domingo, 19 de enero de 2020

Chile. 18-O: Hacia la unidad ardiente de quienes luchan

Andrés Figueroa Cornejo 
“Nuestra participación en la lucha del pueblo no se limita a los derechos sobre la educación, sino que a todos los derechos humanos y sociales que no existen aquí. Cuando comenzamos a saltar los torniquetes del Metro de Santiago, Chile cambió rotundamente”, afirmaron los voceros de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, ACES, Ayelén Salgado y Víctor Chanfreau, en el marco del acto político, social y cultural que organizó el Comité de Recuperación del Cuartel Borgoño, ex lugar de exterminio y tortura durante la tiranía pinochetista, el pasado 18 de enero de 2020.
Los jóvenes de la ACES enfatizaron que “Abrazamos las luchas anteriores de nuestro pueblo, mientras que desde el 18 de octubre de 2019 se ha expresado el descrédito profundo y multitudinario respecto de la institucionalidad y todas sus formas. Por eso estamos involucrados en las prácticas deliberantes del pueblo a través de nuestra actuación en las asambleas territoriales. Nosotros sabemos dónde debemos estar: junto a las y los populares, en la calle, muy lejos de la institucionalidad opresora”.
“No dejaremos de ser oprimidos hasta que no destruyamos al opresor que habita en nosotros”
En la ocasión, uno de los dirigentes de la toma de terreno Violeta Parra de la comuna metropolitana de Cerro Navia, Juan Caripán, dijo que “estamos en hora de definiciones, en horas de la unidad de todas y todos quienes están en lucha. Por nuestra parte, somos cientos de familias que desde hace cuatro meses permanecemos resistiendo en una zona donde el 70 por ciento de la población se ha levantado sobre tomas de terreno. Se trata de un territorio humano empobrecido que históricamente proviene de la migración campo-ciudad, y que fue y es desplazado a la periferia capitalina”, y agregó que “la toma Violeta Parra la estamos construyendo a contrapelo del negocio inmobiliario ligado a la administración municipal. A diario nos debatimos entre intereses económicos y políticos, y la demanda de vivienda de los pobres. Son cuatro meses de enfrentar y repeler los intereses político-electorales que sistemáticamente intentan ingresar a la toma. Hemos tenido que expulsar dirigentes que comerciaban con la miseria de hermanos migrantes haitianos. Lo mismo hemos hecho con los narcotraficantes. Somos parte de ese pueblo que perdió el miedo”.
-¿Y cuál es el desafío principal?
“La transformación de nuestras propias consciencias. El proceso de deconstruir, de desarmar el llamado sentido común del opresor que se reproduce en nuestras ideas y conductas, es la labor más dura y que, seguro, nos tomará más tiempo. No dejaremos de ser oprimidos hasta que no destruyamos al opresor que habita en nosotros. La formación de la lealtad colectiva a la independencia política de nuestros propios intereses como clase popular, es la lucha más demandante.”
“Las conquistas del pueblo se han ofrecido por fuera de la institucionalidad”
Asimismo, el abogado del Comité de Defensa del Pueblo Hermanos Vergara Toledo, Nicolás Toro, indicó que “en materia represiva, desde el 18 de octubre nos ha tocado encarar una conducta policial y de las Fuerzas Armadas que no es nueva, salvo por su masividad. Hemos constatado una explosión cuantitativa enorme de violaciones de los Derechos Humanos. Pero, por ejemplo, el empleo estatal de la tortura contra los estudiantes, ya era una realidad en el levantamiento de 2011. Ni qué decir de lo que ocurre con el pueblo nación mapuche a partir de los 90 del siglo XX en adelante. Desde el 18-O, hoy existen más de mil demandas de violaciones de los DDHH cometidas por agentes del Estado con la complicidad del gobierno de Piñera, el cual, en vez de limitar esas transgresiones, las alienta. No se explica de otro modo la declaración de guerra de Piñera y la aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional contra la movilización social. Ya son alrededor de 400 personas con daños oculares, una cantidad proporcionalmente mayor a las cometidas durante los 17 años de dictadura cívico militar. Ello constituye un hecho inédito en nuestra historia. Mutadas las policías a través del tiempo, podemos verificar el escalamiento de la violencia aplicada contra el derecho a la protesta. De semejante situación, nosotros responsabilizamos al conjunto del Ejecutivo, en la cabeza de Sebastián Piñera, y a los altos mandos policiales y militares del país”.
-No sólo muerte, secuestros, violaciones, amputaciones oculares han marcado la contingencia…
“Sí. Un fenómeno nuevo es la prisión política. Hablamos de más de 2.500 personas que están o han pasado por las cárceles, violándose todos sus derechos humanos. La calle 14 de la penitenciaría Santiago 1, concentra la mayor cantidad de prisioneros políticos del país, y más de la mitad de los recluidos ni siquiera tiene cargos en su contra. Debido a ello, creamos la Coordinadora 18 de Octubre por la Libertad de lxs Prisionerxs Políticxs. Donde nos invitan, solicitamos que las asambleas territoriales incorporen la demanda de la libertad de nuestros protegidos. Esto es, exigimos la libertad inmediata de los detenidos y su reconocimiento como prisioneros políticos.
Desde 1957, bajo el gobierno filo-fascista de Carlos Ibáñez del Campo, fundador también de Carabineros de Chile, se creó la Ley de Seguridad del Estado con el fin de contar con atribuciones extraordinarias para reprimir las movilizaciones populares de entonces, movilizaciones que, en muchos casos, también fueron gatilladas por el alza del precio del transporte colectivo.”
El jurista Nicolás Toro manifestó que “el Poder Judicial está haciendo parte de la misma política represiva de las policías y del Estado en general frente a las protestas. La inmensa mayoría de los casos de prisión política y cautelar deberían haberse derivado a que los acusados vivieran el proceso en sus casas. Pero ocurre todo lo contrario. La conducta arbitraria y antisocial de la justicia, además es uno de los aspectos del “acuerdo” de todo el sistema político pactado el 15 de noviembre de 2019”, y sumó que “debe quedar muy claro que las conquistas del pueblo en general, y en materia de prisión política en particular, se han ofrecido por fuera de la institucionalidad. El rol que cumplimos los abogados es completamente insuficiente, sin la movilización social, activa y de combate. Todo movimiento popular que abandona a sus presos políticos pierde su contenido ético”.
“Las y los luchadores de hoy son nuestros hijos y nietos”
Finalmente, Fermín Montes, legendario combatiente internacionalista de los tiempos de Ernesto Guevara, mientras portaba uno de los escudos anti-municiones policiales que caracteriza a las y los jóvenes de la Primera Línea, señaló que “he tenido el privilegio de conocer a los actuales luchadores. Sus principios y aspiraciones son las mismas de quienes hemos batallado toda la vida contra la opresión. En este espacio de memoria, el ex Cuartel Borgoño, existe un proyecto político superador del capitalismo que debe enriquecerse y discutirse sin miedo. Y ese proyecto político liberador recoge las antiguas luchas de nuestros pueblos y las de hoy. No son antagónicas. Por el contrario. Son continuidad necesaria para la construcción de un camino coherente con la historia concreta de la rebeldía”, y añadió que “Es cierto, Piñera apenas llega a un 6 por ciento de aprobación según las encuestas, pero eso no es lo importante. Lo importante es no perder de vista que los intereses de clase del gobierno de ultra derecha cuentan con un Estado que tiene el monopolio de las armas. Las fuerzas del pueblo se restablecen mediante la reflexión y la práctica colectiva, y enfrentando la tarea de organizarnos tanto en los territorios, como sectorialmente. Volviéndonos uno con las y los compañeros jóvenes, que hoy son nuestros hijos y nietos. Y no olvidando jamás que la emancipación popular y su proyección de victoria es, en un primer momento, continental y latinoamericano”.

