martes, 14 de noviembre de 2017

Chile. Trabajadores de principal corporación del gas están movilizados y al borde de la huelga

Andrés Figueroa Cornejo  

Desde el 3 de octubre de 2017, el Sindicato Interempresa de los Trabajadores del Gas está en negociación colectiva con el grupo económico Pérez-Cruz. Sin embargo, la compañía rechaza las demandas de los trabajadores quienes se encuentran en pie de movilización y eventual huelga.
Después de más de un mes de negociación colectiva, los trabajadores del gas en Chile sólo han obtenido negativas a sus demandas por parte de la principal firma de los servicios gasíferos del país andino, empresas Gasco.
La presidenta del sindicato, Solange Bustos, afirmó que “la administración de la corporación Gasco, cuyos propietarios son el grupo económico Pérez-Cruz, hasta la fecha, no está dispuesta a otorgar ningún incremento salarial, ni de los beneficios contemplados en los convenios colectivos vigentes”.
Solange añadió que “la empresa ha objetado la negociación colectiva reglada, utilizando una interpretación caprichosa de la reforma laboral. La compañía intenta que los trabajadores renunciemos al derecho a huelga, única arma con la que contamos para mejorar nuestra vida.”
-¿De qué manera lo ha hecho la empresa?
“Presentando reclamaciones e impugnaciones a la Dirección regional y nacional del Trabajo.”
-¿Y cómo les ha ido?
“En ambas instancias del Estado la estrategia de la empresa fue rechazada porque sus argumentos contradicen la legislación actual. De hecho, el sentido de la reforma laboral es ampliar la negociación colectiva reglada, y garantizar el derecho a huelga.”
-La empresa perdió en la Dirección del Trabajo…
“Sí, pero se resiste a reconocer su error, y apeló a los tribunales del Trabajo en contra de la dirección del Trabajo.”
Las demandas
Respecto de las reivindicaciones centrales de los trabajadores, el secretario del sindicato, Mario Tapia, indicó que “estamos exigiendo un incremento sustantivo de los salarios; el aumento de los beneficios ligados a nuestra calidad de vida; y los llamados ‘puntos de cierre’ que tienen que ver con el plazo de duración del contrato colectivo y el bono de término de conflicto”.
Finalmente, el directorio sindical agregó que “los trabajadores están atentos al proceso de negociación y su voluntad explícita ha planteado la eventualidad de la huelga si es que la empresa continúa manteniendo la negativa a nuestras demandas”.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Chile. Prólogo al libro Canción de Entresiglos del revolucionario Guillermo Rodríguez

