sábado, 18 de enero de 2014

Chile: La batalla de los trabajadores del mar

“¿Por qué me desenterraste 
del mar?”
Rafael Alberti

Andrés Figueroa Cornejo 

1. Mientras por arriba se espera el fallo oficial de la Corte de la Haya respecto de las reyertas limítrofes entre los Estados de Perú y Chile, y en una maniobra de sainete se ‘desintegra-depurándose’  el partido del presidente Piñera, Renovación Nacional, en la vida real la huelga de los trabajadores portuarios hace historia.

Sobre el dictamen internacional a favor de Perú, cuyos efectos concretos no se verán salvo en las tiras cómicas y mapas escolares, los capitales transnacionales de asentamiento chileno en plena expansión en el mercado peruano, como el pronorteamericano tratado de libre comercio Alianza del Pacífico (Chile, Perú, México, Colombia y Panamá), organizan y ponderan las reacciones de ambas cancillerías. Los más pacientes sabrán escuchar las bravatas abanderadas de rigor, y habrá algún incidente menor para ilustrar las querellas.

En cuanto al partido de gobierno, Renovación Nacional –variante aparentemente menos conservadora que la derecha militarizada (UDI)-, su desmantelamiento es un ejercicio de oportunismo y espléndida reformulación, tal cual un banco quebrado cuyos accionistas más audaces retiran los pocos papeles con algún valor que restan ante el desastre del emprendimiento. Un modelo de resiliencia y capacidad de flotación que puede seguirse por televisión abierta.

Pero la huelga portuaria es lo importante.

2. Las condiciones salariales, laborales y contractuales de los trabajadores portuarios en Chile son paradigma de una de las formas que el capitalismo emplea en la actual fase para intentar amortiguar la caída tendencial de sus utilidades a través de la intensificación de la explotación del trabajo humano en el área de las exportaciones, clave y sentido de la economía dependiente chilena.

En términos inmediatos, las demandas de los hombres de mar y de la comunidad que gira y sobrevive a su alrededor sintetizadas en la paralización de faenas que arrancaron en los puertos de San Antonio y Mejillones tienen que ver con los sistemáticos incumplimientos de las administraciones del Estado, tanto de la ex Concertación, como de la Alianza (*). La reivindicación de fondo apunta al fin del subcontratismo, la tercerización, el subempleo. Esto es,  al término de uno de los modos capilares de acumulación, concentración y reproducción capitalista a escala mundial.

Debido a lo anterior la artillería estatal, empresarial y sus extensiones representativas en el sistema de partidos políticos, se ha descargado con saña sobre el movimiento que comenzó la última semana de 2013. La represión, amenaza y hostigamiento se han manifestado a través de los cercos de la policía militarizada y la Armada,  las penas del infierno de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC, gremio empresarial) debido a las ‘pérdidas millonarias’ en materia de exportación, daño a imagen-país a la hora del examen de las evaluadoras de riesgo internacionales por ‘falta de disciplinamiento laboral’ y eventual retraso de compromisos comerciales; y el tradicional chantaje de los camioneros –peonada y carne de cañón del capital-, que dramatizan presiones de ‘solución urgente’ sobre el gobierno para que intervenga con mayor protagonismo. Naturalmente, y como si fuera poco, la lucha portuaria ha debido encarar rompehuelgas, dirigentes falsos, distorsión mediática de sus objetivos, etc.

En tanto, la solidaridad activa de sectores mineros y estudiantiles al interior del país (y solidaridad amplia de otros ámbitos del trabajo, de formaciones de DDHH del siglo XXI y de pueblo organizado), como internacional, se multiplica por minuto. Sin embargo, aún resulta insuficiente.

3. Si bien las revoluciones sociales no las hace el sindicalismo, sino que el conjunto mayoritario de los oprimidos -donde los trabajadores cumplen un rol estratégico por su situación objetiva, sentido y posibilidades de aportar a la ingobernabilidad y a la conducción política de un pueblo insurrecto-, la lucha portuaria hoy, con su solo movimiento y resistencia, construye las condiciones de la superación de la mansedumbre, resignación, fatalismo y ausencia de disposición combativa de la fuerza asalariada en Chile  e incluso de sus instituciones convencionales.