lunes, 6 de enero de 2020

Chile. Toma de terreno Violeta Parra: “Somos resultado de la negación estatal del derecho a la vivienda”


Andrés Figueroa Cornejo 
Entrevista con el dirigente de la ocupación del terreno ubicada en la comuna capitalina de Cerro Navia, Juan Caripán.
“La toma se llama Violeta Parra porque es un nombre representativo de la cultura popular y cercano a las familias de la zona. Violeta Parra vivió en Barrancas, cerca de donde se encuentra la toma”, explica Juan Caripán, dirigente de la toma de terreno que inició en septiembre de 2019 y que “está compuesta principalmente por familias de la zona poniente de la Región Metropolitana que colindan con la comuna de Cerro Navia, como Pudahuel, Renca, Lo Prado”.
Juan recuerda que llegaron a ocupar el terreno con 20 carpas. “El objetivo fue evitar riesgo de pérdida y que el daño fuera mínimo para las familias y cumplir con los plazos legales que nos permitieran convertirnos en toma de terreno y comenzar a construir”, informa el dirigente y añade que “Hoy tenemos ocupadas las 6 hectáreas del terreno con unas 300 familias viviendo en mediaguas (viviendas provisorias de madera), en sitios trazados de 10 por 7,30 metros de largo, que permiten construcciones de 70 metros cuadrados, usando la extensión de las calle que son de 6 metros de largo, como continuidad de los sitios para que niñas/os y adultos se vayan relacionando y construyendo vida de barrio. El traslado de vehículos por las calle interiores de la toma, es mínimo”.
-¿Cuál es un principio rector del proyecto de convivencia en la toma?
“Cuando hablamos de proyecto a largo plazo o colectivo, hablamos de barrios obreros, por la composición de todas las familias que viven en la toma. Todas son familias de trabajo. Hacemos el ejercicio político de autogestión, donde todas y todos son necesarios y deben aportar en las distintas tareas. El desarrollo de la independencia política de las y los pobladores ha puesto límite para que ningún partido político del régimen saque provecho personal de la situación, mientras que otras organizaciones políticas y sociales, no hegemónicas, que se acercan asumen las tareas de acompañamiento.”
-¿Qué dificultades han debido enfrentar?
“Vivir en una toma de terreno es un desafío permanente. Las condiciones de vida son precarias, es un estado de emergencia y alerta constante. Los principales problemas que hemos enfrentado durante estos cuatro meses de ocupación son el oportunismo político de un pequeño grupo de dirigentes que estaba intentando instrumentalizar la lucha como plataforma electoral. También, el aprovechamiento y la sinvergüenzura de dirigentes que buscan convertir la lucha por la vivienda en un negocio personal, sacando ganancia de la necesidad y miseria de las familias mediante el cobro por ingresar a la toma, conseguir un sitio, por ocupar agua o luz. Además de robar plata y mercadería que llegaba como ayuda para las familias de la toma. Como si no fuera suficiente está el narcotráfico que ha intentado instalarse, pero que hemos logrado expulsar de manera colectiva. Asimismo, la derecha ha tanteado intervenir, ofreciendo soluciones que en nada ayudan a resolver los problemas de fondo. Sin embargo, los pobladores están despiertos y no aceptan este tipo de maniobras que vienen de operadores políticos conocidos como Luis Plaza, ex alcalde de Cerro Navia, procesado un par de años atrás por el caso basura KDM. En la práctica, hemos identificado y denunciado a la derecha que hoy nos gobierna como la gran responsable de negarnos el derecho a la vivienda propia a través de su ley de ‘integración social’, que busca entregar amplias facultades a las inmobiliarias para negociar con el derecho a la vivienda. Por lo demás, el actual régimen es el principal responsable político del estallido social con graves violaciones de los derechos humanos, cobrando vidas de nuestra gente, y donde han ocurrido violaciones, mutilaciones, encarcelamientos, desapariciones, etc.
Y el mayor obstáculo que se interpone a un desarrollo más rápido del proyecto de vivienda y sociedad nueva que nos proponemos tiene que ver con el predominio del individualismo por sobre los compromisos colectivos. Muchos prefieren que las cosas sean fáciles, que tengamos solución a la vivienda ojalá mañana. El sacrificio y la entrega son exigencias que no todos están dispuesto a cumplir. Olvidan que este sistema político y económico está hecho para mantener los privilegios de unos pocos a costa de negarle al pueblo todos sus derechos.”
-¿Está presente el feminismo popular y el ambientalismo consecuente?
“Tanto el feminismo como el ambientalismo, tienen espacio en el devenir de la toma. De hecho, son condiciones naturales y centrales para sostener la ocupación. Pero la toma es una experiencia todavía muy joven y sobre esos principios necesarios aún estamos en el trabajo espontáneo, sin superior responsabilidad consciente de la organización.
Hay terreno para ocupar en trabajos de campo, reciclaje, huertos, forestación, etc. Esos trabajos nos ayudarían mucho en términos de alimentación, mejoramiento de las condiciones del lugar y mantención del control sanitario de los espacios.
Y las mujeres de los sectores populares siempre están presentes. Muchas de ellas son las que levantan iniciativas para mantener el lugar. Hay casos en que son madre y padre, se hacen cargo del cuidado y gasto completo de sus hijos, dirigen la organización, toman decisiones, construyen sus viviendas, participan instalando agua, luz, levantan cercos, hacen guardia para mantener la seguridad en la noche, arman la olla común.”
-¿Las familias de la toma han tenido alguna participación en las protestas populares iniciadas el 18 de octubre de 2019?
“Parte de las familias de la toma han participado en las movilizaciones desde el 18 de octubre. Ahora bien, la toma de terreno es una respuesta a la crisis social que vivimos porque arranca de la injusticia social y la negación sistemática a las familias trabajadoras del derecho a la vivienda propia. Esa crisis se expresa mediante la espera por largos años de una solución habitacional, y en la caída en la especulación inmobiliaria, donde las familias terminan endeudadas por 20 o 30 años, pagando créditos hipotecarios cada vez más caros.”
-¿Qué ocurre con la solidaridad externa a la toma?
“La solidaridad es fundamental para sostener una experiencia de lucha como una toma de terreno. Así como los trabajadores necesitan organizarse para obtener conquistas sociales; los pobladores, cada uno por su lado, no pueden mejorar su vida. Necesitamos el apoyo y la dirección técnica, legal, logística; la organización en distintas comisiones que permitan a las familias sacar adelante las tareas que sean necesarias. Por supuesto que esa solidaridad externa, para que resulte eficiente, no confunde los espacios, siempre apunta a la compañía y la independencia que la clase trabajadora y el pueblo necesitan para llevar adelante demandas como el derecho a la vivienda.”
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martes, 10 de diciembre de 2019

