornejo  

¿Qué es una "línea política"? Si la estrategia general es el establecimiento del gobierno de la sociedad misma y de la socialización total de la organización de la vida por el pueblo trabajador en términos ampliados y en camino a la disolución del Estado, del trabajo asalariado y de las clases sociales de intereses antagónicos e irreconciliables, entonces uno de sus momento sustantivos corresponde a que el arsenal político de los intereses de la mayoría explotada directa o indirectamente, aquel que cobra sentido en la articulación de la totalidad de los combates dispersos que se enfrentan al capital (capital/trabajo, naturaleza expoliada y saqueo/ambientalismo consecuente, patriarcado/liberación femenina y del disenso sexual, nacionalismo/socialismo, etc.), es la colaboración resuelta en la generación de las condiciones de la desobediencia popular. La síntesis de la reunión de las luchas anticapitalistas es la superación dinámica de la simple suma de sus partes y de su subordinación a una estrategia transformadora y radical.

Lo anterior sólo es un conjunto de palabras sin el análisis concreto de la realidad concreta, de las relaciones de fuerza en todos los ámbitos, la desmistificación y destrucción del fetiche de la democracia representativa y del develamiento de la dictadura del capital en la acción directa conciente, a escala nacional e internacional. Hoy habitamos el desafío crucial y sin subvenciones de recrear el proyecto liberador del género humano, lejos de los "progresismos" de umbral agotado, los populismos y la ingenuidad de retornar a los paradigmas y programas nostálgicos de un "Estado fuerte", "nacional-desarrollista" y de la ideología burguesa del "progreso infinito".

Una línea política justa reivindica la pre-existencia del y los núcleos humanos que, armados del más amplio pensamiento emancipador producido históricamente, están dispuestos a recorrer el proceso completo de su estrategia. Por eso sus componentes corresponden a las mujeres y los hombres cuyo quehacer práctico –imaginativo, audaz, crítico, valiente, inteligente, autoconciente- deletrea sus expedientes junto y desde el pueblo trabajador en lucha. Al respecto, el rol del núcleo político es democratizar colectivamente el pensamiento y las experiencias transformadoras, de modo de evitar a toda costa la formación de especialistas y de jefaturas eternas, precisamente, obstruir la repetida promesa trágica de la burocratización de cualquier empeño y los riesgos de su cooptación, esclerosis, e independientemente de la “lucidez” de sus cuadros de dirección, de la subsecuente imposibilidad de ofrecerle proyección en el tiempo ante su eventual aniquilamiento o deserción.

Una línea política coherente –en una época de reordenamiento geoeconómico de los capitalismos centrales sobre la base de una ofensiva conjunta que se expresa con brutal rigor en las sociedades dependientes de América Latina, África, gran parte de Asia y el sur de Europa- informa perfectamente sobre la desventaja estratégica desde donde se origina. Como también sabe que lo nuevo proviene de lo viejo, es capaz de descubrir las claves de la hegemonía burguesa, que los planes y las planificaciones corren de menos a más, de lo simple a lo complejo, y que la dialéctica materialista es su método de análisis por excelencia.

Muy lejos del cretinismo y la ingenuidad, en Chile, una línea política justa abreva hoy de su propia historia, en tanto forma nacional del capitalismo mundializado como nunca antes en el devenir de la humanidad, y cautela con celo mayúsculo los primeros pasos de los núcleos insubordinados. El peligro permanente de sus implosiones, desintegraciones y abortos en el actual período constituye su propia formación crítica. La estabilidadde su constante recreación requiere de verdad, disciplina, independencia política de las instituciones e intereses del poder establecido, y de la separación obligada entre las individualidades –personalismo, egotismo, acaudillamiento- y los argumentos fundados en la práctica. La confusión entre los afectos y la realidad de cada uno de sus miembros se instaura como prohibición necesaria. Obviamente, ello no excluye jamás la inclusión en su caja de herramientas analítica de la llamada psicología social y psiquiatría crítica y humanista. De hecho, de resultar desalojados esos saberes, es imposible desarmar las relaciones de alienación dominantes.

