domingo, 5 de febrero de 2012

Argentina: El ajuste de cuentas




Andrés Figueroa Cornejo

Uno.

¿Por qué, con fatalidad abstracta y atávica y como si la historia no fuera un movimiento permanente y contradictorio, en Argentina hay quienes homologan “lo popular” con “peronismo”, inexorablemente? ¿Por qué hay gente de buen corazón, que aspira a la justicia social, la igualdad y la libertad, el fin de la explotación, el gobierno planetario de una sociedad sin inequidades ni discriminaciones de ninguna especie, profundamente humanista, que piensa que el capitalismo expansionista chino es mucho mejor y una alternativa al imperialismo capitalista norteamericano o europeo? ¿Por qué muchas personas que quieren cambiar el mundo se concentran en los fenómenos y los síntomas, la fachada y la anécdota, y no en las relaciones sociales, de clase y de poder, que organizan la infamia?

Dos.

Unilateralmente, el pre candidato a la presidencia de Argentina para el 2015, el ultraliberal y millonario gobernador de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio “Veto” Macri, dictó la no realización del Congreso Pedagógico porteño que debía debatir, puertas abiertas a la sociedad, los aspectos más relevantes de la enseñanza en la metrópolis. Macri -admirador del  políticamente fallecido primer mandatario chileno, Sebastián Piñera-, sujeto de discutible capacidad neurolingüística, mediante un decreto intentó argumentar que discutir para corregir el proceso educativo democráticamente, “atenta contra la agenda educativa y el cumplimiento de los 190 días de clases previstos”. Si incluso ese pretexto fuera cierto, de todos modos Macri privilegia peregrinamente la contabilidad administrativa sobre el mejoramiento real de la enseñanza. ¿Olvida el señor gobernador que los docentes son, además de formadores estratégicos de mujeres y hombres, líderes de opinión de la comunidad? ¿Cuánto gasta en asesorías que le agujerean los pies con municiones imborrables?

Tres.

El sistema financiero que opera en Argentina (representante del “anarco-capitalismo”), obtuvo  utilidades por casi 3 mil millones de dólares entre enero y noviembre de 2011 (21 % más que en el mismo período de 2010).

En tanto, la Presidenta de Argentina realizó una alocución pública para referirse  a su visión de las cosas. Ante la ocurrencia y advenimiento de las paritarias o negociaciones colectivas por sector económico entre dueños y trabajadores, desmintió que el gobierno haya colocado un límite a los reajustes salariales de un 18 %, toda vez que ministros del Ejecutivo (como el de Educación) así lo afirmaron a fines de enero.  Al respecto, CFK  dijo que “”Quiero que sepan todos, empresarios y trabajadores, que van a poder negociar libremente  sus paritarias, pero según la rentabilidad de cada sector”. Lamentablemente, Salomón dirimía casos particulares entre iguales y contaba con la inspiración divina. La inflación –de acuerdo a diversos estudios no gubernamentales- se encuentra en alrededor de un 30 %. Ello impacta en todos los índices macroeconómicos, en todas las cifras oficiales que se ofrecen opaca y nominalmente, y, más que nada, en la vida real de los alrededor de 17 millones de trabajadores activos (donde la mitad se desempeña informalmente o “en negro” –sin vínculo contractual, sin seguridad social, precaria e infrahumanamente-, obteniendo mucho menos del salario mínimo (que para buena parte de la fuerza de trabajo formal, es el máximo) y donde también tiene su lugar un territorio no establecido del más de un millón y medio de niños y adolescentes que realizan labores de adulto). La fórmula gubernamental –que poco tiene que envidiarle a la voceada por el peronista de derecha, peón de los que mandan y líder inestable de la Central General de Trabajadores, Hugo Moyano, que habla de “repartición de utilidades”- resulta de un corporativismo peligroso. Si se lograran superar los escollos contables de los propietarios y sus clásicos “lavados” para sortear impuestos, empleo y remuneraciones según sus ingentes tasas de ganancia; de cualquier forma un método de esa naturaleza simplemente consolidaría las desigualdades no sólo entre capital y trabajo, sino también entre los propios trabajadores. Y, en general, no sobre un mejoramiento de la base salarial.

Los obreros textiles ya alcanzaron un 28 % de reajuste y a mitad de año van por más; mientras los educadores a nivel nacional demandan un 32 %, es decir, 700 dólares. Un arriendo habitacional, aun más barato que el promedio, cuesta 350 dólares (en los barrios exclusivos de Buenos Aires, el precio del metro cuadrado de vivienda es de 3 mil a 4 mil dólares). Las paritarias docentes se han postergado por parte del gobierno con el fin de que al borde del inicio del año lectivo, los profesores se vean arrojados a la eventualidad de una huelga. Y las huelgas del magisterio son el argumento tradicional que usa la enseñanza privada para liquidar a la pública ante las madres, padres y apoderados.