Chile. El ojo popular denuncia las violaciones de los derechos humanos y organiza el porvenir

Andrés Figueroa Cornejo 
En el Día Internacional de los Derechos Humanos y en la jornada 53 días desde el inicio del levantamiento social en Chile, en la Plaza de la Dignidad de Santiago fueron los ojos. Agrupados, multiplicados, trazados sobre cartón. Los ojos, la humanidad y su sentido más sagrado. La medida de la justicia, ojo por ojo, y el espejo, retorno y reconocimiento. El ojo y su pupila insomne, la puntería y la traducción de la luz. El ojo que, según las últimas cifras del Instituto Nacional de Derechos Humanos, ha sido lesionado o mutilado a más de 350 personas.
Durante la tarde de este 10 de diciembre, la Coordinadora por los Derechos de los Pueblos (una articulación de colectivos, defensores de los DDHH, piquetes jurídicos, asambleas territoriales, etc.), luego de realizar un periplo por el centro de la ciudad, arribó a la Plaza de la Dignidad, ex Plaza Italia.
“Nacimos para dar respuesta a la violación sistemática de los DDHH producida por el régimen de Sebastián Piñera y de sus dos ministros del Interior, Andrés Chadwick y Gonzalo Blumel, a partir del 18 de octubre”, explica Roberto Dorival, miembro de la Coordinadora y activista histórico por la lucha, defensa y promoción de los DDHH en el país.
“Creemos que el movimiento tradicional de DDHH ha sido sobrepasado por la actual coyuntura, debido a una lógica que entiende que los DDHH sólo se violan en tiempos de dictadura, no dando cuenta de que en los 30 años de democracia tutelada han continuado los abusos, la impunidad y se ha coexistido con un andamiaje dictatorial”, dice Dorival y añade que “Los mismos jóvenes que apoyaron a Pinochet allá en Chacarillas por el año 1977, son ahora los que están gobernando el país. Son los civiles de la tiranía quienes continúan perpetuando la herencia dictatorial. Por eso nos apuntan a los ojos. Por eso desde el poder se aplica el método tristemente conocido en Colombia de los ‘falsos positivos’, como la aparición de cuerpos de personas calcinadas que han sido encontradas luego de cruentos incendios de grandes establecimientos comerciales y que fueron asesinadas con antelación, tal como lo demuestran los informes forenses”.
Roberto Dorival indica que el Estado “se ha tornado mucho más sofisticado en sus maniobras. Para eso envió a funcionarios policiales a ‘estudiar’ fuera de Chile. Y es por ello que decimos que el movimiento tradicional de DDHH tiene que ponerse al día. Ahora bien, confiamos en que despierte y comprenda que nuestra lucha es una tarea permanente e independiente del gobierno de turno. Las administraciones de la Concertación y de la Nueva Mayoría también aumentaron los presupuestos de las policías, también facilitaron la destrucción extractivista de la naturaleza y de las comunidades en ella; también militarizaron criminalmente al Wallmapu y a la resistencia del pueblo mapuche”.
-¿Cómo volver nacional la Coordinadora?
“Concentrándose en la base, en las asambleas territoriales, populares y ciudadanas. En todos los espacios que se da nuestro propio pueblo, deben surgir las articulaciones por la defensa de los DDHH. Para la actividad de hoy, Los ojos del Pueblo acusan al Estado terrorista, creamos un evento en Facebook con esa consigna. Allí pueden contactarse quienes se consideren un aporte en esta dimensión de la lucha”.
En la Plaza, los manifestantes fueron duramente reprimidos. Temprano, Piñera se refirió a los DDHH haciendo un fuerte hincapié en los ‘daños’ sufridos por la policía militar y, cómo no, silenciando los resultados de las investigaciones realizadas por Amnistía Internacional, Human Rights Watch, otras entidades mundiales y todas las nacionales en orden a denunciar la brutal violencia con que el gobierno ha intentado destruir las protestas sociales.
Por otra parte, sin dejar las calles, son muchos los grupos sociales que han resuelto enmontañarse en la organización territorial, poblaciones y barrios, establecimientos educacionales y lugares de trabajo, con el objetivo de convertir la energía popular acumulada en formas superiores de articulación y resistencia.
La crisis económica global ya inicia sus expresiones en Chile mediante la caída de la inversión y el estancamiento o franca baja en todos los índices macroeconómicos. Igualmente, el Fondo Monetario Internacional recién se refirió a que la intensificación de la guerra económica entre China y Estados Unidos tendrá repercusiones especialmente negativas en las economías latinoamericanas más expuestas, como Chile y Perú. Al respecto, la economía chilena, precisamente, en materia de exportaciones e importaciones, se explica por sus lazos sanguíneos con China y EEUU, primero, luego países de la Unión Europea y, finalmente, algunas naciones de la región.
Frente a ese panorama, los sectores más atentos del movimiento popular buscan su fortalecimiento acelerado ante el despliegue de nuevos momentos de la crisis en curso que, tal como ocurre secularmente, los poderes que gobiernan pretenden que pague la inmensa mayoría social.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Chile. Dos mil prisioneros políticos y la emergencia de una coordinadora de derechos humanos