En consecuencia, una línea política justa es una construcción y pedagogía colectivas que se desenvuelve como un solo momento respecto de los detalles de la estrategia global, sus movimientos tácticos y el balance cotidiano y pormenorizado de las relaciones de fuerza locales e internacionales entre la minoría gran propietaria y el pueblo trabajador ampliado.

Asimismo, el o los núcleos insubordinados guardan distancia estratégica de la institucionalidad burguesa, dicen con la práctica pre-meditada, ganan capacidad para localizarse y deslocalizarse, se territorializan produciendo al mismo tiempo su propia retaguardia, aprovechan las debilidades del poder (por ejemplo, el descrédito estructural del sistema político que administra el Estado que subsidia al capital y se funda sobre la sobreexplotación del trabajo, la tercerización avasallante, la destrucción de la naturaleza (no existe humanidad fuera de ella) y el patriarcado); sospechan de las reformas que enmascaran la propia desesperación e inestabilidad de los que mandan todavía; se integran protagónicamente al conjunto de luchas atomizadas con el fin de aportar a la politización unitaria de las fuerzas sociales en combate de acuerdo a sus modos, gramática y rítmica.

jueves, 1 de enero de 2015

Chile: Las primeras horas del resto de 2015

Andrés Figueroa Cornejo   

En medio de la nueva guerra fría, la nueva guerra fría como la economía concentrada, la economía regentada por el capital financiero, y la política como la economía condensada; el planeta capitalista es organizado por las ofensivas de sus polos centrales, esto es, China-Rusia y el Estado usamericano y sus amigos alemanes, japoneses y sionistas. De fría a caliente, algunos hipotetizan los preparativos para una guerra frontal, como las de antes, pero hoy en un mundo más pequeño y con armas apocalípticas y definitivas. Crimea y Oriente Medio son su representación dramática y sintética; su anticipación a escala, la pesadilla quirúrgica. La carnicería del barrio que tantea el mercado, mide la competencia, quema sobreproducción, calcula inversiones a futuro.

Los pueblos dependientes, semi-coloniales, periféricos, saqueados de biodiversidad, recursos naturales, trabajo esclavo, medio esclavo, trabajo barato; escasos de conocimiento propio, de ciencia y de tecnología, son incorporados al presente reordenamiento geopolítico de manera subordinada. También como antes, pero ahora en tiempo real y clave financiera y energética y televisada y más envilecida que de costumbre. Así como China y EE.UU. funcionan como megacorporaciones mundiales y duopolio mandante, complementario y conflictivo, los territorios marginales menos empobrecidos, lo hacen como mini-pymes. En la cadena global de valorización del capital, los tutelados desde hace tanto, realizan su aporte al desastre desarrollista en curso con sangre, enfermedades mentales, analfabetismo funcional, servicios varios, comercio asimétrico, y el fetiche de la creación de burguesías subsidiadas, como si la historia fuera lineal, unívoca, cuestión de poner el reloj a la hora y ya estamos.

Y como la crisis civilizatoria que arrancó a mediados de 2007 y no parece remontar –sino, consulten a los africanos, a los griegos, a los hondureños, a los españoles, a los argentinos, a los saharauis, a los palestinos, a los kurdos, a los paraguayos, a los tunecinos, a los haitianos, a los mexicanos, etcétera-, no ha provocado ninguna insurrección aún, en consecuencia, el capital –concentrado, deslocalizado, financiarizado y armado hasta los dientes por la deuda y la industria bélica-, venga de donde venga (¿a quién se le ocurrió que la hegemonía china es más benévola que la norteamericana?), devora y devora “a dentelladas secas y calientes”.

En suma, unas izquierdas derechizadas y unas derechas nazificadas. Unas izquierdas sin memoria ni imaginación, sin proyecto ni decoro, acariciando el mito de una suerte de socialdemocracia para pobres, pero sin colonias con qué sostenerla. Los límites del progresismo y el progreso únicamente para una minoría.

