sábado, 29 de enero de 2011

“El marxismo es el pensamiento filosófico y científico de nuestro tiempo”


Entrevista con el economista argentino Fernando Hugo Azcurra:

Por Andrés Figueroa Cornejo

Fernando Hugo Azcurra es un economista argentino que realizó estudios de postgrado en Historia Económica en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). Se desempeñó como profesor en las facultades de Ciencias Económicas y de Filosofía y Letras de la misma casa de estudios. En la actualidad se desempeña como profesor de Historia Económica en el CBC de la UBA. Ha sido académico de macroeconomía de la Universidad del Salvador, entre muchas otras actividades universitarias. También dicta un taller de postgrado sobre Marx y Sraffa en la Universidad De Luján.

Es autor de 'Democracia y proceso socialista en Argentina' (1985); 'La nueva alianza burguesa en Argentina' (1987); ‘Empresas del Estado y economía en Argentina' (1989); 'Marx y la teoría subjetiva del valor' (1993); 'Fundamentos de macroeconomía' (2003) y 'Capital y excedente' en colaboración con Alejandro Fiorito (2005) y 'Teoría macroeconómica' (2006).

De visita en Chile invitado por la agrupación política Unidad del Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores, y en las laderas cordilleranas del Valle Central, en las afueras de Santiago, Fernando Hugo Azcurra concedió la presente entrevista. El martes 11 de enero, a las 19:00 hrs. en calle Carrera 177 ofrecerá una exposición y debate sobre su última producción “Imperialismo y Socialismo” abierta a todo el público interesado.

-La mayoría de las veces se habla muy mal del marxismo…

“El marxismo como visión y concepción materialista del mundo, apuntará en algunas décadas más a los dos siglos. Es relativamente reciente desde la perspectiva del desarrollo histórico de las teorías políticas, sociológicas, filosóficas, lógicas y, sobre todo, económicas. Esto es, no estamos hablando de algo muerto, sino de algo vigente, pero no como verdad total y absoluta. Su actualidad se sostiene porque de manera permanente está dando cuenta de su validez mediante el incesante debate que suscita. Aun cuando, por supuesto, aspectos del marxismo han debido modificarse al tenor de los propios cambios que ha sufrido la sociedad burguesa.”

-Hay quienes afirman que Marx es asunto del pasado…

“En materia de ciencias sociales, no existe ninguna teoría de la sociedad que haya superado hoy, o que esté en tránsito de hacerlo, la labor realizada por Marx y que en el terreno de la teoría política y la práctica se resume en las figuras de Lenin y Gramci. No se puede afirmar que el marxismo ya pasó de moda, porque nunca estuvo de moda. El marxismo ha estado siempre presente porque está inmerso dentro de la lucha de clases de los pueblos. Su vigencia no es de carácter académico o literario, sino que surge del proceso de la realidad misma y de las transformaciones que existen en la sociedad.”

-¿Por ejemplo?

“Durante la crisis que se desató en Estados Unidos el 2008, se produjo en algunos centros académicos una especie de resurrección de Marx, buscando allí qué podía decirse para enfrentar la crisis, que, por lo demás, continúa. Y lo mismo ocurrió con Keynes. Estos dos grandes pensadores todavía son fuente de consulta porque algo hicieron que tiene permanencia. Nadie busca a un pensador que ya se considera superado”.

-Entonces, ¿qué es el marxismo?

“El marxismo es el pensamiento filosófico y científico de nuestro tiempo”.

-¿Cuál es el aspecto más relevante en la actualidad que ofrece el marxismo?

“El materialismo analítico en teoría política. Y luego, aun cuando está muy cuestionado, la teoría económica. En el primer campo no ha aparecido, ni veo en el horizonte inmediato, ninguna teoría política que pueda suministrar un conjunto de conceptos y categorías analíticas como la producida por los clásicos del marxismo. En el área económica está más objetado, no de manera total, pero sí en algunos aspectos que no dejan de ser centrales. Si yo dijera que Marx está muy cuestionado y con ciertos fundamentos bastante estrictos, en la teoría del valor, al punto que las críticas llegan a dudar sobre la existencia del valor como tal o de su naturaleza más bien como una definición o hipótesis de análisis, para parte de muchos que nos formamos en la izquierda podría resultar una suerte de sacrilegio. Sin embargo, siempre la teoría del valor estuvo cuestionada por las concepciones académicas ortodoxas. Pero una cosa es cuando se objetaba desde un punto de vista ideológico, y otra cosa es cuando, como pasa ahora, apareció, se elaboró y se difunde una teoría económica sobre la base de Quesnay y Ricardo, respetando lo que hizo Marx en algunos puntos, pero eliminando el valor del análisis de la economía burguesa. Y se hace con fundamentos técnicos y analíticos muy serios. Se podrá, como siempre, coincidir o no con ella, pero no se puede ignorar afirmando que es una cuestión puramente ideológica”.

UNA CRÍTICA PRELIMINAR A PIERO SRAFFA

-¿Quién lleva la voz cantante en los cuestionamientos mencionados?