Andrés Figueroa Cornejo  

El 14 de noviembre, carabineros le instaló una bomba molotov en el bolso al trabajador Mauricio Cheuque de la Población la Victoria, “sólo porque es de apellido mapuche”, dice su esposa. “Ya le hicieron el peritaje de manos y no le encontraron nada. Fue torturado y atropellado por la policía. Sin embargo, estará preso por lo menos dos meses, que es lo que tarda la investigación. Me destruyeron la vida”.
El caso lo tomó primero la Defensoría Pública del Estado. “Pero no avanzó nada. Tuve que contactar a la Defensoría Popular para que progresara su situación”, asegura la pareja del poblador cautivo.
Otra familiar de prisionero político afirma que “hay carabineros de civil infiltrados entre la multitud, como el teniente David Gaete, que van repartiendo implementos a los chicos para defenderse de la Fuerzas Especiales, y luego son tomados detenidos, como mi sobrino”.
Según el informe de la Fiscalía Nacional de Chile, desde el 18 de octubre, inicio del estallido social en el país, al 30 de noviembre, la cifra de personas que pasaron por audiencia de control y detención fue de 30.102 personas. De ellas, 20.217 fueron formalizadas, y 1.957 han quedado en prisión preventiva.
Por su parte, Candelaria Cortés, vocera de la Coordinadora por la Libertad de las Prisioneras y Prisioneros Políticos 18 de Octubre, informa que “nuestra organización nació hace pocos días con el fin de visibilizar la situación de las y los prisioneros políticos que han sido detenidos durante este período. También buscamos aunar a todas las familias de las personas privadas de libertad. En muchos casos, las familias están acompañando a sus presos sin mucho soporte ni conocimiento. Por eso en la Coordinadora nos hemos juntado distintas individualidades y agrupaciones de derechos humanos para exigir la liberación inmediata de las y los compañeros”.
Asimismo, el abogado del Comité de Defensa del Pueblo Hermanos Vergara Toledo indica que “son dos mil prisioneros políticos en las cárceles. Acá existe un trato represivo durísimo contra las personas que luchan y hacen uso de su derecho a rebelarse frente a este sistema injusto. A todas estas personas se les ha aplicado la Ley de Control de Armas, que es una legislación draconiana y que permite que las personas pasen inmediatamente a prisión preventiva. También han aplicado la Ley de Seguridad Interior del Estado, doctrina política que busca intentar que la gente no se alce. Además, hoy nos vemos en medio de un paquete de leyes represivas que vienen a profundizar lo opresión. La tendencia de este, como de los anteriores gobiernos, es criminalizar a los movimientos populares a través de la cárcel. La demanda urgente es la libertad de las y los prisioneros políticos y su reconocimiento”.
En el nombre de los familiares y amigos de las y los prisioneros políticos, una de las voceras de la recién amanecida Coordinadora 18 de Octubre manifiesta que “Desde hace un mes y medio hemos sido remecidos por masivas movilizaciones contra la desigualdad social, las privatizaciones, la corrupción y el saqueo. Millones han cuestionado en las calles el modelo económico y la Constitución impuesta en la dictadura de Pinochet. Contra el clamor popular, el gobierno impone una represión violenta y sistemática; una veintena de asesinadas y asesinados, cientos de mutilaciones y pérdidas de uno o dos ojos a causa de balines disparados por carabineros, junto a miles que han sido baleados. Se trata de detenciones ilegales, torturas, abusos sexuales, violaciones y represión diaria contra un pueblo que no retrocede”, y añade que “La política represiva de Piñera ha buscado criminalizar las movilizaciones, capturando a miles de manifestantes, reforzando la función de la cárcel como una perversa herramienta de control social que busca castigar la pobreza, la disidencia y a los que luchamos”.
La vocera de la iniciativa plantea que “Como familiares y amigos de los prisioneros políticos, más individualidades y colectivos comprometidos con esta lucha, invitamos a formar una coordinadora amplia que aglutine el reclamo de libertad inmediata. Estar detenidos o detenidas es la otra cara de la violación de los derechos humanos del pueblo chileno. Son, por lo tanto, presos políticos que están secuestrados por las fuerzas represivas del Estado. Exigimos la inmediata liberación junto al reconocimiento nacional e internacional de su condición de prisioneros políticos. Rechazamos la aplicación arbitraria del paquete de leyes represivas por parte del gobierno de Piñera”. La luchadora social termina llamando “a dirigentes sociales, estudiantiles, sindicales, políticos, feministas, ambientales, a todos y todas a coordinar una campaña internacionalista como apoyo a las y los presos políticos del país, que rechace tajantemente la violación sistemática de los derechos humanos y la represión impuesta por el gobierno.”
Lo de arriba ocurrió en las afueras de la cárcel Santiago 1, este 5 de diciembre. La dependencia penitenciaria está a cuatro estaciones del Metro donde se levanta La Moneda. Allí, bajo las órdenes del jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, Piñera, su gabinete y los intereses que representa, planifica la organización del odio contra el movimiento popular. Incluso con la anuencia, salvos honrosas excepciones, de prácticamente todo el sistema de partidos políticos con representación parlamentaria, como quedó demostrado, una vez más, en la votación del 4 de diciembre pasado en el Congreso que prohíbe el derecho a la protesta social con penas que cualquier autocracia fascista envidiaría.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Chile. Asambleas Populares: “Estamos por una nueva sociedad proveniente desde abajo”