Andrés Figueroa Cornejo

Aquí me quedo  
¿Quieres saber cómo se agrupan los átomos rebeldes? La libertad y su legión. La convicción, la idea en acción y con sentido, la trama profunda e insurgente. La dinámica amorosa abriéndose brecha en medio de la noche. Las traiciones y sus ejecutores; la ejecución brillante contra los traidores.
Canción de Entresiglos es un guión cinematográfico, un fresco de época, una narración prendida del realismo social, una novela de tesis e historicidad relampagueante, la escalada esperanzadora y el espanto y los fuegos.
Como existe la literatura de los pocos que mandan, también existe la letra dura y la centella de las y los tantos convocados a desintegrar la infamia. Toda opresión organiza su desenlace. Toda opresión en Chile y más allá, adquiere formas nuevas, y formas nuevas adquiere su resistencia y promesa de superación.
Las palabras reunidas por Guillermo Rodríguez toman fuerte el corazón y la cabeza hermana de su corazón. Le hablan a usted, a los de antes que no se han ido, a quienes enhebran tercamente y ahora lo único que ofrece sentido al amor, a la vida y a la muerte: el combate viejo frente a la sumisión.
No se trata sólo de un relato de historias cruzadas que convergen rítmicamente; de un libro de preguntas actualizadas o respuestas redescubiertas. Si la verdad es la realidad y la realidad es dialéctica y concreta, entonces Canción de Entresiglos es una versión realista, verdadera, de las y los protagonistas sin nombre que, como un destello en las sombras, sabotean el orden del poder. Con incertidumbre, dudas que arden, críticas y autocríticas. ¿Puede ser de otro modo desde que la primera persona, esa conciencia remota de la humanidad en la noche de los tiempos se plantó inéditamente frente al primer amo de la comunidad y balbuceó un No?
El último medio siglo de Chile, de pueblos combinados, de mestizaje, transita mediante personajes sometidos a transformaciones dolorosas y felices, complejas, abruptas, cruciales.
Ante todo, la mujer. Independientemente de su generación, la mujer. Espuma y armadura; sabiduría y audacia; vanguardia, cumbre y regazo. Decisiva y decidora. Palabra y acto. Potencia práctica resuelta en libertadora.
Sin embargo, en las páginas venideras no hay caricaturas. No existen estereotipos ni maquetas. Los acontecimientos funcionan justificando plenamente las acciones de los personajes, y los personajes se conducen estructurando coherentemente los acontecimientos. Adoptando la forma de una obra musical clásica, los movimientos del relato están formulados secuencialmente como Preludio, Tocata, Intermezzo, Sonata y Fuga. A ratos parece una trama fílmica, la propuesta óptima para un largometraje.
Quien no esté familiarizado con el mundo de la historia reciente de la izquierda chilena, es posible que pierda algunos guiños directos respecto de hechos y sujetos provenientes de la realidad política. Guillermo Rodríguez no es únicamente un conocedor y actor exhaustivo de la política chilena, y en particular, de la izquierda revolucionaria, sus rupturas, interdictos, debacles, patologías y valores. Sabe bien del comportamiento de la minoría enemiga de los intereses organizados de los pueblos. Esto es, sabe muy bien que el poder es capaz de recurrir a todos los medios a su alcance, precautoriamente o como reacción ante las iniciativas populares, para intentar aniquilar a la disidencia consecuente o latente. Aquí se funde realidad y ficción de manera pedagógica. Las lecciones son claras para las y los luchadores sociales: jamás subestimar al enemigo y, a la vez, en los asuntos de este mundo no hay destino, determinismos de ninguna especie, ni fórmulas, ni imposibles. Asimismo, y venido de la propia historia política chilena, no será la cuadratura institucional impuesta por la opresión el lugar privilegiado donde los pueblos librarán sus luchas estratégicas. Pero ello no significa la condena de los empeños insurrectos a una suerte de resistencia eterna.
Junto a la convicción antipatriarcal, el ecosocialismo, el internacionalismo de los de abajo, la crítica al relato posmoderno y a los manuales atemporales de cómo hacer revoluciones; la novela integra virtuosamente la voluntad independentista del pueblo nación mapuche.
Una obra que ofrece preguntas es mucho más actual y eficaz que otra que arriesga las mismas respuestas que no nos han permitido emanciparnos.
Ante la transformación del ser en tener, y del tener en parecer; ante la espectacularización de la mercancía y su topografía y ordenamiento monumentalizado, ante las nuevas y las viejas formas de la alienación y del disciplinamiento social, la novela de Guillermo postula un ‘otro lugar’; un tiempo-espacio donde la lucha social y sus individualidades sí, efectivamente, le salen al paso a la continuidad pasiva de la reproducción de las relaciones sociales capitalistas.
Frente al miedo a la libertad anclada en la república del silencio mediante las estrategias del poder producidas premeditadamente por la falsa consciencia, por la comodidad del embotamiento fatalista y contemplativo, por la naturalización incuestionable del enlace amo / esclavo, Canción de Entresiglos rebate, recrea las posibilidades de su derrumbe, nos dice en distintos momentos que la vida está en otra parte.
Contra toda ilusión, el relato no fetichiza a la juventud como el sujeto puro y exclusivo que superará las opresiones realmente existentes. Las generaciones diversas se condicionan mutuamente para la transformación necesaria. La hebra contradictoria de la historia se desenvuelve, colaborándose tras un objetivo que demanda el concurso del devenir ampliado de todo un pueblo.
Aquí me quedo. Con las y los de abajo y sus intereses reprimidos por los pocos que mandan. Con las debilidades nuestras y con nuestras luces. Con la incertidumbre y las preguntas por resolver en la práctica que se vuelve teoría y nuevamente práctica. Aquí me quedo. En la risa con sentido y en el dolor profundo que el combate cotidiano frente al capital provoca que un día sea distinto que el otro. Aquí me quedo. Tan lejos de la institucionalidad y sus ficciones, y tan cerca de la promesa de la creación de las fuerzas propias blindadas con proyecto y proyección, con ejército rebelde, mestizo y popular, con la imaginación política que jamás se resigna a un orden de cosas cuyos límites ya muestran hace tanto su dentadura podrida e inhumana y que hoy por hoy, sin exageraciones apocalípticas, amenaza por segundo la supervivencia de las especies y del planeta.
En la foto, Guillermo Rodríguez, gentileza de Marucela Ramírez.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Chile. Por la libertad de Mauricio Hernández Norambuena: Las armas de la solidaridad

Andrés Figueroa Cornejo

“Nadie que haya aliviado el peso de sus semejantes habrá fracasado en este mundo”.
Charles Dickens

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y Sociales reúne a distintas organizaciones del territorio popular organizado. No se trata de una entidad uniforme políticamente. De ahí su riqueza, amplitud y potencias.