“Desde hace unos treinta años la teoría económica de Piero Sraffa ha provocado un impacto que demolió la teoría económica marginalista dominante hacía más de un siglo, y también impactó en la teoría económica de Marx. Sraffa surge como un pensador que define un nuevo paradigma desde donde examinar el funcionamiento del proceso de reproducción del capital. Su obra se conoce como “Producción de mercancía por medio de mercancía” y se ubica de una manera altamente original y penetrante. Son 100 páginas que han provocado una revolución al interior del propio pensamiento de muchos marxistas, al punto de que es muy raro encontrar en Europa y Estados Unidos la cantidad significativa de economistas y pensadores de esta concepción que todavía sea marxista. Existe, pero es una minoría. Buena parte de los ex economistas marxistas se han convertido hoy en economistas ‘esraffianos’ porque consideran que Marx no pudo completar su obra desde una perspectiva lógica respecto de una explicación que sea coherente y consistente entre valor y precio; y que Sraffa logró explicar el funcionamiento del sistema de los precios y su distribución sin necesidad de ninguna teoría del valor.”

-¿Cuál es su opinión al respecto?

“Tengo la impresión, aún muy primaria, de que la labor que se impuso Sraffa en comparación con Marx resulta extremadamente pequeña. Marx es toda una cordillera desde el punto de vista de su obra lógica, filosófica, política y económica. En cambio Sraffa se ocupó de una pequeña montaña de esa cordillera, resolviendo el tema con una brillantez notable. Y lo hace desde una concepción analítica muy difundida entre los economistas: el pensamiento matemático. Por supuesto que el capital no escapa a tener fórmulas, definiciones, esquemas y aritméticas muy elementales. Pero Sraffa fue uno de los primeros en utilizar fórmulas matemáticas –que ni siquiera se encuentran en Ricardo y mucho menos en Adam Smith-. En este caso, el empleo de las matemáticas no es simplemente para hacer más claro el pensamiento porque se establecen relaciones cuantitativas, sino que corresponde a toda una modalidad de pensar la realidad. Mientras que Marx la piensa también en relaciones cuantitativas, pero con un mayor peso en las relaciones histórico-institucionales en el que se desenvuelve el capitalismo. Sraffa no se ocupó de ello.”

-¿Qué buscaba Sraffa?

“Hacer de la economía una ciencia natural, y si fuera posible, con un alto grado de exactitud en sus cálculos. Es decir, la economía concebida por Sraffa sería algo así como un esquema analítico que permitiría elaborar herramientas de políticas económicas estrictas, de la misma manera que un odontólogo, como decía Keynes. Él afirmaba que en algún momento la economía tendría que ser lo suficientemente desarrollada como la odontología. Ahora bien, Sraffa llevó esa idea a su punto más alto.”

-¿Cuál es su parecer en relación a esta pretensión?

“Es respetable, pero Sraffa se evade de lo que es el fundamento de la economía: los conflictos sociales. Marx, por su parte, señaló que la economía sólo puede llegar a convertirse en una ciencia positiva, en una ciencia natural, cuando únicamente atiende los conflictos de los dogmas, y se despreocupa de los fundamentos que son los conflictos reales.”

-¿Qué significa ello?

“Que se puede hacer de la economía una ciencia estricta y cercana a lo natural sólo evadiéndose de los conflictos reales de la sociedad, de los conflictos de clase y de las instituciones que están comprometidas en estas luchas. La ciencia económica es histórico-social.”

-¿Y cuándo podría utilizarse la teoría de Sraffa?

“Cuando la sociedad deje de estar dividida en clases y su conflicto sea con la apropiación mejor de la naturaleza. Pero ese método no puede usarse por intermedio de las clases sociales, cuando un sector explota al otro. Estos son los límites de la concepción sraffiana.”

LOS RIESGOS DE LA ABSTRACCIÓN

-Usted sostiene cierta cautela respecto de las generalidades para observar la realidad…

“La izquierda del mundo ha sido capacitada leyendo de los clásicos que la estructura fundamental de la sociedad burguesa existe en la contraposición entre empresarios capitalistas y trabajadores asalariados. Marx no hablaba de capital y trabajo asalariado, porque ello reemplaza con la abstracción los sujetos reales. Es cierto, la realidad se aprehende por medio de abstracciones. El problema es que, inmediatamente, las abstracciones parecen autonomizarse de su origen y entonces ocupan el lugar de los sujetos reales. Luego, cuando uno habla de capital ya no piensa inmediatamente en empresarios capitalistas, sino que en un elemento genérico. Es decir se sustantiva el concepto. Y cuando decimos trabajo asalariado hablamos también de una abstracción. Ya no pensamos inmediatamente en trabajadores de carne y hueso concretamente existentes y explotados.”

-Parece una sutileza…

“Pero es una sutileza extremadamente importante porque nos impide reemplazar los sujetos reales por sus abstracciones, aunque sean necesarias en tanto son abreviaturas mentales de lo real. Hay que procurar evitar la sustantivación de las categorías filosóficas, económicas, políticas porque este es el desliz idealista que tienen las abstracciones. Inadvertidamente tendemos a abreviar y entonces nos acostumbramos a manejarnos con abstracciones que en realidad, no son vacías, tienen un contenido empírico.”

-¿Cuáles son las abstracciones más peligrosas para quienes emprenden la lucha por transformar la sociedad desde los intereses de los trabajadores?