Andrés Figueroa Cornejo 
Luego de la fórmula constituyente fraguada a puerta cerrada por los parlamentarios miembros del sistema de partidos políticos institucionales, ya comienzan a hacerse oír las voces profundas de un pueblo que arrancó su organización propia, en negación y promesa de superación del régimen de la ganancia privada. Es el caso de las Asambleas Populares Autoconvocadas del gran Santiago.
Uno de sus voceros, Fernando Palma, informó que, “somos una coordinadora de asambleas de la Región Metropolitana. Acá estamos tres de los cuatro voceros, porque ayer la vocera de la seccional norte, la Paloma, recibió una lacrimógena en la cabeza y se encuentra de cuidado. Nos estamos organizando desde el mismo 18 de octubre, cuando inició el movimiento, y como pueblo, somos el poder constituyente, somos la soberanía”.
Por su parte, Renato Milla, también vocero, señaló que, “nosotros no estamos esperando a que la casta política y el empresariado sigan poniéndose de acuerdo en cómo seguir defendiendo sus privilegios y granjerías. Muy por el contrario, nosotros estamos levantando las grandes demandas y derechos del pueblo de Chile, en la idea de edificar una gran constituyente popular autoconvocada”.
-¿Y cómo se ligan con otras experiencias similares a las de ustedes que existen a lo largo del país?
“Lo nuestro es una coordinación en permanente crecimiento y articulación con otras formas de organización que resuelva cada zona, de acuerdo a sus modos. Esperamos que en determinado momento, se elijan delegados que participen de una gran constituyente popular que sintetice las demandas del pueblo. Y realizamos esta práctica frente a una institucionalidad que secuestró nuestra soberanía. La fuerza popular constituyente ya se puso en marcha”.
Daniel Jiménez, otro vocero de la coordinación, comunicó que, “este 18 de noviembre se cumple un mes del alzamiento, y junto con muchos buscamos que se exprese la voluntad popular de que nuestro proceso constituyente termine con la creación de un nuevo Estado y una nueva sociedad proveniente desde abajo. Totalmente lo contrario que las pretensiones e intereses de las élites. Este 18 de noviembre efectuaremos cortes de calle, toma de instituciones simbólicas del poder, para acabar con una concentración masiva en la Plaza de la Dignidad, ex Plaza Italia, a las 17.00 horas”.
-¿Ustedes están construyendo un proceso independiente respecto del Estado y las clases sociales que lo soportan?
“El proceso constituyente del pueblo comenzó el 18 de octubre, y debido a la exclusión propia del sistema, se ha desenvuelto por fuera de la institucionalidad. Y esa independencia la practicamos en asambleas y en las calles, a la vez. Rechazamos los cabildos inventados por las municipalidades y por el sistema de partidos políticos del parlamento que sólo quieren aprovechar las energías y fuerzas populares para sus fines e intereses, completamente contrarios a los de la mayoría social”.
-¿Cuándo se reunirán como Asambleas y de qué manera se puede tomar contacto con ustedes?
“El próximo sábado 23 de noviembre, en la comuna de Santiago, en la calle Maipú 424, tenemos una nueva cita, pero esta vez a nivel nacional. Y mientras tanto, la forma de contactarnos lo más rápido posible es mediante la cuenta Twitter @AsambleasA”
Por su parte, Víctor Chanfreau, vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, ACES, indicó que, “la solución no está en la falsa paz y la nueva constitución de la que hablan los parlamentarios, sino que en la lucha, en las calles y los territorios”.
La otra vocera de la ACES, Ayelén Salgado, dijo que, “en el congreso vendieron las demandas de los movimientos sociales. Nos hablan de paz cuando estamos sufriendo una represión policial brutal. Sólo en la población Lo Hermida, los uniformados realizan invasiones que se han saldado con más de 350 personas heridas. A los secundarios y dirigentes sociales nos continúan persiguiendo. Ya vimos que la institucionalidad existe sólo para defender a los empresarios y a la clase política. Por eso seguiremos movilizados”.
Los miembros de las Asambleas Populares, justo antes de ofrecer su mensaje, se percataron de que muy cerca de allí se encontraba en un punto de prensa Beatriz Sánchez, la ex candidata a la presidencia del Frente Amplio, uno de los grupos que participó en la cocción constituyente de los partidos políticos de la institucionalidad. La gente de las Asambleas Populares, como los ciclistas que se estaban reuniendo en la Plaza de la Dignidad para protestar sobre ruedas, rodearon a Sánchez, acusándola de ‘traidora’ y ‘cómplice’ del proyecto constitucional antipopular. La funa o denuncia pública interrumpió la conferencia de prensa de la líder del Frente Amplio, quien debió retirarse rápidamente en su coche, en medio de cánticos y gritos nada amistosos con su papel político en la actual contingencia.