Lo anterior es sólo una parte del programa de ajustes económicos post electoral del gobierno, frente a la propia inflación, el déficit fiscal y la colección de divisas. La retirada de subsidios al capital, lejos de los discursos, paulatinamente ha liberalizado al alza las tarifas de los servicios públicos, la telefonía, el transporte. Porque en el capitalismo, independientemente de sus variantes –que desde abajo apenas se distinguen-, el Estado se encuentra al servicio del capital y su reproducción ampliada. Y el gobierno de turno puede malograr su voluntad y bienintencionadas medidas redistributivas, de no ser un producto político del pueblo trabajador en acción de acuerdo a sus intereses históricos, y terminar sólo administrando el propio movimiento del capital y facilitando el fortalecimiento de las clases mandantes. Por más fútbol y carreras de autos que compre para ser transmitidas por televisión abierta; haga bravatas patrióticas, o reajuste las pensiones de miseria bajo los números de la inflación (17 %). En el marco de una crisis económica global, cuando nunca antes en la historia del trabajo asalariado, el capital había estado más transnacionalizado, más mundializado y sus flujos financieros y especulativos fueron más hegemónicos, el Ejecutivo adopta medidas pseudo autárquicas en vez de impulsar decidida y no sólo teatralmente la relación complementaria sur-sur, a escala continental, para empezar. Porque la contradicción esencial de la actual fase no es capitalismo nacional versus capitalismo mundial. Es simplemente capitalismo versus proyectos de sociedad no capitalistas; capital versus trabajo, capitalismo versus humanidad. 
Desde la Casa Rosada se dice que se creará una comisión  “para que evalúen la competitividad de cada área. Porque para nosotros la competitividad lo es sólo con respecto a la inclusión social, si no no lo es. En ese caso es explotación”. Pero donde se afirma “inclusión social”, debe ir pacto social de intereses irreconciliables de los pocos que concentran privadamente el excedente que produce la mayoría. ¿O sentar a la servidumbre mal pagada en la misma mesa de su propietario resuelve la falsa conciencia del que administra la opresión? ¿Y la explotación del hombre por el hombre, el despojo de los recursos naturales, la destrucción de los pueblos originarios, el patriarcado y las relaciones de poder se acaban con la capacidad de endeudamiento de los empobrecidos? Lo trabajadores y el pueblo son objeto de explotación o sujeto protagónico de la historia. Subordinados o hegemonía libertaria. En el trance dinámico y complejo de ese combate antiguo se dirime el porvenir.

Los nudos de lucha anticapitalista no pueden distraerse con el corporativismo ni el cooperativismo funcional o “de mercado”. El anticapitalismo y su organización nuclear, hace su día en el continente del pueblo trabajador. Desde las luchas espontáneas, primeramente económicas; desde el ambientalismo consecuente y las demandas genuinas de la mayoría; desde la resistencia de los originarios, la emancipación de la mujer, los migrantes expoliados. Así  adquiere su forma y su táctica, multiplica sus fuerzas y precipita, como una alternativa proveniente del movimiento real y no desde afuera, la convicción de poder político sin mediaciones de las clases subalternas y sus particularidades. De lo contrario se transforma en puro decorado que legitima el orden impuesto por arriba. En el “niño terrible” que testimonia la injusticia, pero no la trueca; que se emborracha con manuales inútiles, pero es impotente cuando se trata de rimar y remar junto a los tiempos y modos de los desheredados. 

Febrero 5 de 2012

domingo, 29 de enero de 2012

Chile: La huelga de los telefonistas






Andrés Figueroa Cornejo

Unísono Soluciones de Negocio es una transnacional española de call center y funciona mediante trabajo tercerizado. Existe en Colombia, España y Chile, territorio más austral del mundo donde se emplean dos mil personas  como agentes telefónicos. Según  los estados de cuenta presentados al momento de negociar con los trabajadores, por segundo año consecutivo la empresa presentó pérdidas que bordean el millón de euros ($650 millones de pesos chilenos). Pero las corporaciones que forman la  Asociación Chilena de Empresas de Call Center (ACEC) han tenido  por más de 4 años un crecimiento sostenido del 20%, y según la contabilidad española, el 2011 Unísono facturó sobre los 100 millones de euros ($64 mil millones de pesos).
Como en los números Unísono ofreció una rebaja del salario, el 24 de enero la Coordinadora Sindical Unísono votó la huelga.

Francisco Bravo tiene 28 años, es director del Sindicato Empresa N°1 Unísono y representante de la Coordinadora Sindical Unísono desde hace dos años y medio. Francisco  dice que en la compañía “laboran principalmente mujeres, jóvenes y estudiantes. El sueldo es insuficiente para cubrir las necesidades de los trabajadores. En comparación con los que se desempeñan en Jazztel ganamos la mitad y un tercio de lo que obtienen los agentes de la misma empresa en España  por realizar el mismo trabajo”.

- ¿En qué condiciones trabajan?