“Hay que comprender que el concepto de trabajo asalariado se afinca en una realidad de la lucha de clases que tiene historia. La izquierda ha sido instruida en el concepto de obrero y proletario, e inmediatamente en nuestra representación se nos aparece un proletario fabril del siglo XIX –que no es que no exista hoy-, pero pocas veces nos percatamos de que esta figura correspondió en su predominio a una etapa del desarrollo de la sociedad capitalista y de la acumulación del capital. Por eso las obras de Marx tienen el concepto de obrero y de proletario con ese contenido empírico. Sin embargo, cuando nosotros hablamos en la actualidad de trabajador, sin darnos cuenta seguimos pensando en esa figura, toda vez que la realidad ha ampliado el concepto de proletario al de trabajador asalariado, que abarca desde el obrero fabril al bancario, al educador, al de la salud, al de los servicios. Es decir, que la realidad se ha vuelto más rica que el concepto. Por eso es preciso hablar de trabajador asalariado que somos todos los que vivimos de un sueldo. Aquí los conceptos deben enriquecerse con las categorías sociológicas de estatus y rol.”

-¿Cómo así?

“El trabajador bancario considera que ocupa un estatus y desempeña un rol diferente al del obrero fabril. El obrero tiene la experiencia de la explotación sobre su pellejo mucho más evidentemente que el trabajador bancario que estima, por ejemplo, que está haciendo una carrera. Un trabajador fabril a lo sumo llegará a ser capataz. Aunque ambos sean objetivamente de la misma clase social.”

¿Qué desafíos significa lo anterior para quienes luchan por cambiar el actual orden de cosas?

“La unidad, porque el trabajador cuando se une se potencia. Por eso Marx plantea que el capital ha sido una fuerza revolucionaria en la historia de la humanidad porque derribó las barreras del feudalismo, abriendo la potencia social del trabajo. El proceso de producción y reproducción es de carácter social. No hay que pensar en el individuo aunque no hay sociedad ni producción y reproducción sin individuo. Pero cuando los individuos se unen producen relaciones y cosas que están más allá. El individuo no es solamente lo que existe sino que el resultado de relaciones mutuas, y en conjunto, crean superestructuras que a veces se autonomizan, como el Estado. Es una creación de los individuos y, sin embargo, se autonomiza y se vuelve en su contra cuando un sector de la sociedad emplea el Estado como un instrumento de sometimiento del resto. Ahora, como es una creación humana, también los hombres pueden cambiar esa entidad.”

LA HEGEMONÍA DEL CAPITAL FINANCIERO

-¿Qué es el capital?

“En general, la gente asocia al capital con el dinero, con maquinaria, con la educación para mejorar su nivel de vida. El capital se define básicamente porque de él se obtiene un beneficio y tiene, supuestamente, derechos sobre ese beneficio. El capital siempre produce una ganancia, porque todo aquello que no produzca un beneficio no es capital. No obstante, el capital necesita de trabajadores –fabriles, bancarios, comerciantes, de servicios- para producir bienes y servicios y el capital obtenga ganancias, porque sino lo invertiría. Entonces el elemento sustancial que define al capital es el trabajo asalariado. En definitiva, el capital no es una cosa. Es una relación que se da entre sectores sociales: entre propietarios del capital, de los medios de producción que funcionan como capital, frente a no propietarios de medios de producción. El propietario de los medios de producción es un no trabajador, y el trabajador es un no capital. En esta estructura asimétrica aparece el beneficio. El capital es una relación histórica específica de producción.”

-¿Qué ocurre con el ahorro de las personas?

“Yo tengo unos ahorritos producto de mi esfuerzo personal y los deposito en un banco para que me dé una tasita de interés. Entonces la gente dice que ‘tengo un capitalito’. Pero no es cierto. Ese es capitalito para el que lo toma en deuda y lo pone en el proceso de producción. Para quien lo deposita en un banco, simplemente es un consumo diferido. En realidad cuando uno mes a mes va quitando una fracción de su salario para ahorrarlo en un banco, es para consumir algo después. Como ese algo no lo puedo comprar de inmediato, debo ir reuniendo de a poco y pasado un tiempo lo compro. En la realidad económica esos ahorros del trabajador son consumo diferido, pero mientras tanto son utilizados por la red bancaria para suministrar crédito a las empresas y seguir reproduciendo el capital. En el fondo, todos quienes pueden ahorrar algo, sin saberlo ni quererlo, están ayudando a reproducir el propio capital. Cuando yo compro una botella de leche lo hago no sólo porque me quedo fuera del mercado, sino porque no puedo sobrevivir sin ella. Pero en materia bancaria, yo puedo prescindir de esa botella de leche. En buenas cuentas, el sistema financiero está absorbiendo parte del esfuerzo de la clase trabajadora para reproducir como negocio a otras empresas.”

-Usted afirma con mucha fuerza la hegemonía del capital financiero en el mundo, ¿cómo se explica?