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Chile. A casi un mes del alzamiento, Piñera tiembla frente al despeñadero

Andrés Figueroa Cornejo 

Una vez más, y cuando aún no acaba la jornada de protestas populares, este martes 12 de noviembre, Piñera y su gabinete ha aparecido en cadena nacional de medios masivos de comunicación para no ofrecer soluciones a los derechos sociales por los cuales hace casi un mes, millones de personas están en movilización permanente en todo el país.

Antes de su alocución, las opiniones en las redes sociales se dividían entre quienes esperaban el anuncio de su renuncia, y quienes aguardaban el establecimiento del estado de sitio y el retorno, todavía mucho más cruento, de los militares a las calles.
Sin embargo, el todavía presidente Piñera se limitó a ofrecer tres puntos que ya había mencionado profusamente antes: un “acuerdo por la paz y contra la violencia”; una indefinida “agenda social”; y el acuerdo con el sistema de partidos políticos de la institucionalidad para ‘cocinar’ una “nueva constitución”, con una inextricable mayor “participación de la ciudadanía”.

En términos de represión en contra del pueblo en lucha, llamó a reintegrarse a las policías a aquellos efectivos que habían pasado a retiro recientemente para que colaboren con los vigentes.

En el mismo tono, se atrevió a decir que su gobierno “no tolerará ninguna violación de los derechos humanos”, y, a la vez, que desde el miércoles 13 de noviembre se perseguirá y castigará a quienes hayan “incitado y fomentado actos de violencia”, de acuerdo a la Ley de Seguridad Interior del Estado. Esto último pareciera apuntar a reprimir a liderazgos sociales, aunque aún tiene que ponerse en práctica para evaluar su impacto y sentido.
Además de una intensificación de la criminalización sobre la población que se está manifestando, Piñera fue incapaz de mostrar nuevas cartas. Al parecer, ya no las tiene.

La debilidad política de Piñera respecto de los soportes de las fuerzas tradicionales de la derecha dura y subordinada al imperialismo estadounidense, como la misma oficialidad de la FFAA o el alto clero, lo coloca al desnudo frente a una población que sólo espera su caída definitiva.

Él es el principal responsable político de la violación sistemática de todos los derechos humanos contra miles de chilenos. Ni siquiera merece la pena recordar las más de 20 personas muertas en las protestas; las violaciones a mujeres y hombres por uniformados; la tortura repetida contra menores de edad; el horror de la pérdida de la visión, parcial o total, que provocado el espanto mundial; el uso de armamento de guerra ante un pueblo desarmado.

Lo cierto es que a las fuerzas, intereses y grupos sociales que representa Piñera, les interesa mucho menos “acordar” alguna combinatoria de cambio constitucional con la oposición institucional, que perder su puesto en La Moneda. ¿Habrán medido con mayor exactitud las relaciones de fuerza y la naturaleza del movimiento que la propia oposición? ¿Prefieren mantener a su peón de turno en el Ejecutivo que realizar algunas concesiones menores a la Constitución de Pinochet?

La lucha por la salida de Piñera del Ejecutivo continúa siendo el primer desafío de un pueblo que ha despertado y durante cuatro semanas no deja de multiplicarse y destruir el miedo tras su paso. Los procesos constituyentes son posteriores a la resolución del problema del poder. Y el poder está en manos de la oligarquía aún. Por lo demás, cualquier fórmula de nueva constitución demanda los tiempos largos que Piñera y los suyos necesitan para intentar recomponerse. La oposición institucional no termina de comprender la totalidad contradictoria y en pleno desenvolvimiento de un movimiento inédito. Los manifestantes continúan reproduciendo su descontento antiguo, pese al terror mediático y las municiones. Duros son los caminos de la libertad.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Chile. Jornada 13 del alzamiento popular: Piñera cruje