En el marco de la campaña por la Vida y la Libertad del ex combatiente antifascista chileno y ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Mauricio Hernández Norambuena, prisionero desde hace más de 15 años en Brasil en una cárcel de alta seguridad y bajo un régimen especialmente cruel de sometimiento penal, se pronunciaron diversas entidades que hoy conforman la Coordinadora de DDHH y Sociales.

“Él tiene el derecho de pedir y nosotros tenemos la obligación de apoyarlo”

Alicia Lira es la Presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados/as Políticos/as de Chile (AFEP). Mientras se derrumbaba la tarde en Santiago de Chile señaló que “como mujer que resistió la dictadura y como dirigente de DDHH no puedo quedarme al margen de exigir, ya sea la extradición de Mauricio al país u otra fórmula que termine con el calvario que sufre en Brasil. Más todavía, cuando nosotros vemos en nuestro país la impunidad existente en materia de DDHH y el trato privilegiado que reciben los victimarios de crímenes de lesa humanidad. Adherimos a todas las demandas que considera la campaña por la libertad de Mauricio. En la dictadura nosotras vivimos lo duro que era viajar a ver a nuestros familiares presos políticos que estaban en regiones. Aquí estamos frente al daño psicológico y moral tanto de Mauricio como de su familia. Él tiene el derecho de pedir y nosotros tenemos la obligación, como resistentes de una dictadura cívico-militar y dirigentes de DDHH, de apoyarlo.”

-No es un misterio para nadie que tú votarás en las próximas elecciones por el candidato presidencial de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier. ¿Cuál debería ser su posición explícita respecto de la impunidad y del caso de Mauricio Hernández?

“Nosotros le exigimos al candidato de la Nueva Mayoría que asuma las demandas históricas de nuestro país. Aquí no llegamos a la democracia con un lápiz y un papel como algunos quieren hacer creer a la sociedad. Aquí existió una resistencia que adoptó todas las formas de lucha. Por eso durante la dictadura la Asamblea de la Civilidad (componenda del llamado “centro político”) marginó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y al Partido Comunista (PC), y con la venia de EEUU, pactó esta democracia con la derecha y la dictadura. Y por eso hoy le exigimos a Alejandro Guillier que se pronuncie positivamente sobre el caso de Mauricio y sobre los compañeros que aún están en el destierro por luchar en contra de la tiranía.”

“A los 7 u 8 días de estar en la cárcel incomunicado, yo creo que estuve casi al borde de la locura”

Ángel Sanhueza pertenece a la Corporación Memoria Borgoño. Afirmó que “Nosotros tuvimos compañeros del MIR que vivieron la misma situación que Mauricio en Brasil hace cerca de 20 años atrás, y logramos que fueran trasladados a cumplir sus condenas en Chile. Hoy están en libertad”.

-¿Por qué crees que Mauricio, no?

“Tenemos la sensación de que en Chile existe una suerte de ‘mano negra’ que impide que una situación similar pueda ocurrir en el caso de Mauricio. Es extraño que durante más de 15 años, y considerando que actualmente participa del gobierno de Bachelet el Partido Comunista (tienda donde militó originalmente Mauricio), no se haya hecho nada para cambiar las condiciones del compañero.”

Por otra parte, Pablo Ruiz es miembro del Observatorio Internacional por el Cierre de La Escuela de Las Américas del Ejército de los Estados Unidos (SOA Watch).

-¿Qué hace tu formación en Chile?