En este sentido, la incorporación subsidiada electoralmente de la dirección del PCCh a la ex Concertación (hoy, Nueva Mayoría) a cambio de vaciarse poli-éticamente, se ha expresado en la conducta del directorio de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), cuyo silencio frente al conflicto portuario descubre su funcionalidad sistémica para la contención social. Y atención, que el descrédito de la militancia bacheletista que hegemoniza el directorio de la CUT no tiene nada que ver con alguna conspiración solapada y febril del también ineficaz ‘sindicalismo rojo’. La prioridad estratégico destructiva contra los trabajadores organizados (ejecutada con venganza cerebral, criminal y luego legal) desde la madrugada de la contrarrevolución capitalista inaugurada por la dictadura militar de 1973 y profundizada durante los gobiernos civiles desde los 90’, debilitó hasta la propia posibilidad de existencia de un sindicalismo economicista tradicional.

Por ello la batalla de los portuarios marca una inflexión histórica. Y por eso los portuarios en particular son promesa de polo, eje tractor y puesta al día del nuevo sindicalismo chileno.

4. Así como los niños no salen de un repollo, los movimientos sociales no son espontáneos. Tienen historia. Y la historia de la batalla de los trabajadores portuarios ha cumplido plazos, quemado alternativas, combatido muchas veces. El pueblo trabajador del mar privatizado de Chile (cuyo lugar en el mundo es apenas un borde costero apretado contra la armadura andina) es hoy resultado y resumen de las transformaciones capitalistas llevadas a su propio límite. De allí la radicalidad de la organización portuaria, su escepticismo ante las promesas de las administradoras ejecutivas del Estado, del empresariado y del sistema político. Si bien siempre existen los peligros de la cooptación de sus liderazgos, esta vez los portuarios han tomado precauciones, adoptando la arquitectura democrática de los estudiantes secundarios y del pueblo mapuche: vocería en permanente evaluación y potencial revocabilidad. 

Las articulaciones políticas anticapitalistas no pueden restarse de semejante experiencia. De hecho es precisamente en el movimiento real que resiste y en cuyo seno están los materiales de la superación del sindicalismo de la obsecuencia, donde debe navegar la rebeldía cuando se trata del territorio del trabajo. Poniéndose a disposición y ofreciendo destrezas complementarias, compartiendo y sistematizando aprendizajes en la práctica concreta, politizándose mutuamente. Hermanándose.

También de esa reunión infatigable, auténtica y fraterna amanece la conducción política autorizada para revolucionar la vida.   


*Respecto de los antecedentes generales, contexto y aspectos del proceso que enmarcan el actual conflicto, pueden revisarse las siguientes entrevistas con dirigentes portuarios  realizadas durante los últimos 7 años: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144478,

domingo, 12 de enero de 2014

Enero 2014 en Chile: El factor portuario, las inequidades y una pérdida

Andrés Figueroa Cornejo 

1. Los principios metálicos del imperialismo dictados durante la administración de George W. Bush (2001-2009) para los países dependientes se sintetizan en la multiplicación de tratados de libre comercio donde el sur es reprimarizado y se consolida como objeto de saqueo y expoliación de naturaleza y trabajo humano barato, mientras el norte monopoliza las finanzas y el conocimiento científico y tecnológico estratégico. Así también se impone  que los territorios periféricos sancionen leyes antiterroristas para reprimir preventiva y ejemplarmente cualquier gesto popular que lastime de verdad, en potencia o imaginariamente al capital en general y a los intereses del Eº corporativo norteamericano en particular; y el establecimiento de democracias sin pueblo y de sistemas de partidos políticos funcionales al poder geopolítico central del planeta. En la actualidad  EEUU permanece conflictuado por la emergencia de China y Rusia y su competencia en mercados  comerciales y financieros tradicionalmente considerados de su propiedad. Como parte vital de la guerra económica por arriba,  EEUU apura un pacto de sangre con los Estados cruciales de la Unión Europea (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones) para enfrentar la arremetida asiática. Lo anterior se dibuja con tiza fresca en la lucha interimperialista de la repartición del mundo.