“No son las mejores, pues el área administrativa de la empresa y de recursos humanos son bastante inoperantes. Siempre tenemos problemas con los pagos, no se entregan los contratos en los tiempos que se debe; se despide a gente sin contrato, y hay servicios en los que los agentes deben ir al baño en su tiempo de descanso o de lo contrario se les penaliza. Los niveles de rotación laboral son muy altos. De hecho, se podría cambiar todo el personal de la empresa durante un solo año. Muchos permanecen un par de meses o apenas semanas por las condiciones y el estrés laboral.”

     - ¿Qué tipo de negociación llevan adelante?

“La llamada negociación reglada. Sin embargo, la negociación en Chile es una farsa. La ley nos impide negociar colectivamente; el gobierno provee toda la información al patrón y la que el patrón nos presenta está maquillada a fin de mostrarse inhabilitado de poder realizar mejoras. Es decir, la ley le permite al empleador prepararse a fin de arreglar su producción y no verse afectado ni satisfacer las demandas de los trabajadores. En el caso nuestro, la empresa se encarga de derivar las llamadas que atendemos a distintos lugares que realizan los mismos servicios y así nunca se ve afectada. Nos mata. En Chile la ley permite hacer eso. Si bien, formalmente prohíbe la contratación de personal mientras se efectúa la huelga, no existe legislación donde no se contrata personal. Simplemente paga para que las llamadas se atiendan en otro lado y esa persona que atiende -a quien podríamos calificar de rompehuelgas virtual- no tiene idea por qué en ese período de tiempo le pidieron hacer horas extras o contestó  más llamadas de lo habitual.”

- ¿A qué tipo de negociación aspiran?

“A la negociación por rama o servicio ya que es la única forma de avanzar en condiciones laborales y contractuales más equitativas para hacerle frente a la patronal en una mejor situación de fuerzas entre capital y trabajo.”

     La toma del reloj

- ¿Qué reivindican y qué les ofrecieron?

“Demandamos un reajuste del 7%; el traspaso del sueldo variable íntegro al sueldo fijo;  un bono para el trabajador estudiante; reajuste de acuerdo a la inflación acumulada anual desde este mes; un bono de colación de 4 dólares ($2 mil pesos) diarios y un bono de movilización equivalente a 3 pasajes diarios.

La empresa nos ofreció el traspaso de un 63% del salario variable al fijo; un reajuste respecto de la inflación acumulada anual desde enero de 2013, y un 2% de reajuste para movilización, colación y sueldo base. Además pretenden generar 3 categorías de trabajadores dentro de la empresa, con diferencias de sueldo de 61 dólares ($30 mil pesos) entre el de 1ra y 3ra categoría.
Sumado todo,  ganamos menos de lo que teníamos. Por eso estamos en huelga y cada día que pasa aplicamos más audacia a nuestras acciones, las llamadas de los servicios que contestamos están siendo derivadas a otras empresas dentro y fuera de Chile; hemos recibido solidaridad de otros call centers, de sectores de la construcción, del retail y profesores; sindicatos de telemarketing de la CGT de España.”

     - ¿Hasta dónde piensan llegar?

“Hasta donde los trabajadores estén dispuestos. Ninguna decisión o acción se piensa y hace fuera o sobre ellos. La participación de muchos trabajadores ha sido ejemplar en la huelga, en las acciones que se organizan y en cómo se ha ido perdiendo el miedo a romper la ley o la regla. Hemos paralizado la producción de la empresa durante varios días seguidos. Los mismos trabajadores  han resuelto desalojar las plataformas e impedir que los demás trabajen, que es la única forma de hacer presión efectiva. Nuestras acciones han ido en crecida, gestándose un movimiento importante que no habíamos visto antes. Se han alcanzado niveles de conciencia, unidad y apoyo que anteriormente no se habían visto.”

-¿Qué tipo de sindicalismo propulsan?

“El sindicalismo clasista, combativo, ese que va a la pelea, que apela a la construcción de un movimiento social, que apunta a construir poder popular, trabajado desde las bases, comprometido y activo. Ese que lucha por los derechos y dignidad de los trabajadores.”

- ¿Qué clase de empresariado enfrentan?

“Uno bastante complejo. Se trata de empleo tercerizado y transnacional, de capital que gana con mano de obra precaria y trabajadores poco participativos por la flexibilidad laboral, los turnos rotativos y el trabajo part-time. Eso le da al empresario una gran ventaja sobre nosotros. Además que no existe legislación para el tipo de trabajo que realizamos. Nos hemos encontrado muchas veces con fiscalizadores de la Inspección del Trabajo que no saben cómo resolver los conflictos, o bien no entienden las estructuras de pago, lo que hace muy difícil poder sancionar al empleador. Las denuncias y demandas por lo general se solucionan a favor de la empresa. Por otro lado, son corporaciones que funcionan bajo la lógica de los capitales golondrinas, es decir, como su principal gasto son los ‘recursos humanos’, el personal, se  pueden llevar la inversión a cualquier lado, ya sea porque los trabajadores se organizan o porque pueden pagar menos en otros lados. Así es el caso de Movistar que ahora lo atiende Colombia o Perú. La deslocalización es un gran problema pues funciona arrendando todo.”

      - ¿Qué perspectivas tienen del conflicto?