“En el país la entidad consiste en una coordinación de diversas organizaciones de DDHH, donde destaca la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), que desde hace alrededor de una década realizamos acciones con el fin de que Chile abandone el entrenamiento de militares en La Escuela de Las Américas. Hemos hablado con varios ministros de Defensa, pero ningún gobierno ha tenido interés de retirar a los cadetes de la Escuela Militar, oficiales, soldados de bajo rango y hasta generales de allí. Tanto los aparatos de Inteligencia de la Dictadura militar (DINA, CNI), como los uniformados de las administraciones civiles continúan bajo el influjo ideológico directo de los intereses de Estados Unidos. Colombia, México, Perú y los principales aliados políticos de EEUU, no sólo hacen negocios, sino que también mantienen la misma complicidad militar. Ahora bien, La Escuela de Las Américas es uno de los tantos brazos injerencistas de Estados Unidos. El Fuerte Aguayo fue financiado por el Comando Sur. Allí se estableció un centro de entrenamiento supuestamente ‘para la paz’ en el 2012. Antiguamente el argumento que empleaba el Estado para recibir asesoría estadounidense fue ‘el comunismo’, ‘la subversión’. Hoy los pretextos son la ‘lucha contra el narcotráfico’, ‘las misiones de paz’, las catástrofes naturales. De hecho, en julio de este año en Chile hubo una nueva conferencia de ejércitos americanos donde Estados Unidos hizo de cabecera. A propósito de la Conferencia, se hicieron ejercicios de comando en Paraguay, otros que denunció el presidente Evo Morales en Bolivia, y de marines en las costas chilenas. Existe una serie de entrenamientos y de ejercicios militares de los cuales nuestro país sigue participando. Desde los DDHH, nosotros sabemos que históricamente EEUU no es un garante de ellos. Por un lado, EEUU dice que está comprometido con los DDHH, pero en la realidad, prácticamente no ha firmado ninguno de los tratados del ámbito en la OEA; no ha firmado el Estatuto de Roma; mantiene Guantánamo; y continúa ejerciendo y fomentando la tortura. Y ‘el terrorismo’ para los EEUU son los movimientos sociales, la gente que lucha por los cambios.”

-Hace poco ustedes denunciaron que Chile es el segundo país que recepciona mayor “apoyo” militar de EEUU en Latinoamérica.

“Después de Colombia que tiene convenios y asistencia militar de los EEUU, con nueve bases en su territorio, y donde ya conocemos los niveles de violencia estatal en contra de los liderazgos sociales en esa nación. Entonces, que los militares partan a ‘aprender’ a La Escuela de Las Américas no ha significado ningún avance en materia de DDHH. Por el contrario.”

-El monopolio de las armas es parte orgánica del Estado capitalista en Chile.

“Si bien ahora mismo en Chile los militares no participan directamente en la resolución de los conflictos sociales, obviamente que si tuviéramos un cambio político importante que favoreciera a nuestro pueblo, los militares darían un nuevo golpe de Estado. Las Fuerzas Armadas siguen siendo los garantes del sistema socio-económico imperante.”

-Ustedes ya tienen experiencias solidarias con Mauricio en el cuerpo…

“Cuando todavía era presidente de Brasil Lula, él hizo una visita a Chile, y nosotros organizamos una protesta en la población Joao Goulart, donde le realizamos un homenaje al ex presidente brasileño cuyo gobierno fue víctima del golpe de Estado de 1964. Los terrenos de esa población fueron precisamente donados por Joao Goulart. Y allá fue Lula da Silva. Hicimos la manifestación por la libertad de Mauricio, y nos llevaron presos a todos.

Yo considero que uno de los peores errores de los gobiernos de Lula y de Dilma Rousseff fue no colocar un freno a los sectores conservadores, tanto en el mundo militar, como en la clase política. Ese sector es el que con más saña ha querido a Mauricio destruido. La misma cosa pasa en Chile. Bachelet, a pesar de ser la presidenta, se muere de miedo ante las FFAA. Podría haber destituido al Director de Carabineros por la escandalosa corrupción que hay en esa institución. Lo mismo podría hacer con el General Oviedo. Sin embargo, tanto en Brasil como en Chile, los presidentes se han contenido de usar todas sus prerrogativas para solucionar los graves problemas que sufre el pueblo. Y en el caso del PT brasileño, donde Dilma incluso estuvo presa en dictadura, podrían, por lo menos, haber expulsado a Mauricio y en general, mejorado las condiciones carcelarias. La inmensa mayoría de quienes están presos en Brasil son pobres.”

-¿Y Mauricio?