Subordinado a los principios previos -cumplidos sobreactuadamente- se explica y desenvuelve la clase hegemónica en Chile a enero de 2014.

2. Un 30 % menos que el 2012 acumuló el superávit comercial fundado sobre la exportación de minerales y otros commodities secundarios. Si bien ese guarismo se mantiene aún favorable, así como el crecimiento y los índices macroeconómicos –pese a una tendencia gradualmente descendente-, Chile es uno de los países del planeta donde la desigualdad social y asimetría en la distribución de los ingresos resulta más tangible y brutal, e incluso se manifiesta geográficamente en la organización territorial de los empobrecidos y los pocos enriquecidos, tanto en las ciudades capitales como en la provincia profunda.

Respecto de las inequidades, el  economista Marco Kremerman de la Fundación Sol afirmó que “Acá, según un sondeo, el 1% más rico concentra el 31% de los ingresos, cifra que puede verse como escandalosa si se considera el caso de Suecia, donde el número llega al 9% o en Alemania (11%). Incluso en Estados Unidos, reconocido por su alta desigualdad, este valor asciende a un 21%.”

La misma entidad informó que el promedio de los ingresos no alcanza los USD450 dólares al mes, que el 75 % de los hogares (4 personas) obtiene USD1400,  y que desde 2010, de cada 10 empleos asalariados, 7 son tercerizados.

La sobrevivencia económica de la inmensa mayoría de la gente sólo se explica por una de las dinámicas motoras de la reproducción capitalista: la deuda y la expansión y diversificación de la industria crediticia. El capitalismo tiene su primavera ganancial en el momento financiero, sorteando el momento productivo  y donde el momento comercial (intercambio) en el retailer opera como respaldo y excusa para vender deuda.

La asimetría abismal entre los magros ingresos del pueblo trabajador y sus precarias condiciones laborales respecto de la minoría enriquecida a su cuenta y espalda, sólo es el termómetro del estadio de las relaciones de fuerza entre opresores y oprimidos en la sociedad chilena. Es decir, la fotografía de la lucha de clases en un momento determinado.

Asimismo, las políticas estatales de contención social hacia la población más empobrecida a través de programas asistenciales resultan muy acotadas en relación a otras economías de la región.

Como en Chile todo es mercancía –todo en su sentido más estricto y literal-, las relaciones sociales resultantes condicionan correlativamente el acceso precario a la salud y la educación de excelencia, a los derechos sociales, a la recreación y al tiempo para la producción y consumo de bienes simbólicos. Este fenómeno redunda particularmente en el no ejercicio de la política –en términos ampliados-, la ignorancia cívica y en una de las dificultades principales para los polos anticapitalistas en sus tareas contra-hegemónicas. Junto a la eficaz usina de la alienación explotada por la minoría gran propietaria, la falta de tiempo libre de los trabajadores y los pueblos atentan contra su organización, disposición de lucha y autoconciencia de sus intereses históricos. Si para el capital el tiempo es oro, para el trabajo y los oprimidos el tiempo es uno de los requisitos de su recomposición como sujeto y promesa de protagonismo político.    

Por otro lado (de la totalidad sistémica), la uniformidad de los ingresos de la mayoría social –más allá de la segmentación aparente y balanceada por la deuda- debería colaborar objetivamente con la unidad orgánica y, por tanto, de sentido de las clases subalternas a la hora del combate social. De hecho, esa misma uniformidad obra como un facilitador  provocado contradictoriamente por la forma nacional de la acumulación y reproducción capitalista en Chile.

3. Una semana antes del fin de 2013 y todavía cuando se escribe este artículo, los trabajadores portuarios de San Antonio y Mejillones, marcando a fuego las primeras líneas de 2014, realizan una paralización de actividades, tanto contra los incumplimientos del empresariado, como contra una de las formas más eficientes de la apropiación privada del excedente producido por el trabajo: la tercerización o subcontratismo o trabajo basura.

La pelea dura de alrededor de 4 mil trabajadores de los puertos ha obtenido la adhesión y solidaridad militante de los asalariados de 9 puertos chilenos, sectores estudiantiles y organizaciones populares de todo tipo.