“Vamos a seguir radicalizando las acciones para lograr volver a una instancia de negociación con la empresa, que se ha mostrado muy negativa al diálogo resolutivo. Sólo lloran diciendo que no tienen dinero, pero sabemos que eso no es así.

Por ahora estamos en la lucha y con la toma del reloj de la Estación Central conseguimos una reunión con la gerencia, esperando que salga humo blanco y solucionar el conflicto. En todo caso, ya consideramos que el desarrollo de esta huelga es una victoria para el movimiento social, pues estamos aportando a la acumulación de fuerzas necesaria para avanzar en la organización de los trabajadores.”




Enero 29 de 2012

miércoles, 25 de enero de 2012

Enero en Argentina: Comenzó el rock





Andrés Figueroa Cornejo


Uno.

El obrero Pablo Díaz que trabajaba en el predio de la minera Vale do Río Doce en el puerto de Bahía Blanca (al sur de la provincia de Buenos Aires), en medio de una tormenta bíblica, fue arañado fatalmente por un rayo.  Se desconocen casos de empresarios al respecto.


Dos.

Es verdad. El actual gobierno argentino no tiene por qué hacer el socialismo y ni siquiera tiene que pavimentar el camino hacia una fase post capitalista. Por una parte -la menos importante-, no está en su programa ni en su práctica concreta y discursiva; y por otra -la más importante-, una nueva etapa histórica caracterizada por la hegemonía de los intereses de los trabajadores y el pueblo es labor de las grandes mayorías. Y el socialismo no es un modo de producción totalmente otro que el capitalismo. Eso será el comunismo. La socialización de las fuerzas productivas y la caminata dura por terminar con la apropiación privada del excedente socialmente producido, es un combate. Un período inacotado y determinado por las relaciones de fuerzas internacionales, regionales y nacionales. Algo parecido al socialismo anticapitalista (¡ahora es preciso adjetivarlo para no confundir el menú todavía más!) es un trecho significado por la exposición multidimensional y desembozada de la lucha de clases, donde el pueblo trabajador  lleva una ventaja parcial sobre la minoría gran propietaria que económica, política, diplomática, mediática y militarmente ofrecerá resistencia mortal ante la perspectiva cierta de la pérdida de sus privilegios naturalizados por siglos de dominación. Esa ventaja parcial de las fuerzas sociales que producen la riqueza; que siembran cereales y fabrican tecnología atómica; que construyen viviendas, educan, pintan, laboran en servicios, historian y novelan desde la emancipación del género humano, se expresa siempre por abajo como movimiento contradictorio ante la vieja sociedad, y luego se juega estratégicamente en el desmantelamiento del Estado tal como se conoce hoy. La participación en la democracia burguesa o dictadura del capital, e incluso hacerse del gobierno, es sólo parte de una forma para facilitar la organización popular, su cabeza y sus pies, y liberar la edificación del poder de los desheredados. Lo cierto es que sin armadura teórica y material, los trabajadores y el pueblo carecen hasta de la oportunidad de ser derrotados.   

Es una perogrullada que frente a la mundialización del capitalismo y sus matices, el socialismo anticapitalista debe avanzar -desigualmente y de acuerdo a los complejos regionales- de manera mundial. Cualquier proyecto de poder con el horizonte puesto en el fin  de las clases sociales y del mismo poder de unos sobre otros, debe considerar cardinalmente ese carácter ampliado de la liberación humana. De lo contrario, contiene en su seno las pistas de su próximo fracaso.   

Por eso, y otras innumerables razones, al Ejecutivo argentino es preciso observarlo con las armas de la crítica mientras se propugna en el movimiento real de los trabajadores su organización altamente politizada, con la mira en el poder como un medio históricamente limitado para acabar con él y las relaciones sociales y de reproducción de la existencia que lo justifican. A aquellos sectores que se decepcionaron rápidamente –algunos sin siquiera dar batalla- y a otros que sí enfrentaron la represión  y que hoy colaboran disciplinadamente con el capitalismo a la argentina, ni siquiera hay que denunciarlos de posibilistas. Menos de reformistas o socialdemócratas. Esas categorías no dan cuenta de la naturaleza del gobierno y sus funcionarios. En Argentina no existe reformismo ni socialdemocracia. Sólo existe el capitalismo puro y duro del siglo XXI propio de un país empobrecido y dependiente: concentración del excedente, desigualdad galopante, intensificación de la explotación del trabajo asalariado, primarización económica, destrucción de recursos naturales sin repuesto, dominio del momento financiero de la reproducción capitalista, programas sociales con tope y dispositivos de alienación para regimentar  precavidamente un eventual ciclo de luchas sociales. Sí, en Chile parece peor. Pero Chile es vanguardia del ultraliberalismo. Habría que ver si los propios eslabones mexicanos y colombianos están a su altura. Y también es preciso testear qué estilo es el que está cruzando la cordillera andina en estos momentos. ¿Chile se argentiniza o Argentina se chileniza? Los ajustes estructurales, los programas sociales focalizados, la transnacionalización de la economía (con disfraces jurídicos o al desnudo), las privatizaciones, el daño irreversible de los ahorros  previsionales, las leyes antiterroristas, el patrón primario exportador, la intervención estatal para rescatar a los dueños de todo cuando están en aprietos, la represión contra los pueblos originarios y la desobediencia civil, la tercerización laboral (si la mitad de la fuerza de trabajo argentina está ‘en negro’, informalizada, entonces el subcontratismo no necesita cobrar las dimensiones chilenas), son materia aprobada con fondo de carnicería desde la segunda mitad de los 70’ del siglo anterior en Chile.