“Mauricio fue un luchador en contra de la dictadura militar. En Europa a nuestros compañeros en el exilio les dieron protección, visa, trabajo, los consideran héroes, porque allá saben qué fue el nazi-fascismo. Y Pinochet representó lo peor de la humanidad. Pero en Brasil y otros lugares ha sido difícil ese reconocimiento. Mauricio, independientemente de que la gente esté o no de acuerdo con él, debe tener condiciones carcelarias humanas. Él ha sido torturado por más de 15 años con un régimen especial de aislamiento prolongado. Yo mismo estuve durante 20 días incomunicado en la cárcel por razones políticas. El presidio con incomunicación está considerado como un acto de tortura. Y afecta psicológicamente. Para mí fue muy duro. A los 7 u 8 días, yo creo que estuve casi al borde de la locura. Perdí la noción del tiempo. Traté de inventarme una rutina para sobrevivir. Cuando me llevaban al baño me robé pedazos de periódicos. En la pared escribí un listado de canciones. Fue horrible.

Sobre Mauricio, el Estado de Chile no ha hecho nada. Y eso da rabia, porque el gobierno, por un lado muestra condescendencia con los criminales de la dictadura, y por otro aplica represalias en contra de los luchadores sociales. Hay que recordar que existen personas que aún sufren el exilio, que se encuentran en la clandestinidad. Yo creo que cualquier gobierno debiera hacer lo humanamente posible para que a los ciudadanos, en cualquier lugar del mundo que estén presos, por lo menos les sean respetados sus derechos humanos. En el caso de Mauricio, lo más natural es que el gobierno interviniera y que Brasil lo expulsara hacia Chile, si es que no se puede conseguir su libertad.”

“¿15 años por un secuestro, cuando incluso por un intento de homicidio las penas son menores? No se entiende.”

Melisa de la organización Raíces de Resistencia explicó que su colectivo “en sus inicios se organizó con varios colombianos en torno a la importancia de los Acuerdos de Paz firmados en La Habana entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Una paz que debe ser con derechos, con justicia social, con reparación a las víctimas del conflicto, etc. Con los años se nos agregó gente de España y un hermano mapuche. Paulatinamente hemos comenzado a trabajar sobre el tema de los migrantes que vienen a Chile. Y con los migrantes económicos, a esos que les toca trabajar más duro.”

-¿Cómo observan lo que sucede con Mauricio Hernández?

“En Colombia nos ocurre algo parecido con Simón Trinidad, uno de los comandantes de las FARC que está recluido y totalmente aislado en una cárcel de EEUU a la que fue extraditado con cargos de narcotráfico que nunca se le han podido probar. Simón Trinidad fue hecho prisionero por la retención involuntaria de tres empresarios contratistas, pero que ya se sabe que eran agentes de Inteligencia de Estados Unidos. Las retenciones tenían la finalidad de financiar a la insurgencia.

Eso sí, acá en Chile tiene aristas distintas. Mucha gente ve como “terroristas” a quienes lucharon contra la dictadura, sin entender las causas políticas de las acciones que emprendieron. Mira tú, que el actual gobierno de Colombia, que es de derecha, aun así logró sacar un acuerdo con la insurgencia de las FARC, y con un reconocimiento de lucha armada histórica. Al respecto, acá es más complejo porque no existe ese reconocimiento por parte de Estado chileno con las luchas del FPMR y del MIR. Por eso veo más complicado el caso del compañero Mauricio Hernández. Aquí el Estado no da cuenta de los contextos que provocaron la resistencia armada en la dictadura. Creo que Mauricio mínimamente debiera tener los mismos beneficios carcelarios. ¿15 años por un secuestro, cuando incluso por un intento de homicidio las penas son menores? No se entiende.”

Patricio Véjar es miembro de la Comunidad Ecuménica Martin Luther King, “una comunidad cristiana que trabaja el tema de los DDHH en un sentido muy amplio. Somos parte del Foro del Derecho a la Educación; de la campaña Yo No Quiero Transgénicos; de Chile Mejor sin TLC; etc.”

-¿Qué consideración tienen de la situación de Mauricio?

“Entendemos que la justicia nunca es venganza. Nos parece que los sistemas judiciales de América Latina se preocupan más de la sentencia que de la justicia. En consecuencia, que Mauricio viva en su país de nacimiento es un derecho legítimo que demandar. De hecho, está contemplado en todos los tratados internacionales al respecto. Por lo menos Mauricio debiera estar en una cárcel chilena, cerca de sus raíces y de su familia. Todos los derechos humanos están basados en la dignidad del ser humano, toda vez que en general los sistemas carcelarios buscan el aniquilamiento y la desintegración de la persona. Por eso estamos por la libertad de Mauricio.”