Si la demanda central –la superación de la precarización contractual, laboral y salarial de los trabajadores- es una reivindicación transversal para la mayoría de los asalariados del país, por causas asociadas a la coyuntura de la recomposición orgánica de la clase trabajadora, hasta el momento otras áreas del extractivismo y los servicios sólo han manifestado una solidaridad declarativa.

Sin embargo, las condiciones materiales para una huelga general están dadas. Los portuarios han ofrecido poderosa resistencia a la represión policial y política. El poder estatal y empresarial los criminaliza desde el gremio de los dueños (Confederación de la Producción y el Comercio), como desde el Ejecutivo de turno en su ocaso anunciado, empleando policía militar, rompehuelgas, falsos representantes sindicales, celda y amenaza.

El capital exagera sus pérdidas y como desde el nacimiento del movimiento obrero en Chile, acusa a los trabajadores de ‘anarquistas’ y digitados por la ‘infiltración’, como si sus demandas no fueran genuinas.

Pero lo anterior es repertorio conocido de los opresores. El dato grave es el silencio obsecuente de la dirección de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), compuesta por militantes de comités centrales y planas mayores de los partidos políticos de Nueva Mayoría (o ex Concertación más el Partido Comunista de Chile). Antes de que asuma Michelle Bachelet en marzo de 2014, la CUT revela una vez más su rol contencioso y complementario de la estrategia antipopular del capital desde el inicio de los gobiernos civiles post tiranía.

Los trabajadores portuarios, los estudiantes secundarios y universitarios, y el pueblo mapuche constituyen el movimiento real visible que contingentemente pugna contra los intereses del empresariado. Su unidad y ampliación de fuerzas sociales es posibilidad para conquistas de los oprimidos. Ningún sector puede alcanzar victorias estructurales por sí solo.

La tragedia tras este enero promisorio capitaneado por los portuarios, es la vuelta de tuerca explícita, formal, real y legal, de la dirección del Partido Comunista chileno al integrarse a Nueva Mayoría, un compuesto apoyado por el empresariado y la embajada norteamericana por su teórica capacidad de gobernabilidad, represión social probada y sin temblores y continuidad ultraliberal. Pero Nueva Mayoría no es el Frente Popular de los años 40 y 50 del siglo XX y su política nacional desarrollista y de sustitución de importaciones. Nueva Mayoría es el instrumento en crisis de representatividad del capitalismo realmente existente arriba descrito de manera apretada.


Resulta tremendamente dolorosa la pérdida de una tienda en cuya cuna se forjó una enorme franja de luchadores sociales que interpretaron, condujeron y protagonizaron episodios extraordinarios para los intereses históricos de los trabajadores y pueblos de Chile. Todavía no se ha basculado suficientemente este vuelco, impensable hace un par de décadas. Al respecto, la conducta reprochable de la dirección de la CUT ante la huelga de los portuarios es sólo un botón de muestra de las negativas repercusiones para el movimiento popular en el presente período y fase de su reestructuración. La propia realidad se encargará de hacer su diagnóstico.   

lunes, 30 de diciembre de 2013

2014: Que en Chile y sus alrededores lleguen los marcianos comunistas y libertarios para explicar, pero no para invadir


Andrés Figueroa Cornejo 

Que a 7 años del comienzo de la crisis civilizatoria del capitalismo, aún no se ha producido ningún levantamiento popular y revolucionario triunfante en el planeta.

Ello impone a la voluntad humana de cambiar la vida y propiciar el epígrafe de una sociedad post capitalista flexibilizar las tácticas, ahorrar en requerimientos y cheques en garantía para provocar la unidad de todas las fuerzas sociales cuyos intereses estén en contradicción sin remedio con el capital. Echar abajo los fetiches y las experiencias y conocimientos descontextualizados. Que la única condición de la unidad necesaria sea la independencia política respecto del Estado y la minoría que se apropia del excedente producido por la mayoría. Ampliar exponencialmente la concepción de ‘compañero’, volver a criticar las viejas críticas por muy recientes y acertadas que parezcan. Ser pueblo en lucha, terminar con la propaganda política de intranet –incomprensible para el grafólogo más perito-; hacer una lista de prioridades donde, efectivamente, al principio esté lo importante.