Los revolucionarios prudentes y comedidos, resignados, realistas que se nombran, a la defensiva, rabiosos y en compás de espera. Que no en compás de voluntad colectiva insubordinada y creativa. Los derechos humanos, o sea, la retaguardia, tornada en la vanguardia posible. Como si la lucha de clases  -independientemente de los aparatos populares pequeños y más grandes, los autoproclamados, los movimientismos arropados con zapatos viejos y con la extraña certeza de ser una solución y no un episodio, un momento en la recomposición de la fuerza social emancipadora- no existiera o fuera pura ideología. Como si la necesaria conducción política de los intereses de la mayoría explotada, asaltada, expoliada, endeudada, sobreviviendo al día, fuera cuento, manual, desafío y decisión prescindibles. Así la mayoría, sabiéndose explotada, asaltada, expoliada, endeudada, sobreviviendo al día, se la pasa comiendo lo que puede, recogiendo migajas de carbohidrato y programas sociales insuficientes e ineficientes. Rogando a los santos para conjurar a la muerte, comprando educación funcional, pésima asistencia sanitaria, vivienda  a cuotas de por vida, automóviles más caros que los hijos y, entonces, automóviles en vez de hijos; o bien dormitando en el transporte público o con la cabeza apoyada contra las vitrinas de las multitiendas, en la fila de los supermercados, colgando de celulares para hablar sin decir (que la comunicación virtual sólo produce relaciones virtuales, aparentes, falsificadas), consumiendo suerte en la lotería, esa gramática mágica que pueda lanzarte a una privadísima piscina aclimatada y a la renta de un paquete de acciones insignificante en el casino bursátil más próximo.

Mientras tanto, en el Chile transnacionalizado y reprimarizado –servicios financieros, cobre, litio y pinos embarcados a saco, retailer, asesorías mineras, agroindustria-, la Nueva Mayoría, hacia adentro, intenta parecer la versión posmoderna de la Unidad Popular de Allende con la bendición de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras a su reciente proyecto de reforma laboral, y hacia afuera, desesperadamente, trata de presentar la lucha centenaria del pueblo Mapuche como un acotado incidente delincuencial para no atemorizar a los capitales, procurando acelerar los planes de inversión atrasados en materia minera y energética. Siempre a costa de comunidades, agua, territorios útiles para la siembra. Y siempre a riesgo de la sublevación de localidades enteras, que ya nunca más de ambientalismo en pose cinematográfica, sino que de combate por la supervivencia, tan real como la sed, el hambre, el sitio donde morir.

El Estado de Chile abastecido de drones con dedicatoria al pueblo Mapuche que combina la guerra centenaria con el anticapitalismo y optimiza-actualizando la acción de golpear y hundirse en campo conocido. Desafiando el monopolio de la violencia estatal, ampliando la solidaridad chilena e internacional, voceando la libertad y la soberanía desde las cárceles; una vez más, quebrando la geografía de un país solamente zurcido en el discurso práctico de la milicia ocupante.

Y, claro está, los aparatos de inteligencia en competencia de cada una de las especialidades de las fuerzas armadas, los carabineros, las policías y de la propia Agencia Nacional de Inteligencia del gobierno (Anita, para los ex amigos y ex compañeros y ex hermanos).  Sin paranoia, pero con ojo que lee el editorial del poder, que todos los empeños populares independientes produzcan sus recaudos, su precaución planificada, que presten atención a los cazabobos, que se cuiden de las invitaciones, las ofertas y los cursillos provenientes de los personajes de pasado combatiente y presente mercenario. El proverbio de la inteligencia es doble: “Extermínelos antes de que crezcan y/o, extermínenlos cuando hayan crecido lo suficiente”.