Andrés Figueroa Cornejo 


Cuando corre la jornada treceava del alzamiento popular en Chile, no existe agrupación ni partido político capaz de liderar la movilización. Sólo existen convocatorias anónimamente viralizadas o firmadas con publicidad. Pero se trata sólo de convocatorias, de anuncios de puntos de encuentro. Esto es, resulta imposible en términos reales, que alguna fuerza en particular o grupo de interés, por bienintencionado que sea, pueda arrogarse el acaudillamiento de una pueblada cuya fortaleza se sostiene principalmente en la juventud, en estudiantes, trabajadores menores de 30 años, en escolares feministas que enarbolan la bandera mapuche, en quinceañeros animalistas y veinteañeros eco-luchadores. Por supuesto que participan diversas generaciones de pueblo empobrecido y profesionales precariados. En esta nota sólo se releva al sujeto social predominante. Que de jubilados en la miseria también se aplanan las calles del país.
Este 30 de octubre, el aún presidente Sebastián Piñera informó que los encuentros internacionales APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) y COP25 (Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU) ya no tendrán por sede a Chile. Algunos gobiernos habían anunciado días antes que no asistirían a las cumbres multinacionales debido a las protestas populares.
Del mismo modo, el peso se deprecia verticalmente respecto del dólar y las acciones de las empresas que cotizan en los casinos bursátiles se desploman a diario. El disruptivo retorno de Chile a Latinoamérica, en todos los sentidos, pero sobre todo financiera y económicamente, adelantan el despliegue de la crisis mundial en curso, y cuyo pico se pronosticaba para el año venidero. La imagen país y su atractivo para la inversión capitalista, desapareció en menos de dos semanas. La paz social que requiere el gran empresariado para su reproducción y ganancia, comienza a extinguirse. Piñera y su administración se vuelve un escollo para los grandes grupos económicos. Pero los ricos no tienen amigos sino que intereses. Por tanto, si Piñera, aun siendo de los mismos, pone en riesgo sus utilidades, pues se cambia.
Las causas de la crisis social y la exposición nítida de la lucha de clases, se han situado genéricamente en la desigualdad social y la ausencia de derechos sociales y humanos garantizados. Al respecto, el académico marxista argentino Rolando Astarita, en un artículo reciente señala que, “el crecimiento capitalista en Chile genera riqueza, y en relación a esa riqueza, la pobreza aumentó. Es que la pobreza se define en relación con la riqueza general de la sociedad. Y en particular, en relación a la riqueza concentrada en la clase dominante”.
En el mismo texto, Astarita cita a Marx cuando el filósofo habla de períodos en los cuales aumenta el capital productivo: “Una casa puede ser grande o pequeña, y en tanto las casas circundantes sean igualmente pequeñas, la misma satisface todos los requisitos sociales que se plantea una vivienda. Pero si se levanta un palacio junto a la casita, esta se reduce hasta convertirse en una choza”.
La explicación aplica en algunos segmentos medios de la sociedad chilena que, ciertamente, no remuneran el salario mínimo, ni el promedio nacional de los sueldos que es apenas un poco superior al mínimo. Al respecto, debido al liberalismo ortodoxo impuesto desde la segunda parte de los 70’ del siglo XX, en Chile las mercancías en forma de bienes y servicios saturan todas las relaciones sociales existentes. Todo tiene valor de cambio o debe comprarse o venderse. En consecuencia, es el propio pueblo en su automovimiento quien debe conquistar esos derechos sociales, sin que tengan que ser costeados por los salarios o ingresos (la relación entre trabajo en relación de dependencia y el trabajo informal es prácticamente mitad y mitad), los cuales ya están deprimidos sustantivamente por la deuda doméstica.
Siempre en el campo de las causas del alzamiento popular y la hegemonía de la juventud en ella, al menos cabe dejar planteado que el régimen capitalista específico del país, al sostenerse, tanto por efecto como premeditadamente, sobre una alienación y disciplinamiento social altamente sofisticado y represivo, produce su propia negación. La juventud se observa así misma carente de porvenir, distópica, muy lejos de la épica que alimentó a la generación de jóvenes que lucharon contra la dictadura. Esta vez se trata de menores de 30 años que nacieron a la consciencia en medio de una crisis civilizatoria y de horizonte de sentido. Amanecieron existencialmente secuestrados por el calentamiento global, la guerra armamentista atómica y la más feroz incertidumbre; su tratamiento como segmento de mercado; su condición de súper explotado.
Por otra parte, y más allá de considerar que las asambleas constituyentes son procesos que se implementan luego de resolver el problema del poder (como lo ilustra la historia, tanto en América Latina, como en el mundo), cualquier transformación estructural para conquistar parcialmente el bienestar de las grandes mayorías, tiene como condición la caída del régimen de Piñera.
En tanto, la humanidad desarmada de los pueblos de Chile está llamada a procurarse su más pronta auto organización y autodefensa racional básica.
Es insoportable el olor de la sangre de tanto pobre asesinado, torturado, violado, desaparecido, baleado, tuerto y malherido por las municiones del monopolio de las armas del Estado.
La resistencia continúa y el final es abierto.
Fotos: Osvaldo Tello, Antonio Kadima, CC y AFC.











sábado, 26 de octubre de 2019

Chile. Millones de corazones para cambiar la vida

Andrés Figueroa Cornejo 
25 de octubre de 2019, Santiago de Chile, octava jornada de movilización popular. Alrededor de dos millones de personas en la capital y tres millones en todo el país, marchando. Las grandes alamedas, avenida y espalda fundamental de esta plaza austral que contiene 18 millones de seres humanos, se intimidaron ante tanto mundo reunido.
Todos los géneros nacidos y por nacer, todo el amanecer agrupado. Nadie hegemonizó. Ni un partido político ni muchos partidos políticos. Ningún grupo de interés ligado al poder. Ni líderes de ocasión, ni ex líderes, ni post líderes. Los átomos diversos de tanta humanidad constelada no hicieron ni escucharon discursos. Simplemente se reconocieron como iguales y únicos. Contradictorios, frágiles, veteranos, recién brotados. Mestizo, mapuche, pálido, feminista, ambientalista, crítico absoluto, crítico parcial, combatiente contra el régimen capitalista, antimilitarista rabioso, luchador por los derechos sociales y humanos. Aventurero, tímido, nostálgico, futurista, huraño, besador. Combinado y asimétrico. Tal cual la realidad cuando se expresa plenamente.
(La televisión de los pocos dueños de todo, dice que “habló la calle”. Donde pone “calle” debe ir “pueblo”. Releva hasta el hartazgo que se trató de “la marcha más grande de la historia de Chile”, pero, premeditadamente, convierte el medio en el fin. Fetichiza el instrumento popular. El objetivo, la justicia social y las transformaciones estructurales para vivir con la dignidad que aún no existe, lo rezaga a un lugar anecdótico. No importa, porque al menos tres millones de corazones saben la verdad.)
La encuesta Pulso Ciudadano de Activa Research “Crisis en Chile”, realizada los días martes 22 y miércoles 23 de octubre pasados, reveló que las movilizaciones cuentan con un 83 % de aprobación popular. El rechazo al gobierno de Sebastián Piñera alcanzó el 80 %. El ministro del Interior y primo-hermano de Piñera, Andrés Chadwick, tuvo apenas un 5% de aprobación. El 61,5 % de los consultados consideró que las medidas anunciadas por Piñera no son suficientes para resolver la crisis devenida, principalmente y según el 56 %, de la desigualdad social. Casi el 89 % de los sondeados estima que es preciso aumentar el salario mínimo, mientras el 77,5 % que los servicios básicos deben bajar de precio.
¿Qué banderas hubo? Dos: de Chile y del Pueblo Nación Mapuche. Es majaderamente necesario reiterar que nadie condujo la marcha. Esto es, nadie puede “capitalizar” electoralmente la movilización millonaria. Cuando la gente grita que “Chile despertó”, se quiere significar que la población mayoritaria de las clases populares y trabajadoras ya no está dispuesta a sobrevivir como lo ha hecho hasta ahora. Que las relaciones sociales, el orden establecido, deben modificarse orgánicamente. Este es uno de los procesos históricos en que la magnitud, la cantidad, alcanza un nivel capaz de dar un salto de cualidad respecto de una situación determinada. La inflexión de calidad es histórica. Por tanto, las cosas ya no pueden mantenerse como hasta ahora se desenvolvían. Lo público cuestiona lo privado; el protagonismo de la sociedad critica en la práctica el régimen de la oligarquía y la ganancia; el derecho a la vida subordina el derecho a la propiedad.
Las y los jóvenes, como los no tanto, exigieron la renuncia de Piñera, el fin del estado de emergencia, la vuelta de los militares a los cuarteles, justicia para los asesinados, malheridos, desaparecidos, violadas y torturados por uniformados durante estos días. Y también entonaron las canciones del grupo de rock Los Prisioneros, el más popular del país desde que lanzaron su placa “La voz de los 80” en plena dictadura pinochetista. Los temas más coreados fueron ‘El baile de los que sobran’, y ‘No necesitamos banderas’. Al respecto no es necesario abundar en explicaciones. Igualmente se vitoreó el estribillo del internacionalmente conocido “El pueblo unido”, y “El derecho de vivir en paz” del asesinado artista los primeros días de la tiranía, Víctor Jara. La canción de Víctor Jara fue creada en el marco de la solidaridad con el pueblo de Vietnam que entonces decidía su libertad e independencia, combatiendo contra las tropas estadounidenses.
La marcha que divide la realidad social entre un antes y un después, fue reprimida en puntos mínimos. Gases químicos y agua mezclada con gases químicos fueron profusamente lanzados sobre los manifestantes que se encontraban a una cuadra de La Moneda. No importa. Desde hace ocho días es el aire natural que se respira en Santiago.