Amar al prójimo como a uno mismo, integrar afectiva y efectivamente a los niños y a los viejos ajenos como si fueran propios. Conducirse solidariamente y mandar a la mierda la tolerancia rancia, máscara de la indiferencia. Pensar, estudiar y actuar con épica de titanes del pueblo y lavar los platos, hacer la fila, limpiarle el culo al crío, escuchar con atención a los jardineros y carteros, exponerse permanentemente como si fuera la hora final. Apuntar al enemigo principal de la humanidad y no a quien más se ama. No confundir al colega con el capataz, ni al capataz con el dueño, ni al dueño con el verdadero dueño. Hablar sin rodeos, pero con todo respeto;  desarmarse de la amenaza, el reproche y la extorsión.

Armarse de convicción de poder, de la acumulación de saberes y luchas históricas de todos los pueblos. Compartir la memoria, politizar la memoria, recrearla como movimiento nuevo y superador. Aprender de nuestros mayores, pero con sinceridad fraterna, obligarlos a que renuncien a sus cargos vitalicios. Las mismas direcciones políticas que no pudieron conducir en Argentina la pueblada de principios de milenio y que, incomprensiblemente, siguen en las mismas direcciones políticas, reproduciendo la misma vaina, que se subordinen a las nuevas autoridades del territorio social oprimido y que entiendan de una vez que las revoluciones no tienen su edad biológica y que la monarquía y el nepotismo sólo atrasan las experiencias liberadoras. La misma cosa para Chile, Palestina, China, España y Grecia, entre otros.

Que no se olvide nadie nunca que combatimos en todos los campos, empleando todas las formas de lucha de acuerdo a las relaciones de fuerza y contexto, y que no se trata de que ‘la tortilla se vuelva’, sino del triunfo de la humanidad contra el modo de producción capitalista, la sociedad de clases y el trabajo asalariado. La mayoría de la minoría burguesa también está alienada. Por eso hay que liberarla de sus cadenas a través del ejercicio necesario de la igualdad. Por fuerza y –donde sea posible- por consenso.

Que el 2014 no perdamos tantos amados y amadas. Que lleguen los marcianos comunistas y libertarios para explicar, pero no para invadir. Que la juventud rebelde no se desangre en medio de la desesperación y el impulso mal calculado. Que nos percatemos colectivamente de que todos somos indígenas y migrantes y que todos venimos del centro de África. Que saboteemos el patriarcado y sus maldiciones cotidianas. Que la resistencia de los mancillados comience a imaginar la ofensiva de los libertadores. Que la explotación infantil y el saqueo y destrucción de la naturaleza sean mal mirados por el sentido común. Que toda resistencia, aunque amemos la paz, no se piense ni se organice sin blindaje ni retaguardia estratégica. Que de las disputas interimperialistas pasemos a las disputas entre oprimidos y opresores. Que los zapatistas y los saharauis tumben posiciones enemigas.

Que mi nombre se con-funda más con el nombre de los humillados y el egoísmo se vuelva una mala palabra y una peor conducta. Y que la celda endiablada de los prisioneros políticos se pudra, derrita o desplome.


Y que me disculpen a los que lastime por error y negligencia, petulancia o soberbia. Como tampoco quiero que el 2014 ni nunca me disculpe el enemigo de la humanidad.     

jueves, 26 de diciembre de 2013

Argentina: Oswaldo Quispe es pueblo migrante y peruano. Ollanta Humala lo persigue

“Alejarse! ¡Quedarse! ¡Volver! ¡Partir!
Toda la mecánica social cabe en estas palabras”
César Vallejo

Andrés Figueroa Cornejo 

 
1. En Argentina trabajan y luego del trabajo, viven más de 300 mil peruanos. Uno de ellos es Oswaldo Quispe. Fue detenido en Buenos Aires hace pocos días por  una exigencia de extradición del gobierno peruano. Oswaldo está casado con una mujer argentina, reside hace años en el país y cuenta con el Documento Nacional de Identidad argentino. Para esa legalización es imprescindible carecer de antecedentes penales, captura o requerimientos. Pero ahora Ollanta Humala lo quiere preso, como presos de la miseria y del programa económico antisocial impuesto por los intereses de EEUU está la mayoría de los peruanos. El país andino es el que acumula más incumplimientos de sanciones internacionales por violaciones de los DDHH en América Latina.  Como también Ollanta Humala acumula incumplimientos a sus promesas electorales en todos los ámbitos. Incluso en lo concerniente a su discurso anti-corrupción, pilar de su campaña en el 2011.