El anticapitalismo en Argentina tiene el deber objetivo de hundirse en el movimiento real de los trabajadores y el pueblo; aprovechar sus impulsos espontáneos gatillados por el empeoramiento general de la vida para adquirir tonelaje político, para conducir-participando; alimentarse y alimentar una nueva generación de insubordinados que actualice el proyecto de una sociedad distinta a la capitalista. Es decir, tonificarse con celeridad unitaria, amplia, radicalmente democrática, muy lejos de las capillas, los aparatos, los manuales trasnochados y la autoexclusión respecto del propio pulso popular. Salir por fin de la fotografía en blanco y negro, y convertirse en largometraje en 3D. Y ello jamás significa hipotecar principios, objetivos estratégicos ni memoria. Sólo que los principios, los objetivos estratégicos y la memoria son condición insuficiente para transformarse en alternativa política desde, con y para las grandes mayorías. En fin, montados sobre el análisis concreto de la realidad concreta y no sobre recetarios y sectas, llegar a ser pueblo en lucha, construcción genuina de fuerza social de mayorías, con proyecto y orgánicamente democrática, independiente e insobornable. 


Tres.

En la coyuntura, Argentina sufre una crisis inflacionaria y de déficit  público (8 mil 600 millones de dólares el 2011) que en vez de remontarse con industrialización, nacionalizaciones e impuestos sustantivos al capital, pretende solucionarse mediante recorte de subsidios, salarios bajo el costo de la vida y reprimarización privatizada de la economía.

Asimismo, la administración de turno, fuera de toda propaganda, canceló el 2011, sólo en intereses, 9 mil 500 millones de dólares de la deuda pública que alcanza los 175 mil millones de dólares. Y pese al mayor gasto social, según las propias cifras desacreditadas del gobierno, la pobreza en el país raya el 25 %. El crecimiento está numerado en alrededor de un 4 % para el 2012. Ni los programas sociales ni la expansión económica dan como resultado una distribución del ingreso y de la riqueza socialmente producida menos inequitativa. Incluso con un 42 % de la población total percibiendo un salario, casi al borde técnicamente del pleno empleo. ¿Por qué? Porque aunque exista cesantía de un solo dígito, el movimiento del capital tiende a la concentración del excedente producido colectivamente y satisface sus tasas de ganancia a través de la súper explotación del trabajo (la mitad de la fuerza de trabajo está ‘en negro’, remunerada muy por debajo de los promedios de los trabajadores sindicalizados y en condiciones infrahumanas, sin seguridad social ni derechos de ninguna especie), el despojo de recursos naturales (megaminería y abuso del suelo que demanda la industria agropecuaria) con daños económicos y culturales  tanto a los pueblos originarios, como a las comunidades en general donde invasivamente se hincan sus intereses; y la tutela de las bolsas comerciales y financieras donde se especula y dictamina el precio de las mercancías.

Las novedades de enero son la obligatoriedad de hacerse de la tarjeta digital para emplear el transporte de personas en Buenos Aires, y los resultados de la primera negociación colectiva o paritaria del año entre trabajadores y empresarios. Junto con el incremento de un 127 % del precio del boleto en el subterráneo o metro capitalino, ahora la gente de a pie tiene que abrirle un crédito al transporte, pagando por adelantado los viajes que todavía no ha realizado. Igual que en Chile. ¿Qué se hace con el dinero cancelado con antelación al uso real del transporte colectivo mediante la tarjeta? ¿Duerme dentro de la tarjeta o se emplea en asuntos que desconoce la población? ¿Qué ocurrirá con la gente que anda con los ‘pesos justos’ para el viaje diario? ¿Ganan los usuarios con esta medida?

Por otro costado, 15 mil trabajadores de la industria aceitera de la Ciudad de Buenos Aires, San Luis, Bahía Blanca, Rosario, fundados en una investigación efectuada por la Universidad Nacional de Rosario sobre el precio de la canasta básica de una familia tipo (mil 460 dólares), lograron un reajuste salarial del 24 %. Es la primera negociación de 2012 y, en consecuencia, tendrá un impacto significativo en la seguidilla de paritarias que se resolverá durante el primer cuarto del año. Para llegar a ese porcentaje, los trabajadores debieron tomar medidas de fuerza con el fin de “sensibilizar” al empresariado del sector.  Ahora bien, se trata de una negociación donde se concordó un 24 % de  aumento remuneracional. Y el gobierno, a través del Ministerio del Trabajo, obligó el acuerdo. Por tanto, la inflación real supera ese porcentaje.