viernes, 25 de octubre de 2019

Chile. El factor anticapitalista

Andrés Figueroa Cornejo 
Que el alzamiento popular en Chile ya transite su séptima jornada este 24 de octubre sin conocerse espacios sociales y políticos que por sí solos puedan proclamar sus prerrogativas sobre el movimiento, no significa que no existan organizaciones en su interior. De hecho, en medio de las multitudes, tanto en las concentraciones populares a escala territorial, como en las más centrales y visibles, los grupos sociales que se referencian con una identidad política distintiva son un lugar común.
La sensibilidad política general de la protesta se expresa en contra de las instituciones en su sentido más amplio. ¿Qué quiere decir eso? El malestar de la población corresponde a un complejo profundo que no limita con objetivos puramente económicos. Incorpora en sus motivaciones un acumulado histórico propio de las relaciones sociales devenidas del vínculo contradictorio entre señor y siervo, entre opresores y oprimidos. Entonces no se trata de una «masa» que persigue una mera “negociación sindical” o un “promedio” entre peticiones y ofertas. El movimiento no busca “un consenso”. No emergió desde abajo, volcánicamente, para “llegar a un acuerdo” con los poderes establecidos, independientemente de cómo se resuelva la coyuntura. El movimiento, en su propio despliegue y conforme a las particularidades originales de la sociedad chilena en un espacio-tiempo dado, crea la narración identitaria de su despliegue. “Renuncia de Piñera y establecimiento de una sociedad justa”, “Que termine la represión y el estado de excepción, el toque de queda, y que los milicos vuelvan a los cuarteles”, son conceptualizaciones elementales que podrían aproximarse, hasta hoy, este 24 de octubre, a las aspiraciones mediatas e inmediatas del alzamiento popular.
No obstante, y como parte dinámica de la realidad, por diferentes causas y momentos anteriores a la explosión de la protesta, existe, por ejemplo, un compuesto de dirigentes sociales ligados a fracciones del Frente Amplio y a la ex Nueva Mayoría, y su entorno no militante orgánicamente. No es una formación homogénea. Es inestable, pero su cemento se resume en un conjunto de acuerdos mínimos y vocación orientadora políticamente.
Pero no es la única fuerza que aspira a “tener su lugar en el mundo”, y en el movimiento real en lucha, con el objetivo de constituirse en autoridad democráticamente legitimada.
Además de grupos ligados a las culturas libertarias, y de otras tradiciones emancipatorias, se acaba de formalizar el Polo Social Anticapitalista. Según la dirigenta de la Central Sindical Clasista de Trabajadoras y Trabajadores de Chile, Catalina Rojas, “Nuestro llamado es a la conformación de un polo social anticapitalista que avance en la confluencia de organizaciones sindicales y sociales, y articule a trabajadoras, trabajadores, estudiantes y pobladores y pobladoras bajo una plataforma de lucha común que ponga como horizonte la lucha contra el capitalismo para acabar con toda opresión y explotación”, y añadió que, “este polo social debe germinar desde la independencia de clase sin permitir la cooptación de la clase en el poder ni de ninguno de sus organismos ni organizaciones”.
La sindicalista informó que “Se realizará una convocatoria amplia a conformar este bloque a todas las organizaciones que se definan anticapitalistas y antipatriarcales para levantar la articulación del pueblo en lucha”.
Sin dudas, no sólo se multiplica una politización y consciencia respecto de los derechos sociales y humanos por parte del movimiento popular y social que, en su derrotero, cuestiona el régimen de la ganancia e impone la necesidad vital del bienestar común, como no ocurría desde hace décadas. No sólo el miedo se desploma como arma disolvente del poder. También diversas composiciones políticas y sociales con mayores definiciones y tomas de posición, se suman al movimiento de desobediencia popular, esta vez, de manera diferenciada. Semejante comportamiento político amerita un análisis e interpretación que no cabe en una nota tan breve como la presente.
Al término del texto, el Instituto Nacional de Derechos Humanos reportó que este 24 de octubre hubo casi 3 mil personas detenidas en todo el país; 582 personas heridas, de las cuales 295 lo fueron con armas de fuego. En el centro de Santiago trascendió que hay 40 personas heridas con perdigones en la Posta Central. Los perdigones son municiones policiales de 6 milímetros, de metal recubierto con goma. Por eso tantos heridos han perdido la visión de uno de sus ojos. La comisión de DDHH del Senado solicitó a los uniformados la no utilización de perdigones. Sin embargo, las razones de la represión no platican con el parlamentarismo.