2. De hecho, Perú junto a México, Colombia y Chile forman la llamada Alianza del Pacífico, una suerte de tratado pro norteamericano de carácter financiero, comercial y geopolítico para intentar contener las dentelladas del expansionismo chino. Y no es que China sea un poder más benévolo que el imperialismo estadounidense. En la actual dinámica de la disputa de mercados por los Estados corporativos centrales (EEUU, Unión Europea, Federación Rusa, China), América Latina y el Caribe es periferia geoestratégica.
Asimismo, la eventual Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones entre Europa y EEUU, requiere el territorio humano y ecosistémico latinoamericano para alimentar sus ganancias devenidas de las transnacionales energéticas. Lo necesita para competir en mejores condiciones  con Asia y para la reproducción y concentración capitalista, y mantener su dominio inestable. Por ello los Estados hegemónicos echan mano al extractivismo de hidrocarburos mediante el ‘fracking’ o explotación vía fracturas hidráulicas. Precisan no sólo de aranceles ‘bonsái’ para hacerse de los recursos naturales, sino también la destrucción de toda normativa ambiental y laboral que encarezca sus inversiones. Para eso están en plena carrera armamentista, inaugurando la nueva versión de la Guerra Fría a través de su puesta en escena en Medio Oriente.

3. Yo sé que Oswaldo Quispe ama a su pueblo, al Perú triturado históricamente por el empobrecimiento. Lo escuchaba atentamente junto al radiocontrol mientras él colaboraba en un programa de Radio Sur, justo antes de la hora al aire y por internet que hacíamos con el chileno Félix Herrera y el uruguayo Jorge Olivera en la misma emisora independiente. También estuve con Oswaldo en una reunión en la sede Capital de la Central de Trabajadores de Argentina en una ronda de migrantes e indígenas. Oswaldo me invitó y yo fui porque su corazón y su cabeza amablemente se sincronizan cuando explican con la voz y las manos agigantadas por la explotación.  Y también fui a la reunión porque los migrantes fronterizos en Argentina enrolan las filas del trabajo en negro y buena parte es fuerza de trabajo precarizado. Es decir, pintan tanto para sujeto de derecho, como para sujeto social transformador. Todavía no, pero más adelante, sí.
Sé que hoy el presidente peruano acosa a muchos que votaron por él. Y sé que, sin pruebas, persigue a Oswaldo Quispe en Argentina.
Yo ayudé en Chile a los migrantes peruanos que hicieron la campaña de Humala. Recibimos a los dirigentes de Gana Perú en un costado de la Plaza de Armas de Santiago. Se trataba de líderes notables de la izquierda peruana concentrados en la esquina más radical del comando de campaña de Ollanta Humala. No teníamos por qué no creerle a luchadores con expedientes legendarios. Pese a tanto palo y duro, mis hermanos peruanos son gente esperanzada.
Luego vino la traición de Humala a su relato nacionalista y pop -medio inspirado en el chavismo y la Bolivia de Morales- que en poco tiempo ha convertido a Perú en una de las economías más abiertas del mundo, profundizando la desigualdad social y consolidando las claves del fujimorismo, o la forma nacional peruana de la expoliación privada y sin límites de seres humanos y naturaleza.
Oswaldo Quispe está a punto de ser extraditado desde Argentina al Perú de la justicia de opereta y las celdas de pesadilla. Sin más ataduras que mis convicciones, sé que Oswaldo es un comunicador social al servicio de los intereses de los oprimidos y su labor es un trueno liberado en mitad de la noche sorda y cerrada de Latinoamérica y Argentina y Perú y tantos nombres que distancian a mujeres y hombres similares. Somos una sola humanidad con Oswaldo. Entonces que no sea extraditado. Que la solidaridad se torne brusca y abrumadora. Que el gobierno argentino no condescienda a la administración antipopular de Ollanta Humala. Que Oswaldo Quispe sea puesto en libertad, y el camino bese nuevamente la palma dura del pie. Que se espante el miedo y la indiferencia y la crueldad y la xenofobia. Que Oswaldo Quispe siga comunicando sus ideas enrojecidas y con sentido por las radios del pueblo.
Abran esa reja mugrosa. Hay un hombre íntegro adentro.   