Enero 25 de 2012

martes, 17 de enero de 2012

Verano en Argentina: Aumenta temperatura social





Andrés Figueroa Cornejo


Uno.
El viejo truco de anunciar ajustes económicos antipopulares inmediatamente después de las elecciones presidenciales todavía funciona en Argentina. El empleo de esa triquiñuela cobra sentido en una nación que ha sido gobernada históricamente de manera vertical, sin participación ciudadana salvo por el recurso de la fuerza ante la sordera del mando. Los gobiernos de turno –y el actual al parecer, no quiere ser distinto- en el territorio de Maradona y Perón, el paternalismo y, por tanto, la desconfianza en los trabajadores y el pueblo es la relación predominante de los de arriba. ¿Qué encierra ello? Un miedo severo de clase que, en consecuencia, justifica  el ejercicio alienante de intentar infantilizar políticamente a las grandes mayorías. Por eso desde el Ejecutivo y la oposición tradicional se apela sistemáticamente a un populismo que procura fortalecer que la historia la hacen ‘los personajes’ mediante frecuentes puestas en escena y la reproducción simbólica de la autoridad unidimensional como “salvador” o “demonio”. La práctica en cuestión facilita el éxito parcial y  a corto plazo del populismo; esa emotividad edulcorada para aplicar medidas de alto impacto, y los guiños frecuentes, descafeinados, sin contexto ni proyecto, y vaciados de contenido hasta del Che Guevara, independientemente de la simpatía o no que se tenga por su legado.


Dos.
Pese a reunir más de 200 mil firmas en menos de 10 días contra el alza de un 127 % del transporte subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires, los trabajadores de ese medio y las organizaciones sociales y políticas que condenan el aumento del pasaje, la justicia, en primera instancia, desdeñó tanto los recursos legales para detenerlo, como las firmas de los usuarios. La medida adoptada por el gobernador de Buenos Aires, el ultraliberal Mauricio Macri, tuvo su origen en el retiro de un 50 % del subsidio estatal al subterráneo metropolitano. De esa manera, el gobierno nacional busca dañar la figura de uno de los más bullados precandidatos a las próximas presidenciales. Si Macri es coherente con el programa  de los hijos de la Escuela de Chicago, en el 2013, cuando se acabe incluso el subsidio del 50 % fiscal, el incremento de los viajes podría, al menos, duplicarse. En este sentido, la ciudadanía no hará diferencia entre Macri y el Ejecutivo nacional. Lo que se destruye, tanto con la argucia palaciega, como con el comportamiento esperable de Macri es la credibilidad de la gente en los ‘políticos y partidos profesionales’. Pero como los de arriba consideran a los trabajadores y sus familias ‘seres incompletos’, ‘adolescentes’, clientela y objeto, hasta ahora, hacen vista gorda e imponen simplemente. La manera en que un  individuo, un grupo de interés o una clase observa al que considera  un otro- subordinado (para disciplinar, castigar o ‘edificarle’), revela justamente la frontera de sus propias habilidades políticas y cognitivas. Y la subestimación del otro no es una categoría moral. Es bélica.


Tres.
El crecimiento de Argentina se funda sobre el precio en las grandes bolsas financieras del mundo de la primarizada explotación  agrominera (commodities, cuya parte de soya y granos está a la baja producto del declive de la demanda y la sequía en los campos);  la dependencia de sus exportaciones  a Brasil, Europa y China; y los ahorros previsionales estatizados de los asalariados. Conocido el panorama mundial, y en  particular, la intensificación de la crisis del capital desde el centro hacia su entorno el 2012, el país se encuentra ante un ciclo de contracción económica, caracterizado por el agotamiento del superávit fiscal, la fuga de capitales e inversiones dolarizadas, una de las mayores inflaciones del planeta y la precarización del trabajo.

Como las últimas administraciones no renacionalizaron el capital financiero ni las principales industrias privatizadas durante los años del menemismo; tampoco reindustrializaron nacionalmente ni elevaron de modo sustantivo el importe a las utilidades del capital y al abuso del suelo, entonces ahora, con cierta desesperación ambiental, mediante leyes y solicitudes a los dueños de casi todo, buscan controlar su política cambiaria a través de la compra y ahorro de divisas y a costa del recorte de las iniciativas subsidiarias y populistas que, como un todo, golpean a la mayoría argentina.