Sin embargo, el terror de los dueños de todo, aunque instale cámaras, compre y forme aparatos de vigilancia contra todo lo que se mueva; ejecute leyes antiterroristas, se haga de policía política ex verde-oliva con todos los recursos a su disposición, sólo puede retardar lo inevitable y lo necesario. O lo inevitable por necesario. No es fatalismo ni determinismo históricos. Se trata de la voluntad colectiva que sistematiza la experiencia rebelde y revelada, es decir, que crea conocimiento. La fuerza social y popular en construcción que piensa-haciendo y que vuelve a pensar para depurar el hacer. Y que pensando-haciendo se multiplica, deletrea las relaciones de fuerza concretas y el estado del arte. Que pulveriza las fronteras interiores, que se internacionaliza, que reafirma su composición orgánica, de clase, con las potentes corrientes migratorias venidas de la vecindad continental y extiende su armadura hacia el género humano en lucha de todo el planeta; esa resistencia totalizada sin la cual, aunque en el 2015 se desmoronen las catedrales conocidas de la zurda, resulta cretino imaginar una sociedad humana en la naturaleza, autogobernada, sin clases sociales ni Estado, a cada cual lo que precisa para bien vivir, y de cada quien lo que mejor de sí puede ofrecer al conjunto. Esto es, ya no el trabajo asalariado, ya no el trabajo como maldición, sino que todo lo contrario: el trabajo como energía creadora, colectiva y existencialmente realizada y realizadora.

martes, 23 de diciembre de 2014

La canción del 2015 para Chile

Pase lo que pase, “no importa, sé que hay muertos que alumbran los caminos”.

Andrés Figueroa Cornejo  
 
¿Qué remedio si nos toca por pago y contingencia nacer en un paisito afilado como viento que se cuela por la cerradura, vanguardia y experimento del capitalismo caníbal, lugar donde todo lo han vuelto mercancía, cada uno para sí, delirio de corbata uniformada, paradigma del Imperio, Estado policial en forma, sociedad con cámaras de vigilancia repetidas y cuando llega a fallar una, no importa, porque ya están dentro de la cabeza de los clientes y consumidores, pauteando los sueños, normando el terror, disciplinando el miedo; saqueando a pala las piedras valiosas, los bosques, el agua, las zonas de cultivo;  enriqueciendo a un puñado con la deuda y la sobreexplotación humana?

Ni más nos cabe ser Mapuche, estudiante y trabajador atento, autoconsciente que le dicen, mujer insurrecta, cabro chico curioso, militante que sospecha de las historietas bíblicas, de los atajos, de los instituido y de las instituciones, de la dictadura del capital a la manera de la democracia representativa –lo único que carece de crédito en Chile-, el partido único bicéfalo, tal cual Usamérica, la miseria a cuotas, la cuotas diarias de la miseria.

¿Y si sabes que eres migrante en tu propia plaza, que somos africanos antiguos y repartidos, que la vida siempre y siempre está en otra parte; que somos sólo historia, genética en movimiento que muta por necesidad, relaciones sociales, voluntad colectiva y accidentes? ¿Qué es lo que ocurre, chileno/a, si un buen día y entre todos/as nos percatamos como destello que el miedo no es más que el medio que estrategia el poder para mantenernos enrielados?

En Chile, el pueblo trabajador ya no es ni proletario. ¿Qué prole posible si todos los días son más caros, si rodearse de hijos es privilegio del Opus Dei, aleta fundamentalista de los que mandan, y todos los derechos sociales se pagan con horas extras, hipotecando la hora del amor y del ocio y de la recreación y del descanso y de la convivencia?

Cuando termina el 2014, se derrumban los índices macroeconómicos, la crisis no cede, se multiplica como peste la flexibilidad laboral, la inmensa mayoría no está organizada todavía, la minoría sindicalizada se atora por una caja de mercadería y un bono simbólico para pasar la navidad y el cambio de año. En el centro de la capital de Chile hay más vendedores ambulantes que compradores abundantes, y el gobierno de turno, como la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC, gremio que agrupa al empresariado), hace vista gorda. No vaya a ser que si no los dejamos ofertar baratijas en la vereda, los repobres se conviertan en un ejército de delincuentes –monopolio intocable del sistema financiero, por favor-, y entonces las evaluadoras de riesgo nos pongan mala nota, espanten a la inversión y termine por mudarse en tumulto al Perú o a Tailandia o a Colombia o a la incertidumbre bursátil de los casinos centrales, o a los paraísos fiscales (uno distinto al que opera en Chile, claro), o se incline por apostar al loteo de la luna y de Marte, que ya el planeta se hizo chico para la concentración capitalista.