Por su lado, Pablo Villagra, parte de la agrupación Hij@s indicó que “hemos seguido largamente la situación injusta en que se encuentra el compañero Mauricio. Como también estamos enterados de que su estado de ánimo no afloja y ha enfrentado dignamente la prisión. Una prisión que entendemos como mucho peor que en otras partes del mundo. De tal modo que apoyamos que rápidamente sea cambiado del régimen carcelario que padece. Ese es el primer paso para garantizar la vida del compañero.”

El pasado 23 de octubre, los familiares y solidarios/as con la libertad de Mauricio fueron hasta La Moneda a exigir un pronunciamiento de la presidenta Michelle Bachelet que resuelva favorablemente la causa del ex luchador antifascista cautivo en Brasil. Se le hizo entrega de una carta al respecto. Todavía esperamos.


lunes, 9 de octubre de 2017

Nación Mapuche / Chile. Violenta represión sufre marcha por la Resistencia Indígena en Santiago

Andrés Figueroa Cornejo  


Este año el gobierno determinó que el día del inicio de la invasión colonialista en contra del que luego sería el continente latinoamericano, no se conmemore el 12 de octubre sino que el lunes 9, tres días antes que en la realidad histórica. En consecuencia, el lunes 9 fue declarado feriado o asueto y el 12 será un día cualquiera.

Sin embargo, y volviéndose una sola manifestación a propósito del medio siglo desde el asesinato de Ernesto Che Guevara en Bolivia, el 9 de octubre diversas agrupaciones mapuche y no mapuche, solidarias con la causa de los pueblos indígenas, convocaron a una marcha por la arteria principal de la metrópolis chilena que logró reunir a alrededor de 10 mil personas.

Las razones de la protesta que arrancó al mediodía en el ombligo de Santiago, la Plaza Italia, de acuerdo a los propios convocantes, están en que “La represión desatada del Estado chileno sigue articulando montajes en contra de nuestras dignas Comunidades en Resistencia y contra nuestros Presos Políticos Mapuche. Hoy son más de treinta los hermanos y hermanas que enfrentan la persecución judicial tras las rejas (…) Los gobiernos de Chile y Argentina se articulan para frenar las justas reivindicaciones mapuche y nuestra histórica lucha como un solo pueblo a ambos lados de la cordillera. La mafia estatal se coordina con sus diversas instituciones para proteger las inversiones de latifundistas, empresas forestales y otras multinacionales capitalistas que explotan y depredan nuestro territorio y recursos naturales, afectando la armonía con la mapuñuke y también el futuro y derecho de nuestros hijos a crecer en nuestro Wallmapuche. La ley “antiterrorista” heredada de la dictadura de Pinochet y perfeccionada por la Concertación y Nueva mayoría sólo persigue a opositores, luchadores sociales y principalmente a Comuneros Mapuche”.

La represión

Como es costumbre en la dictadura capitalista chilena, la masiva marcha por la resistencia mapuche y de otros pueblos originarios, fue violentamente reprimida con carros lanza-aguas cuya composición contiene químicos que queman la piel y las vías respiratorias; lacrimógenas antimotines igualmente dañinas; detenciones por doquier y palizas de las Fueras Especiales de Carabineros. Al cierre de esta nota, aún se desconocía el número de personas apresadas. Lo cierto es que en su enorme mayoría se trata de jóvenes.

Si la marcha partió hacia el sector poniente de la ciudad, siempre por la Alameda, de manera compacta y pacífica, la represión policial se encargó de ir fracturando y disolviendo la protesta durante su trayectoria. La violencia uniformada impidió que se realizará el acto central de los organizadores en el bandejón de la Alameda a la altura de la estación República del metro subterráneo.

Tras la opresión

Las causas profundas del despojo territorial, el extractivismo o acumulación originaria incesante, el racismo, la expoliación y sobre explotación, entre otras maldiciones, provienen de las relaciones sociales capitalistas. Chile, históricamente, ha sido gobernado por una oligarquía dependiente de los Estados centrales del capital. Al colonialismo español, le siguió el inglés y luego el estadounidense. En las últimas décadas, el capital chino también juega un papel cada vez más relevante, posible de testear en la balanza de pagos. Mucho después viene la Unión Europea. El entramado entre los grandes grupos económicos nativos con las grandes corporaciones transnacionales y sus Estados han convertido a Chile, salvo breves períodos (como el de la Unidad Popular de Allende), en una simple y subordinada economía primario extractivista y exportadora. Las mercancías de mayor valor agregado, como las tecnologías, siempre han sido importadas, incluso como capital constante para la precaria y casi inexistente industria productiva local. De hecho, la pobre industria productiva está asociada a la exportación de las mercancías salidas directamente del extractivismo (agro, minería, pesca, entre otras), cuyos precios y movimiento están determinados por la especulación de los denominados mercados internacionales, u oligopolios planetarios.