*Para solidarizarse con Oswaldo, hay que escribir a su defensa legal a la dirección  elnegrosoares@yahoo.com.ar    

sábado, 14 de diciembre de 2013

Argentina: De los Mártires de Chicago a los petroleros de Las Heras

Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila.”
Mariano Moreno


Andrés Figueroa Cornejo 

El 12 de diciembre de 2013, alrededor del medio día, cuatro trabajadores petroleros de Las Heras -explotación situada en la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia- fueron condenados a cadena perpetua por luchar hace 7 años contra la tercerización y el denominado “impuesto a la ganancia”.

Sí, en Argentina. No en tiranías africanas, ni en las dictaduras que asolaron a Latinoamérica entre los 60 y los 80 de la centuria pasada. Ni en el crimen sempiterno cometido contra los pueblos centroamericanos, ni en Asia dolorosa, ni en Medio Oriente. En Argentina. En la del Papa Francisco I y Messi, en la de Cortázar y las Madres de la Plaza de Mayo; en la de el novel de la Paz, Pérez Esquivel; en la del discurso oficialista con abundante excipiente de ‘titanes de los derechos humanos’. En territorio de Piazzolla y Goyeneche; de Borges y la producción científica contra las cardiopatías; la del psicoanálisis a granel y la antipsiquiatría; de José Hernández de Martín Fierro. El mismo país donde nació Guevara de la Serna; que fue llamado ‘el granero del mundo’; la Argentina, que cobijó a tanto exiliado chileno y uruguayo.

La petrolera Las Heras pertenece a YPF-Repsol. Está en medio de una comunidad de 15 mil habitantes que hace parte de Santa Cruz y cuyo gobernador, Daniel Peralta, es miembro de la coalición oficialista nacional Frente para la Victoria. 

Hace 7 años los trabajadores de Las Heras se levantaron volcánicamente contra la tercerización del empleo, por el mejoramiento de sus condiciones laborales, y en particular, contra el “impuesto a la ganancia” –u otro modo  de arrancar más excedente a los trabajadores, está vez con un disfraz de tributo legalizado-. De hecho, fueron los primeros en plantarse decididamente contra ese impuesto del todo absurdo en su forma, y totalmente gratificante para el Estado subsidiario del capital.

Hace 7 años, y en la tercera semana de los piquetes, la huelga y la resistencia de los trabajadores, fue encarcelado el vocero de los petroleros. Sus compañeros partieron a buscarlo a la alcandía. La policía, ante la pueblada, comenzó con los balazos. En ese contexto, murió en circunstancias jamás aclaradas, un uniformado apellidado Sayazo. Naturalmente, el poder culpó a los trabajadores con el fin de terminar con la huelga e imponer el orden que demanda la explotación humana en la comuna.