Pero el 2015 se viene fuerte y despeinado. Desobediente, insubordinado. La gente no hace más que hablar de trabajo, de lo que debe, de cambiar la carne por tallarines con salsa barata y pan con queso laminado. Mientras tanto, los jóvenes no sólo dedican los lunes a platicar sobre la cantidad récord de cervezas que bebieron y las chicas y chicos que se tiraron el fin de semana. Buena parte de ellos prueba en los hechos que la educación secundaria, técnica, superior, no es garantía de movilidad social, no es garantía de seguridad. Decepción, incertidumbre, notificación de la irracionalidad de abarrotar el territorio laboral con sobreproducción de profesiones que abaratan el precio del trabajo. El automóvil destruido antes de poder comprarlo, la habitación embargada antes de poder costearla. El mito de una clase media chilena golpeada por la precarización, la rotación laboral a velocidad lumínica, la deslocalización, los contratos indefinidos como adquisición escasa, los emprendimientos microscópicos condenados a los precios impuestos por el capital financiero, la gran minería, la agroindustria transnacional, el retailer en expansión. La transferencia de las pérdidas del capital-bestia a las mini-pequeña-medianas empresas. Una burguesía chilena de capitales combinados con Monsanto, Walmart, las mineras chinas o gringas que, como jamás antes, atraviesa fronteras y obtiene más utilidades de la explotación de humanidad y naturaleza de afuera del país que de adentro. ¿Se puede, a estas alturas del partido, hablar de afuera y de adentro? No. Ni en el almuerzo dominguero ni en medio de la economía mundializada y financiarizada. Caducaron los refugios en Internet y en las tecnologías de la telefonía celular. Aquí no nos socorre ni Pilar Sordo, ni los santos enyesados –agobiados por la sobredemanda-, ni el sálvese quien pueda.

¿Pero qué habita y sufre el rebelde? La contradicción dura de la totalidad de las relaciones sociales capitalistas versus el ímpetu de cambiarlo todo. Sólo negación acuartelada en espacios artificiales y, mal que nos pese, permeados por esa propia totalidad capitalista. En consecuencia, el 2015 también tendrá que ser el empeño lúcido de superar el aparatismo, como el movimientismo. ¿Por qué? Porque el primero no tiene cintura para rimar con la lucha de clases concreta y, por tanto, se aísla rápidamente, se vuelve secta. Y el segundo únicamente es un momento de la recomposición del pueblo organizado, episodio necesario, pero insuficiente para concursar siquiera a ser reconocido como enemigo del poder. El desafío está planteado y en curso de constitución. Su cronograma está digitado por la lucha de clases, pero –y no hay alternativa- debe preexistir  como fuerza que permanece creativamente y es capaz de soportar y trascender las coyunturas, los altibajos, la euforia y la depresión. Igual que una gesta larga que se nutre de lo mejor de cada casa. Un continente en crecimiento conflictivo, inestable, crítico y autocrítico, pero, a la vez, blindado y estratégico. Transformación y contención. A un capitalismo de vanguardia, una vanguardia popular condensada, volcánica, internacionalista, democrática por ejercicio y definición. Una fuerza y energía organizada, por lo menos, con la estatura de su enemigo. Ciencia y arte. Sistematización de la experiencia combativa de los pueblos e imaginación política en tensión.

Pero ya será 2015. Quien escribe, desconfía de los propietarios y de la propiedad desde niño. Como la mayoría, nació para amar. Su fuerte jamás ha sido la violencia. ¿Qué más querría que se disolvieran por razón y humanidad los intereses de unos pocos que se adueñan del trabajo y la biodiversidad de los muchos? En fin. La costilla izquierda de los jesuitas le modificó el ADN muy temprano. Por eso no sabe si Dios -¿cuál de todos?-, pero sí hace suyo al Cristo de los pescadores, las trabajadoras sexuales, los humillados. Excusen su contradicción flagrante.