“Primero, lo financiero son los bancos y sus pisos: el banco crediticio que se vincula a la empresas y los depositantes; el banco que se especializa en determinados créditos únicamente a empresas; el banco de inversión internacional; el banco especializado sólo en activos financieros y crea nuevos instrumentos financieros como los derivados; y el banco central que sólo trabaja con bancos. Además están las bolsas y los mercados de valores. Todo este conjunto esta correlacionado y se ha expandido de una manera tal, sobre todo en los países capitalistas más desarrollados, que las relaciones del capital financiero se han autonomizado al punto que el capital financiero está ‘montado’ sobre el viejo capitalismo comercial e industrial.”

-¿Cuándo ocurrió lo que señala?

“Hasta la Segunda Guerra Mundial todavía y de manera relativa, se podía hablar de un predominio del capital industrial donde el capital financiero era un facilitador de los negocios y las transacciones de ese capital industrial, y que la tasa de interés nunca podía estar sobre la tasa media de ganancia. Hoy eso ya no ocurre. El capital financiero se ha desarrollado tan monstruosamente y se ha autonomizado tanto, que él le dicta financieramente al capital comercial e industrial todo tipo de finales y cálculos, y le impone la obtención de un rendimiento porque ahora el capital financiero es el dueño del industrial, no como hace 50 o 100 años atrás. En la actualidad, las empresas y corporaciones se compran y se venden para ver si dan rendimiento como latas de tomates.”

-Pero antes las empresas también se compraban y vendían…

“Pero comprar o vender un pequeño taller industrial es distinto que vender corporaciones gigantescas. Es más. El capital financiero las puede descuartizar porque una rama específica de una corporación es más productiva que las otras. El capital financiero es dueño y señor de vidas, no sólo de los trabajadores y del conjunto de la sociedad, sino de los propios sectores burgueses industriales que están obligados a crear a través de sus plantillas gerenciales nuevas formas de rendimiento que le exige el capital financiero. O sea que ahora la tasa de ganancia tiene que estar acorde y rendir de acuerdo a una tasa de interés.”

LA SUPERACIÓN DEL CAPITALISMO

-¿Y qué es el socialismo después de la caída de la Unión Soviética, de lo que pasa en China?

“Ya existen experiencias históricas. Y aquí no podemos hacernos los distraídos, independientemente de los defectos y errores. Que el socialismo de la URSS, por ejemplo, haya resultado una experiencia fracasada con todas sus especificaciones históricas, no significa que el capitalismo es superior al socialismo. No es así. El capitalismo no está en condiciones de eliminar la explotación, las desigualdades, las injusticias, ni la pobreza, ni la impunidad. Si el capitalismo lograra evitar lo anterior, simplemente dejaría de ser capitalismo. De manera que aunque fracase una y mil veces cualquier experiencia socialista, eso no significa que el sistema capitalista es mejor. Significa, por el contrario, que las sociedades están buscando salir de él porque sino no habría tantas experiencias socialistas. Los trabajadores no están conformes en el capitalismo. Y ninguna sociedad desaparece a cambio de otra ‘pura’. En verdad estamos transitando el acceso a una nueva sociedad, pero como somos contemporáneos no nos damos cuenta de ello, la queremos ver inmediatamente, antes de morirnos. En el futuro se verá a la Revolución Rusa como el comienzo de la declinación del capitalismo. Y el capital y la sociedad burguesa no son eternos. Son históricos. Yo no tengo ninguna duda ni angustia existencial respecto de la superación del capitalismo.”

-Hay miradas que ligan al socialismo a un Estado centralizado…

“Si el Estado concentra los medios de producción, concentra las decisiones de producción y reproducción como un único ente resolutivo y, por tanto, como un único patrón, y el resto de la sociedad es de trabajadores asalariados, lo que hay es un intento de superación del capitalismo, pero todavía dentro de las relaciones trabajo asalariado y capital. Ahora no se trata de millones de empresarios, sino de un único monopolio económico, político y social: el Estado que decía representar a los trabajadores. En estas circunstancias, la sociedad continúa viviendo de un salario y sigue produciendo mercancías a las cuales accede mediante el ingreso salarial. Esto significa que, si las sucesivas experiencias socialistas actuales no apuntan básica y centralmente a crear las condiciones para la eliminación del trabajo asalariado, volverá a resucitar el capitalismo.”

-¿Y de que manera se supera el trabajo asalariado?

“Construyendo condiciones para el trabajo asociado. Puede haber en el proceso de tránsito propiedad pública, propiedad del Estado, combinada con empresas cooperativas en la industria de toda índole.”

-Pero continúa existiendo excedente…

“El excedente no lo inventó el capitalismo. El excedente es algo que toda sociedad produce cuando la cantidad de bienes y servicios supera el nivel de la sobrevivencia. El tema es quién se apropia del excedente y por medio de qué relaciones sociales y políticas. En el capitalismo hay plus producto, plus trabajo, y plus valor apropiado privadamente. En una sociedad socialista el excedente es producido y distribuido socialmente por los propios productores. En un sistema de trabajadores asociados se trabaja no para otro, sino para el conjunto y el mejoramiento general de la vida.”

-¿Y políticamente?