Según la Encuesta Permanente de Hogares del desacreditado Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC, intervenido desde el 2007) del tercer trimestre de 2011, casi un 28 % de habitantes vive con $ 27 pesos diarios (US$ 6), y la mitad de esas personas sobrevive con $ 18 pesos al día (US$ 4). Es verdad, la sal cuesta menos de $ 2 pesos. Pero el kilo de manteca, $ 35 pesos. El calzado en una tienda cualquiera no baja de los $ 180 pesos y un kilo de pollo vale $ 10 pesos. Ni hablar de vestuario, artículos informáticos, tecnología, recreación y de la enorme especulación inmobiliaria en un país donde escasean 3 millones de viviendas, cifra que suma y sigue diariamente. Y para el organismo gubernamental, una familia de 4 personas no es pobre si cuenta con más de $ 45 pesos al día (US$ 10). De acuerdo al informe, de los 17 millones de ocupados del país, casi 12 millones obtienen un ingreso menor a $ 2.300 pesos al mes (US$ 535). Y de los ocupados, por lo bajo, el 35 % trabaja informalmente, sin derechos laborales ni seguridad social (el Observatorio Social de la Universidad Católica de Argentina arroja que, en realidad, más de un 50 % de la fuerza de trabajo está ‘en negro’).

Como toda sociedad capitalista ‘de verdad’, los números del INDEC dicen que la concentración de la riqueza y las desigualdades sociales tienen su primavera.   El 20 % más empobrecido de la población percibe el 4,2 % del excedente socialmente producido, y el 20 % más rico se queda casi con la mitad del total. Naturalmente que al ir acortando los porcentajes extremos, las diferencias de concentración versus miseria se disparan con mayor violencia.

La deuda pública externa (según guarismos de septiembre de 2011) supera los US$ 230 mil millones, si se considera que el gobierno cancela a sus acreedores externos acudiendo a nuevos préstamos, pero esta vez salidos de entidades nativas y que corresponden a puro trabajo argentino acumulado sin mediaciones, como el Banco Central y la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) que administra los ahorros previsionales y jubilatorios de los asalariados. La administración argentina paga afuera, creando deuda adentro. Es decir, se está frente a una colosal y genuina deuda ‘nacional y popular’.  

Debido a  la inflación, el venidero aumento del transporte (entre otros factores, por el sobreprecio coludido del oligopolio petrolero privado) y el incremento próximo de los servicios básicos debido a la retirada de subsidios a las industrias asociadas (que como queda demostrado, jamás fue una solución de mediano aliento siquiera), hasta las dirigencias de las centrales sindicales que votaron a la actual Presidenta (como la Central de Trabajadores de Argentina que lidera Hugo Yasky) anunciaron que no lucharán por un reajuste salarial inferior al 25 % durante las negociaciones que se desarrollarán en el primer tercio de 2012, toda vez que el gobierno central ha dictado más o menos claramente que la demanda salarial sólo debe bordear el 18 %. De este modo, muchos dirigentes sociales se explican bien la aprobación de la impopular Ley Antiterrorista impacientemente propugnada por el Ejecutivo, y sus consecuencias contra el movimiento de los trabajadores y el pueblo.

Desde arriba, ya existe la  precautoria cubierta jurídica ante el temor de un período explícito de lucha de clases. Desde abajo, comienza a organizarse con celeridad la indignación frente al empeoramiento general de la vida.


Enero 17 de 2012

jueves, 12 de enero de 2012

Buenos Aires: “Contra el ‘tarifazo’ estamos todos menos Macri”


Entrevista con el Secretario General de los trabajadores del transporte colectivo subterráneo de la capital argentina, Roberto Pianelli.




Andrés Figueroa Cornejo


A Roberto Pianelli, Secretario General de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y  Premetro (AGTS y P), se le ubica reuniendo firmas contra el aumento repentino del pasaje de ese medio de transporte en la estación Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con una sensación térmica que raya los 40º, Pianelli, luego de beberse del gollete media botella de agua, explica que su organización “existe de manera independiente desde hace dos años. Tenemos mil 500 asociados, logramos terminar con la subcontratación, laborar 6 horas al día, y nos fuimos de la Unión Tranvía y Automotor porque siempre fue colaboradora de la empresa concesionaria del Subte”.

En 1994, el transporte subterráneo, siendo propiedad del Estado, fue concesionado hasta la hora actual a Metrovías S.A., perteneciente  al  Grupo Roggio que tiene inversiones en la construcción, servicios sanitarios, turismo, informática, inmobiliarias y un largo etcétera.

El dirigente sindical cuenta que “luego de las elecciones nacionales recién pasadas se entregó la administración del Subte al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”, cuyo jefe es uno de los precandidatos a las próximas presidenciales, el derechista y empresario Mauricio Macri, y añade que “el primer gobernador de la Ciudad que pidió la concesión del Subte fue Fernando de la Rúa y el presidente Carlos Menem se lo pasó sin subsidios. Entonces de la Rúa lo abandonó en la legislatura de Buenos Aires y nunca se hizo efectivo el traspaso”. Sólo ahora se realiza, pero con un 50 % de subsidio del gobierno nacional por un año y nada más.

El Subterráneo de Buenos Aires es el cuarto inaugurado en el mundo y el primero en Iberoamérica. Nació en 1913. Sin embargo, tiene menos longitud que el de Chile, construido muchas décadas después. Se nacionalizó a mediados del siglo pasado y hoy viaja un millón y medio de personas al día.