Para mis hermanos/as, mis compañeros/as, mis amigos/as, mi familia elegida y parte de la no elegida, todos los abrazos. El 2015 será de talento y muchísimo trabajo. La libertad y la igualdad necesarias nos siguen colocando en la estacada. Vaya la ternura de este sencillo escribidor y peleador social y político. Vaya el beso, la mano, la cabeza que organiza y el corazón que ama. Y pase lo que pase, “no importa, sé que hay muertos que alumbran los caminos”.

Diciembre de 2014, bajo el solsticio de verano en el fin del sur del mundo.

jueves, 18 de diciembre de 2014

“El pueblo chileno no tiene otra alternativa que ganar”

Entrevista con Manuel Erazo Soto, estudiante de la Universidad Arcis, hijo de la rebeldía. Manuel protagonizó la irrupción a la comisión parlamentaria mientras sesionaba sobre esa institución en crisis, y encabeza el movimiento contra el alza de aranceles de la enseñanza privada. “Somos el germen que, ampliado, se llama comunismo”.

Andrés Figueroa Cornejo  

Al mediodía del 15 de diciembre de 2014, el estudiante de Antropología de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales, Arcis, Manuel Erazo Soto (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=163358), interrumpió junto a otro compañero el curso plácido y pre-navideño de la sesión de la comisión parlamentaria que dice investigar las razones de la crisis de esa institución de estudios superiores (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192582).
Manuel Erazo viene de abajo y se encumbra por convicción personal y colectiva, por lucha e iniciativa. Hijo de obrero y de madre dueña de casa  y costurera, es uno entre 5 hermanos. De su infancia, Manuel recuerda en especial “la batalla de mi familia por la subsistencia diaria, de lo que cuesta comprar un kilo de pan y pagar la electricidad. De trabajar desde los 9 años en los empaques de los supermercados. Yo vivo en una zona de la comuna de Santiago que al principio era terreno de chacras. La ‘civilización’ llegó con las instalaciones de los supermercados y del agua potable. También pasé mi niñez con mi abuelo en la villa México de la misma comuna. Mi familia es pueblo”.

-Los sociólogos que justifican la miseria y la juventud chilena apabullada por la droga, te habrían situado en el lumpen. ¿Qué explica tu conducta y consciencia de clase?

“El 2006 vi por la televisión a un grupo de dirigentes secundarios de los calificados colegios públicos emblemáticos –el Instituto Nacional, el Carmela Carvajal, etc.-, hablando de lo mal que está la educación. Yo provengo del Centro Técnico Profesional de Maipú, un establecimiento municipal donde llegan los estudiantes de secundaria expulsados de todos los colegios. Era de los que leían, con suerte, las primeras 15 páginas de los libros: un ‘flaite’ más entre tantos (http://es.wikipedia.org/wiki/Flaite). Entonces, sin militancias partidistas previas, me di cuenta de que la realidad de mis compañeros y mía era bien distinta a la de los muchachos aparecidos en la tele. Al día siguiente conversé con los chicos de mi curso sobre la urgencia de movilizarnos por lo que ocurría en el país. 48 horas después paramos las actividades regulares del liceo y asistimos por primera vez a una manifestación en el centro de Santiago. Como llegamos atrasados, nos dirigimos a las dependencias del Ministerio de Educación (MINEDUC). Ya éramos medio millar de pingüinos frente a una institución gubernamental cercada por la policía. Allí no teníamos nada que hacer, así es que marchamos por la Alameda hasta la Universidad de Santiago (USACH), a una media hora del ministerio. En el camino se fueron sumando más chicos. Cuando arribamos a la USACH nos preguntaron quién era el dirigente. Los dos mil que éramos me señalaron a mí. Le propuse a los universitarios que cortáramos la Alameda donde protestamos hasta las 9 de la noche. Ese fue mi ‘bautismo de fuego’.”

-¿Y qué pasó luego en tu liceo?