Ocurre que la resistencia de los pueblos indígenas y del Mapuche, en particular, está ligada a una cosmogonía y desenvolvimiento que se contradice inmediatamente con la ideología de la modernidad y del liberalismo. La ficción del progreso infinito y el fetiche de la ganancia chocan con las relaciones de vida indígenas fundadas en un vínculo armonioso con la naturaleza, no destructivo. De allí la represión estatal ante las distintas formas de resistencia y lucha mapuche y de otras comunidades originarias. La acumulación capitalista de los Estados corporativos y empresariales que ordenan contradictoriamente la competencia y guerras intercapitalistas globales, no puede tolerar ni la menor insumisión ante el saqueo de las materias primas que demandan sus propios complejos productivos.

La resistencia mapuche no hace más que colocar al desnudo la crisis civilizatoria de la reproducción capitalista, su ideología o falsa conciencia. Ese combate que se inició hace más de 500 años, en la actualidad obstruye el movimiento interno del capital. Una vez más, los grandes ausentes son las y los trabajadores y sus fuerzas sociales aliadas en la guerra social entre opresores y oprimidos. La conquista de la independencia y la libertad de los pueblos indígenas en resistencia, supone la independencia de los grupos sociales subalternos chilenos, esto es, del conjunto de las opresiones. El Estado capitalista chileno tiene una dentadura implacable, y ningún grupo social por sí solo podrá echarlo abajo solitariamente.

Ya sería una gran cosa que las y los chilenos que sobreviven de la venta de su fuerza de trabajo, al menos comenzaran a luchar por el aumento del salario, como línea condensada del conjunto de derechos sociales inexistentes y por alcanzar. Y que las múltiples iniciativas de organización popular cuyo horizonte de sentido es definida como anticapitalista y socialista radical, organizaran puntos de confluencia concretos, mientras, a la vez y en la práctica, crearan las estrategias urgentes en contra de la alienación y el disciplinamiento social, enemigo principal de la llamada “toma de conciencia” de la inmensa mayoría oprimida.

Frente a la lucha por la superación de las relaciones capitalistas, las y los chilenos tienen un ejemplo precioso en la resistencia e incluso en aspectos sustantivos del proyecto de sociedad que subyace en las batallas históricas que hoy mismo ofrece el segmento social en resistencia de la liberación colectiva mapuche.

martes, 5 de septiembre de 2017

Chile. ¿Por qué el 10 de septiembre hay que marchar del cementerio al centro de Santiago?

Andrés Figueroa Cornejo  



1. Para quienes persiguen cambiar la vida y el actual orden de cosas, la memoria no puede monumentalizarse ni agotarse en una simple evocación nostálgica. Para las y los insumisos, la memoria es historicidad actualizada. Que no museo, que presente y futuro.
Por eso marchar desde el centro de Santiago de Chile hasta el cementerio general para conmemorar a las y los luchadores sociales que cayeron desde el 11 de septiembre de 1973 hasta hoy mismo, constituye una mera puesta en escena de lo que fue. Es un momento necesario, pero insuficiente.

(Y quienes cayeron por la libertad desde el 11 de septiembre de 1973 hasta ahora mismo, son reflejo disruptivo de los que cayeron mucho antes, en los pliegues relampagueantes de la historia de los pueblos en lucha. La desobediencia de los oprimidos es un resultado histórico, movimiento real en alza, momentos cruciales y rompientes de la normalidad sistémica. Ensayos del porvenir.)

2. Los ritos son tan importantes que es preciso modificarlos según el aquí y el ahora. En cambio, marchar desde el cementerio general hasta el centro de Santiago, esto es, desde la memoria hasta el lugar donde simbólicamente se condensa “lo público”, “lo de todos”, es un ejercicio que sí completa el circuito con sentido de la voluntad transformadora, tanto de los que cayeron y que con nosotros van, como de los que enfrentan las actuales opresiones con el objetivo de superarlas. De lo contrario, la marcha habitual al cementerio general se vuelve un simple espectáculo de repertorio inofensivo. El espectáculo de la caminata del derrotado. El fetiche anti-histórico de la fatalidad quieta, fija. La reiteración incesante de la muerte. Pura impotencia.