“Que exista un partido de los trabajadores en el Estado no significa su eternización allí. La experiencia del partido comunista identificado con el Estado, fue un fenómeno puramente ruso que se generalizó como si fuera una ley de la naturaleza. Lenin decía que todavía estaban en un proceso -1920- de muchas estrechecez, penurias y acoso de las bandas imperialistas que invadían el país, impidiendo su recuperación en paz. Por eso afirma que no hay que entregar el Estado porque fracasaría la revolución. Pero estamos hablando de períodos transicionales. Lenin señaló que cuando la revolución estuviera consolidada el partido debería separarse del Estado, y el Estado tendría que ser dirigido y controlado por los propios trabajadores. Entonces, en ese estadio, la nueva sociedad se parará sobre sus propios pies. Además, si el partido y el Estado van a reemplazar y sustituir a la clase trabajadora, ¿por qué la clase debería luchar por esa sociedad?”

-Si se separa el partido del Estado, ¿para qué sirve el partido en ese momento?

“Tenderá a desaparecer porque también tenderá a desaparecer el Estado.”

Enero 10 de 2011

Chile: La primera quincena ardiente de 2011

Por Andrés Figueroa Cornejo

1. Melisa Silva de 23 años y Claudia Castillo de 19 fueron asesinadas en Punta Arenas –Región de Magallanes- por un vehículo cuyo conductor, sospechosamente, todavía no es encontrado por las policías. Cuando fueron arrolladas por el carro, las muchachas batían cacerolas en el marco del paro general y protesta histórica –apenas comparable al “magallanazo” de 1984 acaecido durante una visita de Pinochet a la zona más austral de Chile y el mundo- convocada por la Asamblea Ciudadana de Magallanes que aglutina a todas las fuerzas en términos políticos y sociales, de manera transversal ante el alza arbitraria del gas de casi un 17%. La Región de Magallanes se encuentra asentada en uno de los territorios más extremos, duros e inclementes del planeta y sólo limita con la Antártica, donde Los Andes se hunden en el mar. Los 160 mil habitantes de la Región no sólo contienen una fuerte ascendencia de la colonia otrora yugoslava, sino que sus relaciones con la sociedad patagónica argentina se confunden en el fin helado del sur. Por lo demás, según el Banco Mundial, la zona sufre un 30% de carestía general superior al promedio nacional. La vida en el agreste suelo magallánico es carísima debido a su aislamiento y, a causa de las frías temperaturas, el consumo de gas de la población es como el pan y el agua. En la zona se asientan las principales reservas de petróleo y gas de Chile. Lo demás es ganado ovino, mucho después bovino, y algunas especies marinas. Por eso el anuncio del gobierno piñerista de elevar el precio del gas se liga inmediatamente a la preparación de condiciones para la privatización de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), una de las pocas industrias, junto al 27% de la propiedad del cobre, que permanece en poder del Estado. Por ello en los primeros días de 2011, el paro y la protesta se multiplicaron mediante movilizaciones que adquirieron diversas formas. Las más aguerridas estuvieron protagonizadas por los trabajadores y sus familias empobrecidas, pero abarcaron el descontento de todos los sectores del territorio. El gobierno central inventó una mesa de diálogo, y puso a un obispo como mediador. Sin embargo, contradictoriamente, también negó la posibilidad de echar pie atrás a la medida antisocial. Podrá postergarla, amortiguarla, matizarla transitoriamente para intentar detener el descontento popular. Sin embargo, Piñera está mandatado por el programa contrarrevolucionario y antipopular del imperialismo financiero y sus instituciones tutelares sintetizados en el actual contenido del Estado, a continuar la gesta ominosa iniciada por la dictadura militar y profundizada por los gobiernos civiles de la Concertación, tendiente a maximizar las ganancias de la minoría en el poder mediante la apropiación privada de la riqueza socialmente producida, el despojo de las riquezas naturales, y la privatización de industria nacionalizada. A menos, naturalmente, que el pueblo trabajador oponga combate duro de acuerdo a su organización, estatura de resistencia, ampliación y legitimidad de la justeza de su lucha presente.

Por su parte, no faltaba más, la entidad de los dueños y capataces del país, la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), a través de su presidente, Lorenzo Constanz, y luego de reunirse con el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, hizo un llamado a establecer “con urgencia” una mesa de diálogo. No vaya a ocurrir que las evaluadoras de riesgo internacionales dependientes de los capitales financieros acunados en los Estados imperialistas bajen la notas de Chile como país “confiable” y con la paz y mansedumbre socialmente necesarias para las inversiones transnacionales.

2. De acuerdo a la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), el 2010 las exportaciones de Chile alcanzaron más de 69 mil millones de dólares. Casi 40 mil millones de dólares correspondieron a cobre (monto que no considera todos los minerales valiosísimos que se extraen y sacan del país como trozos de roca no refinados en Chile), consolidando el patrón mono exportador, extractivista y negación de la diversificación industrial que gobierna la economía del país, volviéndolo extraordinariamente vulnerable y dependiente de la demanda de los mercados asiáticos. El resto fue celulosa, vino y fruta fresca. Las ganancias provenientes del metal rojo y sus estratégicos componentes minerales simplemente saqueados, terminan por reciclarse por medio de instrumentos y activos financieros y bursátiles, que son los que finalmente determinan su movimiento y precio.