“En menos de una semana nos tomamos el colegio. Ahí aprendí a hablar, a dirigirme a la asamblea. Que en la lucha tenemos que ser los primeros en estar adelante, los primeros en llegar, los primeros en saltar la reja; el primero que se levanta y el último que se acuesta.”

“Todos podemos ser Ernesto Guevara”

-Lo que dices, me recuerda inmediatamente la poli-ética de Ernesto Guevara. ¿Qué significado tiene para ti su figura?

“Yo descubrí que Guevara es un compañero. Que está muy lejos de los mitos y los altares. Que no es un ícono inaccesible. Que está en la huelga, que toma posición ante una movilización, que entrega un volante en la calle. Todos podemos ser Guevara. Es un ser humano que lucha por la liberación del pueblo.”

La insubordinación

-¿Qué pasó y por qué interrumpieron la comisión parlamentaria en el ex Congreso Nacional (ver link al final de la entrevista)?

“En la Arcis estamos en la más absoluta incertidumbre desde abril de 2014. No sabemos si la universidad continuará o no el 2015. La rectora Elisa Neumann dice que sí, pero nadie sabe en qué condiciones. Hemos realizado alrededor de 10 manifestaciones masivas, tomas del MINEDUC, de sedes parlamentarias. En este contexto, la UDI (partido político de la derecha más fundamentalista) armó una comisión investigadora sobre las irregularidades de la Arcis. Sin embargo, nosotros consideramos que esa comisión es un show y que no está resolviendo nada, cuando la comunidad universitaria precisa de todo lo contrario.”

-¿Qué ha hecho la comisión hasta ahora?

“La comisión sólo se ha dedicado a discutir respecto de responsabilidades menores en la crisis de la institución. En su interior están pactando desde la UDI hasta la dirección del Partido Comunista chileno (PCCh), debido al caso Penta (http://es.wikipedia.org/wiki/Empresas_Penta). En consecuencia, están inhabilitados para solucionar nuestra situación. Por lo mismo, nosotros, los estudiantes, no estamos dispuestos a que se utilice a los trabajadores a cambio de dividendos electorales baratos.”

-¿Cómo  sucedió la irrupción que protagonizaste mientras sesionaba esa comisión?

“Lo primero que hicimos fue arrojar los documentos de la comisión sobre la mesa en la que se encontraban reunidos. Se levantó el diputado de derecha Felipe Kast, diciéndonos que él nos podía responder, pero lo emplazamos inmediatamente a callarse por ser ‘un payaso más de este circo’. Después la diputada de las Juventudes Comunistas (JJCC) Karol Cariola, que debió haber creído que éramos ‘de los suyos’, intervino en  ‘buena onda’, y también le pedimos que se sentara porque ella es una cómplice pasiva de la crisis de la universidad. Lo más probable, es que parte de su campaña electoral haya sido financiada por nuestras propias matrículas. Luego le tocó el turno a la diputada democratacristiana Yasna Provoste (http://es.wikipedia.org/wiki/Yasna_Provoste), ex ministra de Educación de la Concertación y que incluso resultó destituida para ejercer cargos públicos hasta el 2013 a través de una acusación constitucional por problemas de negligencias millonarias en las subvenciones estatales a los colegios. A ella le recordé que yo mismo le había manifestado en el 2006 y 2007 que yo acabaría en una universidad privada por provenir de un colegio tremendamente precarizado. Y, claro, por eso estoy en la universidad privada Arcis. Por tanto, la hice responsable directa de la situación de mis compañeros y mía. Ella me reconoció, y como los demás diputados, bajó la cabeza. Varios parlamentarios huyeron de la sala. Temblaban de miedo. Uno de ellos nos dijo que ‘esa no era la forma como los estudiantes deben manifestarse’. Esa es su forma de relacionarse, pero no es nuestra forma. Nuestra forma no es institucional. Nuestra forma es la relación cara a cara, mutua, entre iguales, y no entre una elite y el resto de la gente. En ese momento comprobamos que los políticos le tienen miedo al pueblo y a la verdad. En suma, la única respuesta sobre la crisis universitaria que sufrimos fue ser desalojados por los guardias. Rectoría ahora culpa a los estudiantes morosos de la falta de recursos. ¿Pero cómo pagar los sueldos de las autoridades sin saber qué va a suceder con nosotros el año entrante? Por eso también llamamos a los estudiantes a no pagar un peso hasta no tener certezas del porvenir de la entidad.”