La transferencia administrativa del Subte se anunció  el martes 2 de enero. Por la tarde de ese mismo día, Macri manifestó que se tomaría 90 días para estudiar el asunto y luego se resolvería qué hacer. Sin embargo, a las 24 horas, el presidente bonaerense informó que el pasaje  aumentaría un 127 % (de US$ 0,26 a US$ 0,6) desde el viernes 6 de enero, “vulnerando la Constitución de la Ciudad que lo obliga  a llamar a Audiencia Pública con 45 días de anticipación para revisar el contrato de concesión, ver los números reales de la empresa y el propio estado del material rodante, etc. Es decir, el acuerdo era que el Estado subsidiaba con 460 millones de pesos (US$ 107 millones anuales) y el gobierno porteño con otra cifra similar. Hasta entonces el subsidio fiscal era de 800 millones de pesos  (US$ 186 millones al año). Con los nuevos números, el remanente de 2012 se emplearía para invertir en mejoramientos. Pero Macri se ahorró su parte del subsidio cargándoselo a los usuarios”, indica Pianelli, mientras suda y permite el ingreso gratuito de los usuarios a la estación.


MÁS ALLÁ DEL CORPORATIVISMO SECTORIAL


-Algunos consideran que el traspaso de la administración del Subte a Mauricio Macri con sólo la mitad del subsidio por 12 meses, es una forma en que el gobierno nacional le endilga a uno de sus principales competidores políticos  un servicio problemático con el fin de dañar su gestión… ¿Por qué Macri acepta?

“Macri siempre quiso tener la administración del Subte. Es un servicio estratégico a través del cual se puede prestigiar y realizar una campaña electoral que puede reportarle grandes dividendos en la provincia clave de Argentina, por su densidad y naturaleza política.”

-¿Qué pensaron antes de realizar la acción de liberar los molinetes en la tarde del viernes 6 de enero?

“Por un lado, que se estaba castigando a quienes ocupan el Subte que son, en su inmensa mayoría, trabajadores y pueblo. Por eso se llenan los carros en las horas de ingreso y salida de los empleos. Como trabajadores del Subte, no pagamos pasaje, pero tenemos familias y un entorno social que lo usa y cancela diariamente. No seremos cómplices del empeoramiento de la vida de la gente más sencilla. Y por otra parte, pensamos que debíamos ofrecer una señal fuerte para marzo, cuando llegue la hora de que el gremio negocie  sus condiciones laborales con el Ejecutivo citadino.”


TODOS MENOS UNO


-Hubiera quedado como una protesta importante, pero simbólica. ¿Qué hicieron luego?  

“Ese viernes por la noche convocamos por los medios de comunicación  a todas las organizaciones sociales, de consumidores, culturales, sindicales, políticas de la Ciudad, que estuvieran contra el ‘tarifazo’.”

-¿Y cómo les fue?

“Llegó el más amplio espectro social y político que había visto reunido en mi vida. Estaban desde las organizaciones anticapitalistas más radicales hasta el partido del gobierno nacional, y todas las centrales sindicales. Nosotros les dijimos que sabíamos que en la reunión se encontraba representado un sinfín de diferencias, pero que a nosotros sólo nos interesaba que se cumplieran dos cosas: que se frenara el ‘tarifazo’ y que se realizara la Audiencia Pública como indica la Constitución de Buenos Aires. Así se creó la Multisectorial. Entonces se convino recolectar las firmas durante esta semana, manteniendo la liberación de molinetes en las horas punta de las estaciones más concurridas. Serán más de 100 mil firmas  cuando las hayamos entregado a la Defensoría Popular y a la Justicia.”

-¿Qué ha hecho la empresa?

“Nos mandó un centenar de telegramas diciéndonos que la protesta estaba entorpeciendo las labores habituales del servicio. Pero nosotros efectuamos la actividad fuera de nuestro horario de trabajo.”


CONTRA LA INCERTIDUMBRE, LUCHA


-¿Cómo opera la Audiencia?

“Allí participan los legisladores y todas las fuerzas sociales a quienes les afecta el asunto. Es el espacio más democrático que existe en la legislación de la Ciudad. Por lo mismo, es un lugar altamente expuesto a la opinión pública. Nos podríamos preguntar socialmente qué Subte necesitamos, y responder de manera fundada, con conocimiento de causa, y colectivamente  esa pregunta.”

-¿Qué pasa si la Justicia, que debe dirimir muy pronto, aprueba el ‘tarifazo’?

“La lucha sigue con más fuerza, especialmente en marzo.”


LA INDEPENDENCIA POLÍTICA POR DELANTE


-¿Esto no es un espaldarazo político al gobierno central?

“No. Definitivamente. Es cosa de ver la composición de la multisectorial que se formó. Además nuestro gremio ha tenido conflictos con todos los gobiernos de turno desde hace 15 años. Asimismo, por ejemplo, estamos en contra de la Ley Antiterrorista que promueve la Casa Rosada.”

-¿Y si la mentada ‘quita’ gradual de los subsidios a los servicios básicos de agua, electricidad y  gas llegará a afectar la economía de los asalariados y los empobrecidos, qué haría el gremio que diriges?

“Lo mismo que ahora.”
  

Enero 12 de 2012