Por su lado, el oficial Instituto Nacional de Estadísticas (INE), informó que en los primeros 9 meses del gobierno de Sebastián Piñera, se han “creado” 385 mil nuevos empleos a escala nacional. Sin embargo, más de 200 mil se explican por trabajo a cuenta propia, es decir, trabajo informal sin acceso a seguridad social de ninguna especie, y apenas 25 mil puestos de trabajo con contrato y previsión social (industria especulativa de las AFP’s). Lo demás es mal trabajo, subempleo y tercerización. En buenas cuentas, se amplia el trabajo asalariado en las peores condiciones posibles, irresponsabilizando al Estado del carácter estructuralmente precario, rotativo e inseguro del empleo.

Pero las malas noticias no se detienen aquí. En los días venideros el pasaje del transporte público de la Región Metropolitana, el Transantiago, aumentará a más de un dólar y el metro de la Capital, aun más. Toda vez que el combustible podría aumentar 40 pesos el litro, por efecto del incremento del precio internacional del petróleo, lo que a su vez, encarecería todas las mercancías, mientras los salarios se mantienen intactos hace mucho tiempo, y un porcentaje ascendente de trabajadores llega a fin de mes en virtud del crédito de consumo fácil y el subsecuente sobreendeudamiento.

El 40% de la propiedad estatal del sistema eléctrico asociado a la producción eléctrica de la industria del cobre (ex Edelnor), mientras tanto, en los próximos días será transado en la Bolsa de Comercio de Santiago por un valor estimado de mil millones de dólares que, de acuerdo al discurso gubernamental, serán reinvertidos en Codelco. Es como vender la visión para comprar un par de gafas.

3. Por arriba, políticamente, para dicha de la UDI y su fe de imponer para las presidenciales al actual ministro de Educación, Joaquín Lavín, fue revocado el único ex democratacristiano del Ejecutivo y que estaba a la cabeza de la cartera de Defensa, Jaime Ravinet, por sostener ante las cámaras, sin percatarse de ello el pobre, que la instalación del puente mecano sobre el río Biobío –una de las zonas más devastadas por el maremoto-terremoto de febrero de 2010- “vale callampa” (callampa=verga). Formalmente, Piñera cuestionó la gestión de Ravinet por la licitación del Ejército para comprar una casa de un millón de dólares al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Cristian Le Dantec. Es el primer ministro que cae durante la actual administración, mientras la prensa de ultraderecha reivindica el éxito de Lavín en el aumento de los puntajes de la prueba de admisión de las universidades para estudiar carreras pedagógicas. Este punto es una de las medidas de Lavín para el supuesto mejoramiento de la calidad de la enseñanza en Chile, junto a la conversión de lo que queda de educación municipalizada dependiente del Estado en verdaderas empresas productoras de trabajadores obsecuentes y funcionales a la organización del trabajo ordenada por el capital y sus empresarios.

En tanto, tras la Junta Nacional democratacristiana, su Consejo Nacional quedó compuesto en más de un 70% de nuevos integrantes, muy allegados al conservador presidente de esa tienda, Ignacio Walker. Siguiendo los pasos de la UDI, la DC se quiere lavar la cara sin atractivo y en crisis con rostros jóvenes que representan los mismos objetivos de clase y similares políticas de un partido que es una especie de Renovación Nacional (tienda propiedad de Piñera) que en el pasado basculaba la política del país y decía reflejar el sentir de los sectores medios, pero que hoy se despeña a vista y presencia de quién guste.

4. Un nuevo incidente de la historia de la vergüenza histórica y antisoberanista, la protagonizó el chileno y socialista Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ubicando a Venezuela en el banquillo de los acusados y amenazando a la República Bolivariana de aplicarle la denominada "Carta Democrática" para excluirla de ese foro internacional, igual como hace casi medio siglo lo hicieran con Cuba. De peones del imperialismo norteamericano en Chile hay para exportar.

Enero 14 de 2011

Chile. Piñera: la caída



Por Andrés Figueroa Cornejo

1. La política es relaciones de fuerza e intereses de clase. Fuerza e intereses. Condensación de la economía, consenso y fuerza. La decisión del gobierno piñerista de imponer la Ley de Seguridad Interior del Estado –creada el segundo año de la dictadura militar (1975)- en la Región de Magallanes debido a la “guerra del gas” puede ser la mejor manera de intentar apagar el fuego con combustible. Bachelet amenazó con aplicarla en su administración. Lo que sí hizo fue emplear la tiránica Ley Antiterrorista contra los luchadores mapuche.


La Ley de Seguridad Interior del Estado, parte sustantiva de la Doctrina de Seguridad Nacional o empleo de las fuerzas armadas y carabineros ya no contra un enemigo externo sino contra los trabajadores y el pueblo en movimiento y lucha, en su letra d) artículo 6 resume el contenido de su concreción contra “los que inciten, promuevan o fomenten o de hecho y por cualquier medio, destruyan, inutilicen o impidan el libre acceso a puentes, calles, caminos u otros bienes de uso público o semejantes”. El anuncio lo realizó el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, después de que juraran los nuevos ministros en el marco de la peor crisis del gobierno de la derecha tradicional, cuando todavía no cumple un año. Al mismo tiempo, los representantes regionales de la Confederación de la Producción y el Comercio (gremio patronal), abandonaron la Asamblea Ciudadana de Magallanes. Es decir, luego de 6 días de paro general contra el alza de casi un 17% del precio del gas para la población de la región más austral del mundo, la Asamblea, como resulta histórico, al no cejar en su demanda, pierde transversalidad de clase, y se convierte en puro pueblo trabajador más algunos políticos muy oportunos que allí tienen su clientela. Todo en un día, en un solo acto. Se impone la Ley de Seguridad Interior del Estado mientras los empresarios ceden rápidamente a una propuesta absolutamente insuficiente para el pueblo trabajador del territorio extremo. El obispo de Magallanes dijo que es “lamentable la decisión del gobierno. Sorprende y será perjudicial para la gente de Magallanes”. Y se está hablando del sacerdote encomendado para dialogar entre las partes en pugna.