-En ese instante, pero en otra sala del mismo edificio, la presidenta Bachelet le rendía un homenaje a los 25 años del triunfo electoral del golpista y democratacristiano Patricio Aylwin, y que inauguró el actual ciclo de gobiernos civiles…

“Nosotros desconocíamos la información. De saberlo, hubiéramos ingresado a esa ceremonia. Es una enorme falta de respeto homenajear a uno de los principales instigadores del golpe de Estado de 1973 contra el gobierno de la Unidad Popular.”  

La actual coordinadora contra el alza de los aranceles

-En gran parte del sistema educacional (universidades, institutos profesionales, centros de formación técnica, enseñanza primaria y secundaria) existe un aumento arbitrario de los aranceles y matrículas. ¿Tienen algún planteamiento al respecto?

“Una de las primeras cosas que hicimos fue partir con el dirigente Felipe Sánchez (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190566), a la toma estudiantil de la Escuela Moderna (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192771). Nos percatamos de que ellos viven el mismo incremento indiscriminado que la Universidad Alberto Hurtado, la Andrés Bello, la Silva Henríquez, la Central y otras. Los aumentos van desde un 6 a un 13%. Realizamos rápidamente una asamblea contra el alza el lunes 15 de diciembre donde participaron alrededor de 15 representantes de distintas casas de estudio movilizadas. Allí mismo formamos la coordinación contra el alza a través de un plan de lucha.”

-Con la reforma o sin la reforma educacional del gobierno, los problemas de la enseñanza en Chile continuarán el 2015. ¿No han pensado en la creación de algún instrumento unitario que le ofrezca mayor fuerza, estabilidad, continuidad y planificación a la lucha común del estudiantado?

“Ese es el objetivo fundamental de la coordinación desde su punto de arranque. Pero nosotros no nos estamos reuniendo con aparatos –que ya existen, por cierto, sino que consideramos que hay que dar un salto superior con el estudiante mismo que está movilizándose. Hoy la crisis es mucho más tangible y, además, tenemos más experiencia en el cuerpo.”

“Y ahora tenemos que ganar. No tenemos otra alternativa.”

-Tú eres un estudiante-trabajador, y un hijo de la particular y limitadísima democracia, o del actual formato de la dictadura del capital en Chile. ¿Cómo te imaginas la sociedad del futuro?

“Creo que las luces vienen de la mano de la realización de la solidaridad concreta que vivimos en las distintas formas de las luchas de nuestro pueblo (ambiental, Mapuche, sindical, de la disidencia sexual, contra el patriarcado, etc.), que tienen una misma raíz y que, por ejemplo, el marxismo ortodoxo no logra explicar. Hoy se están construyendo nuevas relaciones sociales (eso que Guevara llamó ‘el hombre nuevo’). Ese germen ya existe. Es preciso articularlo. Que en Chile exista un sinnúmero de colectivos anticapitalistas habla por sí solo de la necesidad de aquello nuevo que adviene. Nuestro desafío es cómo convertir a ese germen coordinado y en lucha en un proyecto ampliado de sociedad totalmente otro al dominante. Y cada uno de nosotros/as es la condensación del partido revolucionario necesario y en proceso de formación. Yo creo que ese germen que protagonizamos mientras se multiplica, se llama comunismo, porque, al decir de Salvador Allende, ‘la historia es nuestra y la hacen los pueblos’. Y ahora tenemos que ganar. No tenemos otra alternativa. Nuestro pueblo ya comprendió y la nostalgia está prohibida, como tampoco podemos recrear los antiguos instrumentos políticos de los cuales se dotó el pueblo en otras épocas.”