Pero los pueblos no van tras la muerte. Son en latencia la promesa de la nueva vida o de la vida por fin socializada.

¿Dónde quiere la oligarquía chilena a la disidencia social más resuelta? En el cementerio. ¿Y cuál es su terror callado o explícito? Que los plebeyos, los humillados y ofendidos, se hagan del poder político y terminen con su dictadura centenaria. El amo sólo tiene sentido cuando existe el esclavo. Ante la liberación del esclavo, se desmorona la condición del amo. Asimismo, el amo, en medio de su derrumbe, por fin comprenderá que ya liberado el esclavo, el mismo amo se libera. En ese momento “no se da vuelta la tortilla” (lo que equivaldría a mantener las mismas relaciones de poder con los sujetos invertidos nada más). La emancipación del esclavo asalariado o sometido al gran capital, jamás puede ser un acto de venganza. Tiene que ser un proceso libertario de todo el género humano. Libre el esclavo, entonces el amo se disuelve en la angustia de su propia libertad desnuda.

3. La lucha histórica entre opresores y oprimidos se ofrece sobre todo en el campo simbólico y cultural, de acuerdo a las relaciones de fuerza concretas y específicas que trazan la actual fase de dominación en Chile. Las y los oprimidos, las y los comunes, a diferencia de los opresores, bajo las relaciones sociales capitalistas, no pueden alcanzar el poder desde la hegemonía de su propio desenvolvimiento económico hasta llegar a destronar paulatinamente a la minoría mandante, sino que sólo puede realizarse desde la consciencia práctica de su devenir emancipatorio. Por eso la creación de estrategias populares en contra de las sofisticadas relaciones de alienación y de disciplinamiento social está a la orden del día. Y los fenómenos ligados a la alienación y al disciplinamiento social no se limitan únicamente a la población en general. Lo realmente grave es que se reproducen entre quienes se autodenominan desde progresistas hasta revolucionarios. Por ejemplo, el patriarcado, el autoritarismo, formas solapadas o abiertas de racismo y discriminación, se practican ampliamente entre las izquierdas institucionales y no institucionales. En consecuencia, el combate cotidiano en contra de la alienación individual y social debe enfrentarse antes que en ningún otro sitio, en los activos organizados que persiguen la superación de dominio del capital, la explotación y súper-explotación humana y la destrucción suicida de la biodiversidad. También los sujetos rebeldes deben llegar a ser libres. La humanidad colonizada multidimensionalmente por la ideología del capital no puede contener en sí misma las huellas de una civilización nueva.

4. Aunque parezca apenas un gesto, marchar desde el cementerio hasta el centro de Santiago, en realidad es una de las tantas formas de ir saboteando lo establecido desde y por los pocos de arriba. Esos pocos, ya lo sabemos, nos quieren lo más lejos posible del sitio que resume lo público y lo político. El Estado capitalista chileno, uno de los más hábiles del continente, únicamente quiere clientes, consumidores, usuarios, y operadores funcionales a sus intereses. No es ningún problema para el régimen prevalente que la minoría activa de vez en cuando espectacularice su calendario de derrotas, la cual, a su vez, se corresponde al calendario de las victorias del opresor.
Por eso el 11 de septiembre (este año, el domingo 10 de septiembre) hay que marchar de la memoria al poder, del cementerio al centro cívico de Santiago. No por capricho ni irrespeto. Sino que para ir rompiendo en el ámbito simbólico y de la consciencia de la propia rebeldía, la exclusividad oligárquica de la política.

Por los derechos sociales y populares de las y los trabajadores asalariados y de los auto-explotados; de las mujeres, de los indígenas, de los migrantes, de la disidencia sexual, de los jóvenes sin porvenir y de los viejos-jóvenes, de los empobrecidos, de los ambientalistas, de los colectivos de DDHH, de los intelectuales que producen conocimientos desde los intereses de los de abajo, de los adoloridos, enfermos y esperanzados, de los cristianos de la opción por los pobres, de los desesperados y de los felices en la alegría desafiante de toda la vida que nos queda por imaginar y crear.  

@PeriodistaFigue