El 16 de enero la Central de Trabajadores de la provincia de Magallanes escribió al ministro del Interior, Hinzpeter, que “Tiene usted razón, en el resto del país se paga hasta 8 veces más por el m3 de gas……..pero cuente la historiacompleta, el gas residual que consume la zona central, es un gas IMPORTADO, conocido como Gas Natural Licuado (GNL), el cual debió pasar por un proceso de licuefacción, para pasarlo de su estado gaseoso a líquido y, así poder ser transportado en buques. Una vez recibido debe ser reprocesado para devolverlo a su estado gaseoso en
una PLANTA construida hace poco tiempo por ENAP e inyectarlo en las líneas matrices de distribución, por lo tanto, ESE GAS CUESTA 10 VECES MÁS que el que nosotros producimos en NUESTRA REGIÓN. Así que no somosuna región pobre…aahhhh, eso es, estos infelices supuestamente tiene plata, así que quitémoselas, no podemos aceptar que existan trabajadores que vivan bien, ¿verdad? ¿Por qué la empresa productora de metanol (la transnacional Methanex) paga menos que nosotros por el m3? POR QUÉ EL ESTADO LA SUBSIDIA. ¿Dónde quedan ahí los valores de mercado? Auméntenle el precio a $ 100/m3 o ciérrenles la llave y tenemos gas para rato”.

Por otra parte, la Coordinadora Sindical Minera, Metalúrgica y de la Energía, que agrupa a más de 100 mil trabajadores de empresas como CODELCO, ENAP y de la minería Privada, señalaron el 17 de enero que no descartan que sus organizaciones se unan a la paralización anunciada por trabajadores del petróleo, sino se logra llegar a una solución al conflicto en Magallanes.

Al ser una zona muy aislada y que sufre todo el año las inclemencias polares, el costo de la vida es el más caro del país. Un kilo de tomates vale lo mismo que una caja de tomates en el resto de Chile. El territorio es inhóspito, salvo en las ciudades y pueblos, donde habitan 160 mil personas en total, en una zona continental que tiene una superficie de 132.033,5 km² donde vive casi la totalidad de la población. Los trabajadores tienen demandas y proponen soluciones. Pero el capital ordena con implacablemente sus privilegios. El choque entre las relaciones de producción, su apropiación privada versus su carácter social ampliado, dice con claridad de mediodía que sobran los capitalistas. El tema entonces, es un asunto de fuerzas y del tipo de conducción del movimiento social. Lo cierto, preliminarmente, es que ha comenzado a detenerse por fin el reflujo del movimiento popular y, por otra parte y más coyunturalmente, se ha iniciado la caída de Piñera. Ello, sin embargo, no significa un proceso pre revolucionario, una huelga general en todo el país, una eventual insurrección generalizada, las condiciones para el derrumbe del imperio de la minoría hegemónica y financiera y los grandes propietarios, y la victoria de los intereses históricos de los trabajadores y el pueblo. Pero aunque terminara en los próximos días en una mesa de negociación el paro magallánico, incluso no obteniendo todas las reivindicaciones, ya empieza la recomposición, ora veloz, ora más lenta, pero indeclinable del pueblo como sujeto que levanta cabeza luego de largos años de letanía y mala siesta.

2. Producto del paro general en Magallanes y aprovechando el retiro del ministro de Defensa (Ravinet, único ex concertacionista en una cartera de la derecha tradicional), Sebastián Piñera realizó una vuelta de tuerca en su gabinete, colocando a uno de los ideólogos principales de Renovación Nacional en Defensa, Andrés Allamand, para que “modernice las FFAA” y atemorice o disuada al gobierno peruano en sus reivindicaciones (Chile después de Colombia, es el que más gasta en el área militar de América Latina); a la ultraderechista Evelyn Matthei (hija del último general del aire durante la dictadura, Fernando Matthei) en el Ministerio del Trabajo (!); al más popular ministro, según las encuestas, Lawrence Golborne, en Energía y Minería para enfrentar la crisis magallánica; y al tecnócrata Pedro Errázuriz en Transportes con el fin de que corrija el ineficiente, conflictivo e impopular sistema del Transantiago.