Primero fueron detenidos 12 trabajadores. Absolvieron a uno. Sobre las acusaciones por el policía muerto, una de las abogadas del caso, Claudia Ferrero, indicó que “no hay ninguna prueba concreta. Fueron armadas por la Brigada de Investigaciones de Santa Cruz en base a apremios y torturas, aterrorizando a toda la población en esa época y consiguiendo testimonios falsos a través de amenazas y persecuciones”.
Ramón Cortéz, José Rosales, Franco Padilla y Hugo González recibieron, sin más pruebas que las declaraciones arrancadas bajo tortura –donde para evitar los dolores sin nombre, se suele decir lo que el torturador quiere escuchar- el cautiverio ilimitado. Si en Argentina existiera la pena de muerte, se estaría frente a la versión argentina y contemporánea de los Mártires de Chicago, que con sus ejecuciones ominosas inauguraron el Día Internacional de los Trabajadores en 1886. Hace 127 años.
Los demás fueron acusados de ‘coacción agravada’ (también sin pruebas) con condenas de 5 años.
¿Por qué los trabajadores recibieron semejantes condenas?
Porque ante el ajuste estructural y antipopular en curso y que se intensificará en el corto plazo, ejecutado por el gobierno y mandatado por los organismos financieros del imperialismo norteamericano, la clase política toda –salvo los tres diputados del Frente de Izquierda de los Trabajadores, de un total de 250 parlamentarios subordinados al capital- debe con rapidez y brutalidad que no deje cabida a ambigüedades, imponer medidas ejemplares para el conjunto de los asalariados y los oprimidos castigados por la crisis económica. La inversión transnacional exige mansedumbre social, el precio más barato posible del trabajo, garantías y riesgo cero para continuar saqueando los recursos naturales del país. No es suficiente con aranceles  inexistentes o puramente simbólicos a las utilidades empresariales de Monsanto, Chevron, Barrick Gold, Bayer, Santander, Itaú, etc. Los pocos  dueños de todo –capital nativo transnacionalizado o capital transnacionalizado vestido de nativo-, quieren más. Y los inquilinos de turno de la Rosada tienen que facilitar la realización de esos intereses. De lo contrario, de no ofrecer gobernabilidad suficiente a la reproducción capitalista, calificarían como concesionaria política ineficiente y sustituible.
Porque se trata de petróleo, el recurso energético estratégico de la actual fase capitalista. Los Estados imperialistas, en particular el estadounidense, hacen guerras, matan niños, pulverizan pueblos completos por la apropiación del ‘oro negro’. Y Chevron (ex Texaco) quiero convertirse en exportador de petróleo y gas desde Argentina.
Y, por último, están las recientes insubordinaciones policiales reclamando reajustes salariales –superiores a los de los trabajadores en general-, en varias provincias, y en algunas de ellas, como Córdova, segunda provincia Argentina, aliadas con la industria del crimen organizado. Ante ello, y manifestando una debilidad alarmante para todos quienes preferimos aun las democracias burguesas a las tiranías cívico-militares (más allá de que ambas formas ocultan la dictadura del capital), el gobierno, dentro del paquete de concesiones a los uniformados o al cuerpo estatal encargado de cautelar la propiedad privada y cualquier manifestación de descontento de la mayoría oprimida, envía, además de plata, una nueva señal de tranquilidad a la policía, y por extensión obvia (César Milani, Comandante en jefe del Ejército, mediante)  al conjunto de las Fuerzas Armadas.
Desde el movimiento popular o mayoría activa, hoy las fuerzas resultan ostensiblemente insuficientes. Al respecto sólo existe una táctica posible: la unidad acelerada y generosa de todo lo que se mueve y que en su movimiento enfrenta al capital. Manteniendo la independencia de clase de los oprimidos, mucho más allá de los trabajadores organizados; fundiendo tanta bandera incomprensible; colocando los intereses históricos del pueblo siempre por delante de los ideologismos, el caudillismo y los ombligos particulares. Conquistar y recuperar los territorios sociales controlados momentáneamente por la hegemonía de los exponentes políticos del capital y de la usina del crimen. Emplazar y multiplicar las organizaciones sociales en vistas de la acción directa, las primeras pistas de poder popular. Exudar vocación unitaria y convicción de poder. Sin atajos y desarrollando militancia joven, creadora, en disposición de lucha. Se pueden ganar todas las federaciones universitarias y comisiones de delegados sindicales, pero ello, teniendo su importancia, por sí sola no crea fuerza social transformadora e insurrecta.

La estrategia es el poder y la socialización de la vida. La toma de decisiones colectivas de todo un pueblo a la hora de escribir la historia, sin desdeñar ninguna forma de lucha.  La estatura de nuestros deberes es proporcional a las medidas del enemigo y de la nueva sociedad post capitalista, que por necesidad histórica, tiene que devenir por voluntad y condiciones objetivas. Ya estamos atrasados. Entonces, sincronía y articulación pronta de la unidad.