¿Qué ha ocurrido? Que finalmente, ante la irrupción actual y eventual de los sectores populares, Piñera clausuró su proyecto de gobierno empresarial con mando único (él mismo), “abrió el abanico”, colocando en vitrina a su ex archirival, la UDI Evelyn Matthei en una de las carteras que se avizoran como más conflictivas y duras durante el presente año ante un código laboral inútil para los trabajadores y la generalización del mal trabajo y peor salario, entre otras maldiciones reales y legales. Por otra, Allamand es uno de los políticos que siempre le ha hecho sombra en el sector al actual presidente. ¿Se le considerará entrar al ruedo de los posibles candidatos presidenciales junto con el bi ministro Golborne? ¿Y Matthei opacará la figura del pre candidato de la UDI para el 2013, el ministro de Educación, Joaquín Lavín? ¿O Piñera busca democratizar las responsabilidades políticas ante un eventual desastre electoral? En la mirada corta, el sello tecno-empresarial del Ejecutivo desaparece y es reemplazado por políticos profesionales de la derecha tradicional. Se acabó su sueño megalómano. Como se viene la temporada dura por abajo, Piñera procura blindar al gobierno con monstruos a los que no les tiembla la mano. Asimismo, el presidente pretende colectivizar las decisiones políticas a costa de su “estilo” original, “don” de gerente solitario y de su propio protagonismo. De paso, se libra de los ataques al interior de la Coalición por el Cambio. En este caso, en tanto cede, pierde y cae.

3. Resulta altamente probable que el paro general de Magallanes y el movimiento social que amanece sean capitalizados por Bachelet en las próximas elecciones presidenciales. Si pudiera tomarse una instantánea de lo que ocurre y se le agregara la variable elecciones, la Coalición por el Cambio simplemente, pierde. Y Bachelet, al igual que en el caso de Piñera, no gana, sino que su contrincante pierde.

¿Qué ocurre con el archipiélago de fuerzas anticapitalistas y de la propia organización de los trabajadores? En la instantánea sólo les quedaría poner el cuerpo, para variar, mientras otros o los mismos, se quedan con el Ejecutivo. Qué decir del Parlamento. No obstante, si se echa a correr la película, más allá de la pura fotografía, resta paño que cortar.

Por abajo, ya existe una coordinadora que reúne a dirigentes de sectores ligados al cobre, la metalurgia, la energía. Está dando sus primeros pasos. Asimismo y en paralelo, otra reunión se prepara en otras áreas de la economía como los portuarios, bancarios, el Transantiago, servicios, para muy pronto. En algún momento no lejano deben, por estatura histórica y a pesar de sus rencillas minúsculas a ojos del pueblo, reunirse, confundirse, pensarse, crear el nuevo instrumento de lucha de los trabajadores de acuerdo a las nuevas coordenadas determinadas por la presente organización del trabajo. La CUT de Arturo Martínez, tal cual está, es parte del problema del pueblo trabajador y no de la solución. Ya existen las condiciones para su superación. Aquí la voluntad unitaria, la inteligencia y la audacia juegan un rol nuclear. Los modos del sindicalismo chileno deben adecuarse a un renovado ciclo de luchas, con otros personajes, que los que están o se marchan demasiado lento, no son útiles para este tránsito. Ya hicieron lo que pudieron, en el caso mejor. Pero las cosas han cambiado por arriba y por abajo.

¿Qué debe hacer el anticapitalismo en territorio chileno ante el nuevo escenario? Desde noviembre de 2010 algunas agrupaciones político-sociales reunidas en el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores resolvieron la táctica de colaborar con la construcción de las condiciones para el paro general. Sus tareas son básicamente dos: apoyar y facilitar la articulación de la unidad de los trabajadores y los pueblos, y constituirse en una poderosa herramienta de propaganda (en su sentido más amplio y fuerte) al respecto. Ningún grupo político-social que se proponga estratégicamente la creación futura de una sociedad no capitalista es actualmente un “partido en forma”. Son más bien, núcleos de la nueva conducción política que debe resultar del propio movimiento social y la lucha de clases. Como desde hace tanto y tanto, la contradicción esencial no es Coalición por el Cambio versus Concertación, ambos rostros matizados de un mismo proyecto de la clase en el poder, sino barbarie capitalista o socialismo. Pero quedan muchos tramos todavía para formar la alternativa política que represente los intereses y las fuerzas sociales del pueblo trabajador. La crisis que comenzó con Piñera y que continuará, es una amenaza y una oportunidad. Y sólo quedan tres años para las próximas elecciones en un país donde la máquina del olvido tiene poderes psico-mágicos. La caída de Piñera ha sido más rápida de lo esperado. Resultaría una nueva desgracia y tiempo perdido, luchar y hasta ofrendar vidas como recientemente en Magallanes para que volvieran los que estaban, como si ellos no tuvieran nada que ver con la mala vida de las grandes mayorías, las privatizaciones y las pérdidas de los derechos sociales elementales. Querrán lavarse la cara, aventurar nuevos actores que, en definitiva, representan los mismos intereses de la minoría. No resultaría extraño que el Pentágono prefiriera a una Concertación con un PC descafeinado en su interior, pero capaz de amortiguar más efectivamente los conflictos sociales que la derecha tradicional, sin tocar la tendencia del imperialismo del capital financiero de profundizar un Chile cada vez más dependiente en todo ámbito, con una minoría transnacionalizada cada vez más concentrada, y la desigualdad de espanto que sufren los de abajo. Son tres años y Piñera no es el único problema. Sólo tres años.

Enero 17 de 2011